LOS CUIDADOS DEL JARDINERO

             

Desde el lugar en donde está sentado, puede apreciar la espaciosa área del patio de la casa extenderse hasta el borde de la ladera arborizada de altos pinos. Él, los rosales, las colas de ardilla y el matorral al fondo están inmersos en un desvanecimiento de ensueño y en el zumbido chillón de una motosierra encajonada por la distancia. Apenas y se da cuenta que quedarse sentado entretenido entre la eterna despedida de los árboles que se mecen con la brisa, hace que todo a su alrededor ondule en una apacible indiferencia.

Bajó su cabeza hacia la parte derecha de su cuerpo hasta alcanzar el hombro con la boca, y tocando su piel con los labios, sintió el penetrante olor a sudor de su axila a devolverle su cuerpo, como si de este se hubiera olvidado por años. Era como si después de haber abrazado la tierra y su música de viento, ese breve beso le recordaba su inacabada faena en el jardín, de la que aún permanece en sus manos resecadas, la aspereza de la tierra y los insignificantes cortes sobre el brazo por las espinas de los rosales.

Su lengua se inquietó, pero él no se levantó. Decidió continuar sentado y entregarse nuevamente a aquella indiferencia de sí mismo vertida sobre aquel escenario amodorrado y provinciano. Pero sin obtener el resultado que esperaba, pues ya no regresó al anterior estado de ensueño, buscó que al menos el final de aquellos instantes se dieran en una satisfacción cualquier; y dejándose llevar por lo más fácil, su mano recorrió la pierna dejando que las puntas de sus dedos se entretuvieran en el relieve de su sexo. Encontró graciosa la escena de un hombre que se acaricia, pues le pareció mil veces menos gracioso que la manera en que lo hace una mujer. 

Sólo entonces, y talvez como resultado de esos pensamientos, pasó a distinguir claramente en el fondo del patio, la cerca de madera (antes invisible) que separa el patio de la casa y la ladera arborizada, y detuvo su mirada en las herramientas (que ahora le parecían tiradas ahí por descuido) que había abandonado en medio del jardín.

Se levantó, entró en la casa y bebiendo agua a grandes tragos, observó desde la puerta de la cocina la cintura y las piernas de la mujer que estaban atractivamente ceñidos por el ajustado short de gimnasia azul marino. Ella esta entretenida en acomodar los libros y los CDs de una cierta manera, bajo una lógica que no hace caso de abecedarios, de autores, ni de estilos, y que él sabe muy bien, que esa lógica disparatada, solamente obedece a una configuración de artistas y escritores que sencillamente ella cree que merecen un poco más de su atención que otros, o porque simplemente los había ignorado durante demasiado tiempo.

Él observa atento como ella levanta columnas de Cds y de libros a su alrededor para luego acomodarlos en las estanterías. Como parte indispensable de la tarea, ella balanza el cuerpo sobre las piernas dobladas, medio arrodillada, subiendo y bajando aquel par de maravillosas nalgas de una manera suave pero continua. Ella esta ajena a la mirada del jardinero que, incrédulo, se sorprende de estar en presencia de lo que considera un raro capricho del acaso, pués los movimientos de la mujer parecen acompañar no sólo la línea melódica del concierto para piano que toca en el CD player, sino también que por instantes sus movimientos trazan una coreografía bien sincronizada con el zumbido de la motosierra que aún persiste en la distancia.

En la redondez de las nalgas, en la firmeza de las piernas, en el talle de la cintura anticipando las caderas; enfin, en cada detalle del cuerpo de la mujer, él reconoce imágenes escogidas a dedo por su memoria. En las caderas encuentra a la “Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad” que se apoya en la ventana ajena a las miradas de su amante; o bien, parece ser la composición de las torneadas piernas de Juanita, que el brujo venezolano decidió llamar cándidamente de “Desnudo con frutos y flores” . O quién sabe, y en ese momento el jardinero sonríe con picardía, al empuje de ese juego de piernas y ausencia de malicia, ya se vendrían oportunos los más inquietantes párrafos de “Ciclismo en Grignan” en donde el disimulado pero insistente sube y baja de una adolescente sobre el lustroso asiento de cuero de una bicicleta, construyen toda una trama, igualmente amodorrada y pueblerina.

Con su abrazo, el jardinero rodea la cintura de la mujer. Con sus labios juega con el vello de su nuca, responde a la pregunta diciendo que el jardín esta quedando un completo acuario, y sintiéndose en el derecho de anticipar la recompensa que la mujer le prometió para cuando el trabajo ya estuviera finalizado, el jardinero la conduce suavemente a su lado y se acuesta junto con ella sobre el suelo de la sala. Las columnas de libros y de Cds van cayendo una tras otra sin ningún alarde mientras los dos se acomodan sobre la alfombra. 

De esa manera, el cuerpo del jardinero se deja mimar por el movimiento gracioso y gentil de la mujer, hasta que las notas del Arabesque op. 21 n°1, de Schumann salen del más absoluto caos en hondonadas cada vez más abundantes. Luego de la pausa, el jardinero y la mujer desfallecen al abrigo de las decenas de Cds y varios tomos de libros que traslapando sus portadas en la caída, parecen albergar a los amantes en su interior, como flores de una pintoresca ofrenda.

Mientras el agua se entretiene apenas con diminutas burbujas en el fondo de la tetera, el jardinero reconoce desde la ventana de la cocina, los efectos de su trabajo en el amplio patio trasero de la casa. Sale de esa contemplación solamente para darse cuenta, lo que le produce un destello de buen humor, la inesperada facilidad con la que él y la mujer habían retomado cada quién sus tareas después del repentino amor. En el fondo, daría cualquier cosa por saber lo que ella estaría pensando de aquel mundano cuerpo a cuerpo que irrumpió en medio del quehacer casi monástico en que los dos estuvieran tan entregados; y que para él, había sido un dirigirse a ciegas en busca de una completa disolución de su conciencia, darle movimiento a su necesidad de pertenecer por completo, de disolverse, ni que fuese por una pequeña eternidad, en la belleza de la mujer.

Sirvió una taza de té solamente para ella y entró a la ducha. Desconfiado, enfrentó la imagen impredecible de su propio rostro en el espejo. Pero sin siquier haber decidido en serio lo de tomarse un baño, desnudo, él atravesó la sala, se aferró frágil y tierno al cuerpo de la mujer. Le habló con el mismo tono que había aprendido con el vaivén de los pinos. La mujer lo atrajo hacia su regazo y enredó su dedo índice en los mechones de pelo que caían sobre la frente del jardinero. Allá afuera, el atardecer acabó por silenciar la motosierra e hizo desaparecer en la penumbra, el cercado que separa el patio de la ladera vecina y las herramientas olvidadas en el medio del jardín.

UNA MANO QUE SE DESPIDE A LO LEJOS

Sé muy bien que es inútil abrir y cerrar los ojos con la esperanza de que todo lo que me rodea desaparezca como por un fácil apretar del off en el control de la televisión. Continúo aquí, en la terminal de autobuses, con mis codos apoyados en el aluminio frío de la baranda que divide la sala de espera y los corredores con los portones numerados de abordar los autobuses. Y me doy cuenta, muy a mi pesar, que una vez mas en mi vida estoy a la espera. Que la vida, talvez sea una gran espera.

En el andén numero cinco, ella ya entró con aquel exagerado aire de independencia que tanto me irrita. Y ya que su partida es inevitable, quería solamente que esta rabia no estuviera tan contenida a punto de llevarme a dudar, si de hecho soy yo, esta misma persona que espera y calla llena de un bien justificado resentimiento.

Aún pediría – ¿quién sabe si puedo llegar un poco más lejos anticipando lo que se viene en breves minutos? – que mi sobresalto por el arranque y aceleración a cada autobús que parte de la terminal, consigan empujarme de una vez por todas a la escena de desesperación en la que estoy lista a entregarme sin ningún pudor, casi con desfachatez. Todo, para hacerla sentir que es a ella a quien pertenece toda la responsabilidad por toda nuestra distancia, por mi tristeza y por su partida.

Ella, ya está en la fila esperando su turno de abordar y entregar su boleto al motorista que esta al lado de la puerta del autobús recibiendo a los pasajeros y examinando el equipaje. Llegado su turno, revisa dos o tres veces los bolsillos de su abrigo con impaciencia, lo que me lleva a reaccionar revolviendo los papeles dentro de mi cartera ante la posibilidad de que el boleto se haya quedado conmigo. Haciendome creer, durante breves segundos, que de hecho le soy indispensable. Colocándome irónicamente en ese papel de omnipresente y sabelotoda, que yo, por mi parte, acepto sin dudar ni por un minuto y del que ella saca tanto provecho para provocarme con sus comentarios burlones.

Pero pasado el susto, el cuerpo se recompone, y ella ya se habrá acomodado en el asiento diecisiete, a la derecha, al lado de la ventana donde no será incomodada por las luces que cortan las noches en las carreteras – ¡Lo mismo me da cualquier lugar, no sé porque siempre complicas todo! – Ella reclamó con hastió frente a la boletaría cuando compramos el pasaje. Pero seguramente olvidó que durante el viaje de su última visita, mientras intentaba dormir en los asientos del lado izquierdo, el vaivén del tráfico la forzaba a abrir los párpados a cada farolazo de los automóviles que se precipitaban en sentido contrario enmedio a la completa oscuridad.

¿Porque se me hace tan fácil prever lo obvio que a ella se le escapa acerca de sí misma, y que ayer por la tarde me llevo a solicitar frente a la ventanilla un lugar al lado derecho del autobús, todo para hacerle el viaje menos pesado?

Esos detalles, o mis mezquindades, como ella los llama, acaban con su paciencia porque cree que lo que pretendo al dar muestras de ese cuidado inmenso, es alardear de un amor que no tiene igual. Cuando realmente para ella ese amor no es nada más que una cursi, falsa e inaceptable actitud de querer controlar todo.

Que en el fondo lo único que pretendo es pintar el mundo de complicado o peligroso con la única intención de interpretar, hasta su mínimo gesto, como siendo torpes descuidos . Esas son las palabras con las que ella siempre se defiende y que pronuncia junto con un brusco pero atractivo acomodar de sus lentes de sol de aros un tanto masculinos para su rostro. Esos lentes de aviador que ella prefirió usar en lugar de los que le dí como regalo y que ella consideró demasiados… ¡señorita fresa! Según su irritada opinión.

En cambio, para mí, como para cualquier otra persona en la misma situación, mis mezquindades son la prueba irrefutable de que nadie en el mundo sabrá más acerca de ella que yo. Pues soy la prueba incontestable de que nada de lo mejor que el mundo le pudo ofrecer hasta ahora, siquiera y llegará a ser la sombra de lo que ha recibido de mi, y que ella tanto se niega aceptar.

Pero sus acusaciones y reclamos acaban, al final de cuentas, por dejarme en mis adentros bien humorada y satisfecha. Porque en esas acusaciones presiento la llegada de ese instante en que su boca, como concentrando toda la juventud de la que es capáz, hará aflorar su rabia y su insolencia;  poniéndome a prueba, queriendo que ante ese enojo yo cambie mi apocado papel de madre resentida por el de una vigorosa autoridad que esta siendo cuestionada con atrevimiento y que cuando se siente arrinconada, no se le ocurre nada mejor que exigir respeto.

Nada le vendría más oportuno que ese cambio de actitud mucho mas autoritario de mi parte. De esa manera, le bastaría ese desliz para justificar su desconfianza para conmigo y mantenerse a cautelosa distancia en su exclusivo mundo personal. 

Pero hay que saber esperar. Solamente tengo que tener paciencia hasta que el buen humor venza esa maliciosa provocación y ella termine por dibujar una sonrisa, esa sonrisa que todo lo hace posible, y que luego a seguir añada con gracioso auto control: ¡Olvídalo, a vos no se te puede poner contenta por más piruetas que yo haga! ¡Mamá, tú sabes que ya es casi una ley universal que no podemos pasar más de un par de semanas juntas, o este amor nos va a acabar matando a las dos! Y luego, verla lanzar una carcajada de dar gusto a la mas provocada y resentida de las madres.

Ella tiene razón, un par de semanas fueron suficientes para transformarme de nuevo en este personaje demandante y lastimado. Y pienso, no sin una cierta inquietud, que en el fondo estoy ansiosa para que ella se vaya. Que talvez toda esta incompatibilidad no pasa de un ardid montado por mí misma para empujarla lejos de mi lado y poder quedarme a solas recordándola a mis anchas, sin tener que pagar un precio demasiado alto al tenerla a mi lado, viva, inquieta, ajena y peor aún, con sus propios sueños y su propia felicidad.

Quedarme nuevamente a solas, limitándome a añorar algo que, talvez y ella tenga la razón, solamente sea un mito, algo que nunca existió verdaderamente: una madre con amor y dedicación a toda prueba por su hija. Quedarme nuevamente a solas seria una situación perfectamente cómoda y tolerable donde su presencia, la presencia de mi pretenciosa hija, estará completamente sometida y dócil. Donde yo posea, en fin, la iniciativa de perseguir la idea que puedo construir a mis anchas con su ausencia.

¿Pero, por qué pienso de esa manera? ¿No soy yo la madre caprichosa que siempre se ha resentido por la falta de reconocimiento por mi dedicación y cariño?

El estremecimiento que me causa semejante pensamiento se confunde con mi sobresalto por el estridente roncar acelerado del autobús que arranca y acelera alejándola de mí no sé por cuánto tiempo, y en el que apenas distingo a lo lejos, en una escena tan fugaz que muy bien podría haber sido un mirage, un anónimo saludo de manos que sale a través de una de las ventanas del autobús que se aleja.

 Gesto de despedida que como una suave bofetada me inunda de sensaciones y recuerdos, pero que para mi sorpresa, es correspondido también por el grupo de personas donde me encuentro diluida en un sentimiento incómodo de anónima colectividad.

No soy la única. Somos los que se despiden reunidos en la misma baranda que divide la sala de espera y los corredores con las puertas de abordar de las terminales de autobús. Para todos nosotros, un último premio de consolación para nuestro aturdimiento sentimental: Una mano que se despide a lo lejos.

LA ESPÍA Y EL SOLDADO

Entró al metálico y débil golpe de la puerta automática que se abrió de par en par. Pero una vez adentro, el comportado ir y venir de los viajeros arrastrando sendas maletas y la futilidad de la música ambiente, le hicieron tragarse en seco toda su prisa y su inquietud. Necesitaba calmarse de inmediato.

Se obligó a minorar el paso mientras su mirada vagaba de un lado a otro como una cámara de vídeo que, indecisa en escoger y enfocar algún objeto, acababa por mostrarle solamente una vorágine de imágenes sin asidero. Realmente estaba hecho una mierda.

Sin encontrar una ruta confiable, pero con temor a tomar asiento para suspirar y aliviarse, continúo su recorrido distinguiendo dentro de sí el agotamiento de quien ya antes recorriera ese mismo escenario en incontables ocasiones. Reconocía también, de una manera más dolorosa, esa intención de salir al encuentro de una persona muy querida a quien debería decir, decir y decir sin rodeos.

Quizás, solamente se tomaba el tiempo necesario para realizar que toda esa película, toda esa trama escénica, le sucedía a él de una manera inequívoca. Aunque, en último caso, lo podría afirmar sin lugar a dudas, si confiaba en la sensación ajenamente física del grueso y pastoso músculo de su lengua rozando por cada rugosidad de sus enormes molares. No había duda, era él mismo.

Y siendo, como realmente lo era, un personaje soñado, recordó otro alguien que era empujado por la ansiedad y entraba casi de sopetón al metálico golpe de la puerta de vidrio y aluminio en dirección a un mundo de luminosos corredores.

Despertó.

              Se sentía confundido.

                                    Aunque no podía negar cierta frivolidad.

Todo en él palpitaba tranquilo. Y aún con las imágenes de los luminosos corredores a ofuscarle su sentido de realidad, tuvo la ilusión de creer que había sido solamente un sueño. Se sentó al borde de la cama y al apretar del interruptor un halo de luz descansó sobre la hoja de papel blanca donde escribió con dificultad por el impacto de la claridad:

¡Ella es preciosa!

                                  ¡Tengo que zafarme!

                                                                            ¡Pero zafarme ya!

Se quedó quieto, espiando el amanecer por entre los brazos cruzados sobre la frente. Era un gesto muy suyo, le daba una tregua cuando se sentía exigido. Era la trinchera que le correspondía. No las veredas y quebradas del frente de guerra, de las cuales fue prematuramente apartado casi desde el inicio de su militancia, pero sí, para este frente de batalla en donde según los altos mandos él se hacía más necesario.

Era gracioso pensar que fuera considerado la persona más apropiada para la misión por cualidades que irónicamente él había adquirido en el ambiente conservador y relativamente acomodado de su familia. Un ambiente tan burgués que hubiera sido imposible prever, en aquella época de su primera juventud, que llegaría a servir a una revolución, y todavía más, con tamaña convicción y entrega. Más irónico aún, era el hecho de la guerra no transcurrir para él, en medio a la camarería de los compitas del frente de batalla y si, rodeado de tanta comodidad y dentro de una rutina de viajes internacionales que suelen alimentar los sueños de la mayoría de los jóvenes del mundo.

Por primera vez en la vida realmente no sabía si reír o llorar ante una situación tan peculiar, pero prefirió sonreír.

Desde ese día en que la misión le fue asignada y se hizo efectiva, la guerra de todo su pueblo pasó a girar en esa ruta donde, a pesar de los varios continentes y países que recorría, los escenarios eran siempre los espaciosos corredores de los aeropuertos, las asépticas recepciones de los grandes hoteles y los alfombrados restaurantes “Á la carte” de las grandes metrópolis.

Esos ambientes, con sus empleados serviciales, los desenfadados turistas y los opacos hombres de negocios (a los que él supuestamente pertenecía), eran como tres ramales sin el menor riesgo de interacción entre sí. En medio del ir y venir de tan pintorescos personajes se podía circular en rutinas de las más previsibles, rutinas siempre distantes del movimiento cotidiano de las ciudades y de las diarias preocupaciones de la gente común.

Desde el improbable contacto entre esos personajes, nacía su desconfianza al extraordinario encuentro con aquella mujer. Aunque para él, desde la introspección necesaria por el sigilo que le imponía la misión, la mujer aparecía como una isla en la lejanía que al mismo tiempo que es promesa de abrigo al naufrago agotado, le recuerda la férrea convicción que debe tener para seguir a flote.

El timbrazo del teléfono lo apartó de un sobresalto de estos pensamientos. Él mismo solicito en la recepción que lo despertaran temprano por la mañana y le extrañó que lo hubieran tomado por sorpresa. Se rasuró, y diligente repasó sus planes: enviar el informe de su cambio de hotel, un chapuzón en la piscina, un buen desayuno, revisar el equipaje y principalmente, dejar el hotel esa misma mañana.

La urgencia del traslado le devolvió la ansiedad que sintió la víspera. No le sirvió de mucho tratar de convencerse a sí mismo que nada más sería que un cambio de hotel en medio de esa disciplinada y persistente ausencia de algo familiar. Ese sentimiento de familiaridad en que ocasionalmente y muy a su pesar, él se detenía a añorar más de lo que sería estrictamente inevitable.

Pero sabía que era exactamente el ambiente impersonal de los hoteles, lo que más le ayudaba en la difícil tarea de dejar de lado, casi hasta el olvido, todo cuanto fuese su verdadera historia. Más que una falsa nacionalidad, más que una profesión imaginaria o de un nombre que no era su propio nombre, era necesario olvidar desde la manía más íntima hasta el gusto más enraizado. Los codificados cambios de información con sus contactos eran las únicas referencias de que él pertenecía a un lugar, que tenía un pasado y un propósito en esta guerra. Una guerra que, para él, ya se alargaba más de lo previsto.

En la última de tres vueltas, vio pasar debajo de sí el espectro vítreo de un cuerpo humano nadando debajo del agua a lo largo de las líneas marcadas en el fondo de la piscina. Detuvo su rutina de ejercicios y alcanzo en dos brazadas el borde al lado del trampolín. Era ella, venía a su encuentro salpicando agua con una risa y gracia infantil que en ciertas mujeres es como una caricia.

Consciente de que iría a cometer un error grave pero que en ese momento poco le importaba, olvidó los temores de la víspera y entusiasmado se dejó llevar por lo inesperado del encuentro. Fue solamente cuando ella dibujo un puchero de coquetería culpándolo por haber tenido que soportar casi la noche entera en desvelo por no pensar en otra cosa que no fuera en él, fue que tuvo la plena seguridad de estar cada vez más cerca de un irresistible deseo de abrazarla.

Huyó de ese impulso sumergiéndose al fondo de la piscina hasta que el doloroso golpe en los oídos le hizo sentir que estaba en la obligación de ser mucho más adulto como para no dejarse reventar los tímpanos tan fácilmente. Reapareció en la margen opuesta creyéndose dueño de sí lo suficiente como para aceptar el riesgo de invitarla a tomar juntos el desayuno.

Ya de regreso a su cuarto y repitiendo para sí mismo, burlonamente, la hora exacta en la que había quedado de acuerdo con ella para salir a conocer “cierto lugar” desde donde la vista de la ciudad era “realmente hermosa”. Se sorprendió por el cómico choramingo de su voz frente al espejo reclamando a sí mismo por qué le daba largas a aquella insensatez. A final, nunca había sido un hombre guapo, ni atractivo o siquiera interesante como para atraer la atención de una mujer como aquella. ¿Qué necesidad había de envolverse en una aventura de amor a primera vista con una loca cinco estrellas? No iba a ser en esta ocasión que caería en esa armadilla de amor a primera vista.  Solo esa le faltaba.

Alarmado con el incontrolable rumbo que tomaban sus pensamientos, llamó a recepción y comunicó su partida inmediata.

Estaba nuevamente listo para partir. Tomaría un taxi que lo llevaría al aeropuerto. ¡Pero no, calma! No sería necesario. Iría a otro hotel y todo comenzaría de cero, como sí nada le hubiese sucedido desde su llegada una semana atrás. Y ya en el elevador, intentando calmar sus dudas, sacó su billetera y confirió uno a uno sus datos personales.

En el nuevo hotel, acomodado en su nuevo hogar, se entregó al ejercicio de reconstruir con disciplina militar todo lo ocurrido durante lo que decidió llamar “la crisis”. En su memoria de los dos últimos días, solamente guardaba imágenes de una secuencia totalmente mecánica de tramites en que su tarjeta de crédito ocupara el papel principal.

Por momentos intentaba frenar su angustia consolándose con el mérito que tenía por el deber cumplido, pues la misión estaba arriba de todo y en efecto, había conseguido alejarse del peligro sin mayores consecuencias. A final, bastaría en enfocarse y darle su verdadero nombre a las cosas, es decir, él en el fondo debía festejar la astucia de haber conseguido salirse de una trampa tan bien montada por el enemigo ¡Y vaya que corrió peligro con aquella hermosa y hábil agente del imperio! Pensó satisfecho.

Dos días después, al hacer un informe de los últimos momentos desde que conociera a la mujer, él se asustó de constatar cómo se había doblegado ante sus propias carencias. Como, a sí mismo pareciera tan sin atractivos frente a la fuerza de sentimientos y opiniones que con tanta gracia en ella eran gestos de una agradable confianza. Incapaz de controlar el emergente vacío en el estómago, levantó la voz, casi en un grito, como si pagase una deuda con ella y para sí mismo: ¡Vos podrías haber sido mi peor engaño, no puedo, no, no voy a creer en tu casualidad!

Consciente de la osadía que lo dominaba por entero y guiado únicamente por la necesidad de volver a verla, salió en dirección al hotel en donde ella se hospedaba. Al menos le debía una explicación por una cuestión de lealtad humana. Pedirle disculpas por su inesperado silencio, por su inexplicable ausencia. Pero se enteró que ella ya había partido horas antes en dirección al aeropuerto.

Una y otra vez, insistía en limpiarse las uñas de toda culpa. Miraba el lento y lejano ajetreo por las calles y avenidas. A cada luz roja del semáforo, un torrente de imágenes de su corto y truncado romance se acumulaba en sus párpados ya pesados por el cansancio. Golpeaba su frente, suave, pero con firmeza, contra la ventana de la puerta del taxi mientras luchaba en obedecer la alerta de peligro ocasionada por las imágenes de aquella “agente” tan taimada; pero a seguir, se reconciliaba con ella, aceptándola como una mujer a quien profesara un claro cariño.

Pero sólo al decidido gesto de entrar en la sala de embarque del aeropuerto, del golpe suave y metálico de la puerta automática de vidrio y aluminio que abría de par en par, de sentir el peso del ambiente pulcro y amortiguado de los corredores, y por la azucarada música del ambiente, fue que él comprendió la inutilidad, la estupidez de todo aquel desmando.

Rendido, se dejó llevar por los corredores hasta que su mirada se detuvo en la imagen de los monitores de información que desplegaban listas luminosas e interminables con nombres de ciudades, códigos de vuelo y horarios. Y allí quedó, de pie, frente a las listas brillantes de información. Ciudades y hoteles, códigos de vuelo y de contactos, códigos secretos de ciudades, de horarios sin cumplir, encuentros sigilosos en decenas de hoteles a la deriva por corredores iluminados y ajenos que parpadeaban sin tregua. Sintiéndose herido por el frio recorrido de las gotas de sudor que deslizaban por todo su cuerpo, buscó la puerta de salida.

Su prisa, en esos primeros instantes, poco a poco cedió lugar a un sonámbulo paseo por las alamedas de la zona de parqueo del aeropuerto. Su cuerpo estremecía en escalofríos.

Sin saber exactamente de donde, le llegó el vago recuerdo de alguien perdido en un mundo de largos corredores, y poco a poco, reconoció dentro de sí la fatiga de alguien que ya antes recorriera ese vano intento de encuentro, de compañía, con alguien a quien podría decir, y decir, sin rodeos.

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Ilustración de portada: Daniel «Buba» Marroquín. danielmarroquin10@gmail.com

EL DESBORDE DE LA MAGIA

La hora del día en la playa casi desierta es esa en que la arena aún está tibia, la brisa cambia discretamente su rumbo en dirección al mar, el paisaje se alarga en sombras hasta desvanecerse y con su peso, el sol estremece la última línea de aquellos confines.

Salida de quien sabe de dónde, una mujer está a pocos pasos de distancia. Tan próxima que resulta extraño que no se incomode por tener vecinos tan cercanos mientras cava sin prisa una olla regordeta sobre la arena. Dentro, ella va formando un circulo de rosas rojas, velas mitad negras mitad rojas y en el centro acomoda una botella de aguardiente, copas, una caja de fósforos y algunos habanos. Durante la faena, la mujer tararea y marca su letanía con las enérgicas llamaradas de los fósforos que se encienden como duendes locos que ya quisieran tener el poder de reanimar el día.

Pero basta levantar la mirada hacia el mar, donde un bote pesquero maniobra taimadamente al ras de la reventazón cerrando cada vez más el circulo de la red de pesca, que, a una segunda mirada, la mujer ha desaparecido dejando en su lugar aquel pequeño y secreto altar iluminado, como el ojo brillante y alerta de un jaguar.

En el mar, las gaviotas se lanzan oportunas al saqueo de las redes en implacables picadas alrededor del bote. Pero este continúa cerrando su círculo mortal, ciego al desespero del cardume por librarse de la red, y sordo al festivo canto que acompaña el banquete de las aves a su alrededor.

Sin ningún alarde, la saciedad deja lugar a la intimidad, cesa el graznido de las gaviotas y el bote de pesca apenas se advierte por el vaivén de sus luces en la oscuridad en donde poco antes había toda una inmensidad.

El sol se ha puesto por completo y el jaguar también se ha retirado para su cubil en algún lugar del horizonte, y con ello, ya se advierte un nuevo orden. Ahora, el temblor difuso de las llamas del pequeño altar y la oscuridad que lo circunda pertenecen al cuerpo inquieto y a la mirada vigilante de la pantera. Se ha efectuado ya, el cambio de guardia.

Sentada, la pantera se entretiene a inventariar con el olfato el historial de transacciones de la playa y por momentos se deja entretener por el carrusel luminoso que forman las ofrendas dentro de aquel fantasioso regazo. Se siente en fiesta porque este es uno de sus despachos preferidos, pues ofrece una botella de aguardiente, copas, habanos, velas y fósforos, todo un servicio completo para que Exú comience la noche con toda la pompa, gusto y la circunstancia que se exige.

Finalizado el banquete, la pantera se estira, bosteza con gusto, y para sacudirse la modorra se dirige a la ciudad lista para comenzar su ronda por las calles.

Se desplaza atenta al movimiento del gentío en los andenes, balanceando los hombros y evitando con sincronía ejemplar la frenética desbandada que se apodera de los empleados, cuando ya hartos de tanto afanarse, solo quieren regresar a casa.

En medio de semejante ajetreo la pantera apenas y tiene el tiempo de un parpadeo para evitar la escupida que algún grosero lanza con descuido hacia el suelo y el tiempo de otro parpadeo para maldecirlo en sus adentros. Pero ella misma se ufana de tener como única respuesta un disimulado erizar en su pelaje, un roznar de enfado… guardar las uñas, esconder sus colmillos… y hacer caso omiso de aquel apocado blandengue lanzador de escupidas.

Es fascinante ver la facilidad con que ella encoge las patas para luego lanzarlas al vacío en una continua, creciente y frenética corrida. Hasta que, de un salto ¡zas! se cuelga de los cromados pasamanos de la puerta trasera del microbús completamente abarrotado de gente.

Ya adentro, abriéndose camino con mal disimulados codazos, se siente a sus anchas, está contenta por el calor que emana de los cuerpos y satisfecha por la corrida rápida y certera de la cual guarda aún la levedad del aire en forma de una comezón en la punta de las patas.

Vanidosa, se limpia los bigotes, y en una súbita e irrefrenable intimidad acaba por prolongar la lambida a lo largo del pecho mientras escucha atenta un grupo de jóvenes que ha decidido estacionarse en las gradas de la puerta de atrás del autobús para vociferarle ocurrencias a la gente en los andenes.

Adelante del autobús, cerca de la puerta delantera, la pantera observa un cuerpo del cual le apetecería aproximarse. La presa es atractiva y más que suficiente para coronar el momento. Sin detenerse ni por un segundo en alguna consideración, la pantera se encamina en dirección a aquel cuerpo que de tan entregado que está a las notificaciones y las publicaciones en su celular, cree estar lejos de todo peligro.

A su paso, la pantera hace poco caso de cortesías, por lo que es ásperamente reprendida por un pasajero a quien ha dado un zarpazo accidental. Pero no hay nada mejor que un rugido seco para intimidar y hacer retroceder al delicado pasajero hasta su insignificante anonimato. Después de ese ajuste de cuentas, ella se va abriendo camino sin escuchar ni un único reclamo.

El tibio aroma que emana de los cabellos de la presa sería suficiente para que la pantera olvidara todos los inconvenientes del viaje a esas horas de pico, y considera, con zalamería, que ya solamente el aroma de su presa es regalo suficiente para hacer sentir a cualquier predador de su especie, en medio del inmaculado jardín del edén. Pero las patas traseras de la pantera también reclaman parte del botín y actúan por cuenta propia apretándose contra las nalgas de la víctima que está a su merced en medio a la aglomeración y que no sabe si rechaza abiertamente o no, ese contacto que raya lo abusivo. 

La presa, entre molesta y temerosa, busca el rostro del atrevido por la ventana del autobús que le funciona a modo de espejo retrovisor. Pero al hacer contacto con la mirada fija e imperturbable de la pantera, la presa se deja vencer por el dominio que la fiera transmite y que está ahí sólidamente fundida a su trasero con los ojos semicerrados e invencibles, con la pequeña punta rosada y redonda de la lengua apareciendo por fuera de la boca con una gracia insolente y con el potente remolino de sus orejas succionando todo a su alrededor en la busca anticipada de algún inconveniente.

Pero la presa se escabulle con astucia, y no hay para la pantera nada más que le pueda interesar del viaje. Aprovecha entonces que el motorista transita con la puerta de salida abierta y se lanza a la calle con el autobús en movimiento, y a seguir, asfixia los gritos de los sorprendidos pasajeros con el estruendo que provocan los trompones que ya desde la calle, ella propina a la carrocería del autobús a modo de un colosal bombo de guerra.

Atenta y dispuesta a usar su propio cuerpo como proyectil para cobrar caro por su vida, la pantera examina de soslayo el aparente desorden de las luces, que desde la amplia avenida, ella ve aproximándose velozmente en su dirección. Y es del chillido de las frenadas, de los golpes de humo de sus escapes, de las palabrotas de los motoristas y sus dilacerantes bocinas, que para la pantera está compuesta la materia de las garras y del corazón.

Pero aún no ha sido la vez del cazador. Ahora, más segura de sí de lo que antes estuviera, levanta su enorme cabeza en un profundo  y áspero rugido que hace estremecer y callar por segundos el monocorde de la cuidad; al mismo tiempo que allá en lo alto, como un presagio, el gigantesco anuncio de neón que se enciende y se apaga sin descanso le evoca las centenas de amaneceres y puestas de sol de las que ya fue testigo y de las que talvez estén todavía por venir.

En los jardines del inmenso parque al lado de la avenida, ya lejos de los peligros de la calle y ajena a todo y a todos, ella moldea con el cuerpo la silueta de un viejo tronco pulido y ancestral, haciendo saltar tierra y raíces al afilar sus garras en el engramado. Luego, descansa golpeando plácidamente su cola contra el suelo con la satisfacción de quien está llena de fuerzas y aún tiene una larga noche por delante. 

No suficientemente larga, es verdad, como para no ser siempre sorprendida por los primeros zarpazos del jaguar, que al mínimo descuido le ciñen la frente al horizonte. Habrá llegado entonces la hora de efectuar, una vez más, el cambio de guardia.

DOVYDAS POVYLAITIS REGRESA A SU MUNDO. (PARTE 6\6)

No se sabe  a ciencia cierta en que momento Dovydas Povilaitis pasó a juntarse con las direcciones de los pueblos originarios de Itzalku y de otras jurisdicciones, entre las cuales no podía faltar la de Sonsonate. Pero luego que el rumor llegó a la prensa, los periodistas acudieron en su afán de transformar los acontecimientos en noticia.

Las reuniones fueron a puerta cerrada y todos sabemos el celo con que las direcciones de los pueblos originarios guardan la gestión de sus actividades. Los de la prensa, decepcionados, de a pocos, abandonaron el lugar.

Semanas después, Dovydas se dirigió hacia El Pital, en Chalatenango. Estuvo allí con un grupo de amigos que lo acompañaban. Cuentan algunos locales que después de pasar la noche entre bebidas calientes, pláticas y pocas horas de sueño, todos estaban de mejor humor que el día anterior y el amanecer estaba espléndido.

Era una mañana particularmente translúcida que evocaba añoranzas por nada en particular. Ya desde temprana hora de la mañana se notó alrededor del cuerpo de Dovydas ciertos efectos ópticos que daban la impresión que él comenzaba a quedar aparte de los demás. Estaba separado por una especie de inquietos enjambres compuestos de diminutas variaciones del aire, o quizás, podrían ser mejor descritas como variaciones de  color y de luz.

Estas partículas eran inexplicablemente diminutas pero visibles,  con una voluntad de movimiento nunca antes visto por ninguno de los presentes y que desafiaban la propia intuición y el lenguaje. Al observarlas con atención por un largo periodo algunas parecían estar en dos o más lugares al mismo tiempo, se multiplicaban, provocaban destellos y reaparecían en otro lugar.

Así se pasó el resto de la mañana. Dovydas hablaba poco y pidió a sus acompañantes que guardasen una distancia prudente de su persona. A medio día y sin que la situación hasta aquel momento suscitara ninguna alarma, notaron algunos cambios en el novupellis y en el rostro de Dovydas.

Parecía que partes de su cuerpo y de su rostro se revolvían y se volvían a juntar en remolinos de  puntitos de luz que no parecían otra cosa, a no ser, y de manera sorprendente, su propia persona. No había nada del lado de «afuera» o alrededor de Dovydas Povilaitis, era él mismo que podía ser, al parecer, algo diferente.

Llegado cierto momento, Dovydas sonrió y emocionado se despidió de forma afectuosa de todos y les solicitó que no se acercaran demasiado, que él estaba ya a camino de 2070.  Uno de los presentes se dirigió a Dovydas y le preguntó si estaba feliz de finalmente regresar a su mundo. Él sonrió y dijo que no había otros mundos, que este era el mundo de todos y que todos debíamos compartir. Que nunca más habría otro, que todos los mundos de la humanidad eran el mismo mundo.

Nadie tuvo tiempo de reaccionar a la aproximación de una gallina y sus pollitos que picoteaban el suelo de grama y tierra alrededor de Dovydas. Rápida pero suavemente, la gallina se transformó con todo y pollitos en una graciosa estela de pequeñísimos destellos y pedacitos indiferenciados de materia, que como un listón iban y venían guiados por una extraña motivación.

Cuentan que durante varias horas después de la transportación de Dovydas, aún se podían percibir  pequeños remolinos de polvo, hojas secas de pino y casi imperceptibles luminiscencias  que jugaban como dentro de un tubo imaginario donde por largo rato nadie se atrevió a acercarse.

Los periodistas por supuesto llegaron solamente un par de días después de la partida de Dovydas. Aún así se dedicaron con pasión a recoger de los presentes las escasas sobras de eventos tan difíciles de traducir en palabras.

Era increíble darse cuenta que cada relato contado por alguno de los que estuvieron presentes, acerca de los mismos sucesos anteriormente narrados, era un relato diferente e igualmente verdadero. Nunca antes había parecido tan claro y compresible que hasta la más pequeña realidad, se construye de infinitos relatos de múltiples eventos.

Como sabemos, semanas antes de su transportación, Dovydas Povilaitis estuvo viviendo con las autoridades de los pueblos originarios, donde se cuenta que sostuvieron largas pláticas a las que ni la prensa ni las representaciones gubernamentales tuvieron acceso.

De estas reuniones existe una serie de testimonios de las gentes sin que se puedan establecer las fronteras entre los hechos y la imaginación popular. Sabido es que la mitología moderna envuelve toda una mística entre ciencia ficción, mitología de las culturas ancestrales (como la egipcia y la Maya) e infinidad de mitologías religiosas.

Además,  todas estas  mitologías modernas se juntan a otras igualmente en boga como la de los extraterrestres y las que pregonan que la tecnología es la respuesta a todos los males o que es el único mal de la humanidad.

Pero como dijo Dovydas Povilaitis: todos los mundos imaginados por la humanidad, como los Infiernos, los Olimpos, los Horizontes de Acontecimientos, las fábulas y la literatura, todos pertenecen a este mismo y único mundo de lo que es humano y na más.

San Salvador 2020

 

ENTREVISTA A DOVYDAS POVILAITIS DURANTE SU VISITA A EL SALVADOR DEL 2020. (PARTE 5/6)

Dovydas Povilaitis, ciudadano de Liublania, poco a poco fué llamando la atención de los curiosos transeúntes de las ciudades salvadoreñas, siendo que el primer lugar donde se tornó conocido fue en la ciudad de Chalchuapa, en donde era visita frecuente de las ruinas de El Tazumal.

Llamó nuestra atención no solamente por su atuendo sumamente inusual, de una simplicidad casi extravagante; sino, por su evidente emoción de estar enmedio de «la gente que cambió el curso de la historia de la vida social en el mundo «. Al decir eso, sonrreía mientras la gente se carcajeaba, pensando que les estaba tomando el pelo.

Hubiera pasado como un extranjero a más por este pintoresco país, de no ser por la absoluta ausencia de accesorios, no equipaje, no reloj y ningún otro adorno, no zapatos (pero no descalzo), no anteojos ni gorra, y finalmente, por su insistencia en declarar abiertamente que venía del futuro. Era un viajero del tiempo, del 2070 «para ser exactos», como él acostumbraba enfatizar.

Se tornó una atraccion y conquistó el cariño de la gente por cualquier localidad donde se detenía. A pesar que nadie sabía de su verdaderas intenciones, recibía seguidas invitaciones para juntarse a cualquier evento público, o  para frecuentar los hogares de las parsonas que, ya sea por curiosidad o franca simpatía, le habrían sus puertas para alimentarlo o para que se tomara un descanso.

Era sabido de todos los que le habían tratado de manera más cercana que comia extremadamnente poco, y más que comer, huelia fascinado los alimentos que le proporcionaban. Sus anfitriones le hacian gracia y lo incentivaban a masticar y a tragar los alimentos. Ocasionalmente él los complacia.

Esta curiosidad por su inusual persona, llegó a los medios informativos y alcanzó celebridad. Lo entrevisto un conocido comentarista político de la televisión salvadoreña y en esa célebre entrevista mostró que podia ser capaz de hablar cualquier idioma. El público pensó que era una especie de ventrilocuo, pero los televidentes más perspicaces notaron que esto solamente sucedia cuando él tocaba levemente su excepcional atuendo .

Él llamaba de Novupellis  aquello que todos entendíamos como su ropa. Este, era más parecido al uniforme de un deporte moderno, de esos más extremos o de alto rendimiento, detalle que siempre llamó la atención de los más jovenes. En general, la teleaudiéncia salvadoreña continuó a encontrar en él, gracia y simpatía.

Dovidas Povilaitis permitió publicar en la prensa impresa asi como en las revistas digitales, fragmentos de su diario personal de viajes y fascinó a todos con sus relatos de una visita que hiciera a El Salvador de 2070 (MEMORIAS DE UN VIAJERO EN EL SALVADOR DE 2070. (PARTE 1/6) .

A medida que crecía el espanto, la incredulidad y la curiosidad de los salvadoreños, los sectores académicos del país comenzaron a interesarse por sus testimonios acerca de El Salvador y el mundo en el año 2070. Fué invitado de honra de prestigiadas instituciones como La Universidad Nacional de El Salvador, y otros centros de investigación y de enseñanza. Invitado a visitar la red de centros escolares de San Salvador, inmediatamente ganó cientos de admiradores.

De esos encuentros con las autoridades académicas y de los medios periodísticos, fueron extraídos y luego publicados una línea del tiempo con los Grandes eventos de la humanidad según el parecer de Dovydas Povilaitis (LÍNEA DEL TIEMPO 1989 -2070 (PARTE 4/6), y también, un curioso relato del mundo en 2070 y sus principales características (¿CÓMO LLEGÓ EL SALVADOR Y EL MUNDO A 2070? (PARTE 2/6).(¿CÓMO LLEGÓ EL SALVADOR Y EL MUNDO A 2070? (PARTE 3/6).

En esta ocación, publicamos un fragmento de la entrevista concedida durante una mesa redonda compuesta por autoridades académicas, gubernamentales y artísticas de El Salvador.

Señor Dovydas Povilaitis,  viniendo usted del futuro, del año 2070, tan solo cinco décadas nos separan de nuestro presente 2020. Nos parece difícil que la humanidad consiguiera transportar a alguien al pasado en tan poco tiempo de desarrollo tecnológico; eso, aunque las pruebas que usted ha brindado han dejado atónita a la comunidad científica.

Dovydas/ Sin embargo, en la física de partículas atómicas de este 2020, ya están presente las teorías de cuerdas, los agujeros de gusano y los hoyos negros, en donde ya se menciona que viajes en el tiempo se harán posibles devido al horizonte de posibilidades producido por la distorsion del espacio-tiempo.

Con eso, quiero decir que en este exacto momento, la humanidad de este presente 2020 está plantando el futuro de dónde vengo, no les debería parecer pues, tan improbable.

Debe ser fácil para usted y para el futuro de donde viene, poder analizar nuestra actualidad con facilidad, pero para nosotros que estamos aquí en nuestro presente, no existe nada de tan obvio. Realmente no sentimos que estemos calculando nuestros pasos para garantizar un buen futuro. Es más, pareciera que se nos escapa la idea de lo que es bueno o prejudicial para nuestro futuro.

Dovydas/ En mayor o menor grado todos tienen una percepción de la realidad en la sociedad actual. Por ejemplo, para todo ciudadano de cualquier país y de cualquier clase social, no pasa desapercibido que actualmente se producen demasiados objetos completamente desnecesarios a la existencia cotidiana.

En algún momento de la vida,  cualquier ciudadano es capaz de entender el desorden y la falta de propósito de la producción industrial actual. Esta producción inconsecuente queda expuesta claramente,  por ejemplo, a la hora de entrar a una tienda de «Todo a Dólar» o de la infinita variedad de los productos ofrecidos por las ventas callejeras.

El punto importante es que las personas mienten a sí mismas. Las personas pretenden no incomodarse con esta serie de pequeños crímenes del cotidiano. Muy pocos se toman el trabajo de pensar a qué lugar van a parar, al final de su vida útil, estas montañas de objetos, como juguetes, ropa, electrodomésticos, accesorios, prendedores de cabello, botellas de shampoo, teléfonos celulares, autos, etc.

Usted ha llegado a conocer El Salvador con cierto detenimiento, tanto en sus viajes como agente de turismo en el año 2070, como ahora en 2020 como primer visitante proveniente del futuro. ¿Cómo ve usted nuestra sociedad? ¿Hacia donde nos dirigimos?

Dovydas/ Cuando pienso en como puedo responder a su pregunta, lo primero que recuerdo es como fue difícil y largo el camino para todos los países de Centroamérica incluyendo México, hasta llegar a ser ya en 2035, la Región 12 (Mesoamérica).

Como, poco a poco, a fuerza de las presiones ocasionadas por la crisis de escasez mundial de recursos; ustedes, las naciones de civilizaciones ancestrales, fueron obteniendo respuestas efectivas de una fuente completamente inesperada: su propia historia, su esencia e identidad cultural de miles de años.

Pero la identidad ancestral mesoamericana parece ser actualmente una fantasía. En fin, si álguien imagina un futuro, no es retrocediendo hacia el atraso tecnológico de las culturas ancestrales. Además, nadie aqui cree pertenecer a esas civilizaciones antiguas y honestamente, es casi un tipo de insulto.

Dovydas/ Sin embargo esa conciencia surgió y tomó cuerpo de la manera más inesperadaPoco a poco, a través de acciones sencillas pero decisivas, las comunidades se apropiaron de su cotidiano y de su sobrevivencia de acuerdo a la manera en que ellos entendían su manera de vivir.

Pasaron a administrar la distribución y comercio de alimento y bienes que estuvieran completamente libres de las substancias peligrosas que eran usadas por la industria y que significaban un peligro para la salud y para el medio ambiente.

El uso del plástico, fue el primero a a ser descartado completamente. Todo comenzó con la rehúsa de las vecinas comunidades Maya-Quiché de Guatemala al no permitir la entrada de productos con embalajes plásticos dentro de sus comunidades. Poco a poco, la propuesta ganó fuerza hasta extenderse por toda la región.

Estas campañas que se iniciaron entre comunidades indígenas sin gran expresión en la vida nacional, también alcanzaron a la clase media urbana que inició grandes campañas de limpieza de basura plástica de las playas y terrenos, y continuó con los jóvenes rechazando todo tipo de comercio o industria que generara exedentes o desperdicio.

Pero el rechazo al plástico es una acción insignificante si es comparada con el funcionamento de todo un sistema industrial que produce basura sin interrupción.

Dovydas/ La verdad es que la razón era más profunda. Pués lo que se intentaba recuperar era la autonomía alimenticia a manos de las comunidades. No debemos olvidar que  el modelo de producción mundial de alimentos fué poco a poco arrebatado de las manos de las comunidades, tanto la producción como la distribución de la comida.

Actualmente quien produce los alimentos y los comercializa, casi que exclusivamente, son los grandes monopolios industriales de la alimentación. Durante mucho tiempo se solapó la verdadera intención de este modelo de producción, alegando que solamente de esa manera se podian alimentar a la creciente población mundial.

Pero la verdad quedó expuesta con la implementación de la economía globalizada. La mayoría de recursos estaban destinados no a saciar el hambre de la humanidad, sino, a crear todo un sistema centralizado en la distribución de alimentos. Los alimentos básicos como los cereales, en especial la soya y el maíz, son usados para alimentar al ganado. Este ganado, a su vez, es usado por el monopolio de comercialización de la carne, la leche y sus derivados. Que siempre dá prioridad a las clases sociales de mayor poder adquisitivo.

Los grandes consorcios de la alimentación, poco a poco, pero de manera aplastante, fueron desactivando los sistemas  agrícolas comunitarios en la mayoría de países del tercer mundo y se dedicó a desrrollar sistemas de alta tecnología agrícola en gigantescas plantaciones que a su vez consumían grandes cantidades de agrotóxicos y agua potable.

Pero es difícil de creér que la empresa privada permitiera que la gente se negara a abastecerse de alimentos o de superfluos en los Centros Comerciales y en los supermercados, y que por otro lado, la gente pasara a organizar sus propias redes comerciales de distribución. Nos parece poco probable.

Dovydas/ De hecho no debe haber sido fácil. Como respuesta, la empresa privada a travez del gobierno intentó usar a las autoridades policiales y al ejército para ponerle freno a esta autogestión de las comunidades. Alegaron que no cumplía las regulaciones sanitarias del mercado y las tachaba de contrabando y otros pejorativos.

Pero las autoridades militares y policiales no querían hacer una vez más, el papel de matones del gran capital salvadoreño.

Asi, las autoridades gubernamentales llamaron a  negociaciones a varios sectores empresariales y populares. Había llegado el momento de  promover una causa nacional en pos del bienestar público.

A partir de allí, la descentralización en la gestión de la vida social como un todo, fue irreversible.

Todo lo que nos cuenta nos parece una ficción y si pienso que usted me esta realmente hablando del futuro, me hace sentir dentro de una fantasía que dificilmente se podría realizar.

Dovydas/ Esa resistencia siempre ha estado presente en mesoamérica. Usted podría rastrear esa actitud contestatária de la población salvadoreña y centroamericana desde la época de la colonia.

No les fue difícil encontrar esa  resistencia cotidiana basada en una economía informal mucho más accesible y más de acuerdo a su manera de entender la vida. Poco a poco, la población cultivó una fría indiferencia por los centros de distribución de productos de la industria y por otro lado, comenzó a reactivar la participación colectiva sobre los bienes y productos hechos a mano o de produccion comunitaria .

El monopolio alimentício, material y cultural de la vida, había acabado sin necesidad de un solo disparo.

A pesar del esceptisísmo que sus relatos despiertan, es atractiva la manera en que usted muestra como los pequeños cambios de actitud producen mejores resultados que la violencia contra los centros del poder. Parecería que la historia pertenece a los pequeños cambios de actitud y no a «mega eventos revolucionarios que sacudieron la historia»

Dovydas/ Imagine usted, frente a las dificultades para subsistir en medio a la crisis mundial por la escasez de recursos, las familias reaccionaron de inmediato dando solución a cada limitante, ya sea reuniendo bajo un mismo techo el mayor número de integrantes del grupo familiar y de amistades más cercanas, o formando redes de distribución e intercambio de bienes y alimentos comunales. Valorando, de esa manera, las formas antiguas de intercambio en las comunidades antes de la conquista.

Ante el duro desafío de sobrevivir, por la crisis de recursos a nivel mundial, a nadie se le ocurrío tomar un arma para salir defendiendo su propia subsistencia y la de los suyos.

Esa es la visión que intenta imponer la industria  del entretenimiento en el mundo globalizado, y lo hace, creo yo, en un intento de intimidar las personas y justificar el militarismo, por ejemplo. La cultura ancestral Maya-Pipil reaccionó muy diferente a lo que propone la ideologia apocaliptica del «cada quien por sí» de la industria cinematográfica globalizada.

A inicio usted mencionó que este movimiento se extendió rapidamente por todas las poblaciones de países vecinos. La Union de la cultura mesoamericana nos parece más remota aún que la unión Centroamericana. Hablar de una Región Mesoamericana Unida no se puede pensar sin una sonrisa maliciosa.

Dovydas/  De hecho, con la participación de cada vez más poblaciones Mesoamericanas, se organizó la producción de materia prima agrícola y uso de arquitectura comunitaria. Permitieron la implementación de modelos ancestrales de construcción, como el uso de bahareque en la arquitectura, aliado a la nueva tecnología limpia que llegaba de países europeos comprometidos con un nuevo orden mundial.

El uso de bahareque en las impresoras 3D en la construcción de casas y edificios comunales fué resultado de la alianza entre dos tecnologías separadas por cientos de años.

Ustede menciona que esta propuesta Mesoamericana  se convirtió rápidamente en un proyecto que entusiasmó millares de personas alrededor del mundo. Como eso se torna posible?

Aún siendo de origen popular, la naciente propuesta mesoamericana se tornó de un atractivo irresistible no solamente para las clases medias y abastadas de centroamérica, sinó tanbién, para diversos sectores de la comunidad europea y del mundo. Una vez más, los jóvenes, los artistas, tecnicos y voluntariados del viejo continente acudieron a integrarse al gran proyecto mesoamericano.

Así comenzó a tomar fuerza la Región 12, o Mesoamericana. Pero eso solamente era el inicio del 2030, luego después esta mesoamérica vendría a servir de inspiración y modelo para varios países del globo que acabaron por abandonar sus proyectos de nación o de repúblicas, para buscar la integración por identidad cultural entre aglomerados urbanos vecinos.

Un nuevo orden del imaginario mundial se había iniciado.

DOVYDAS POVILAITIS

                                                                                                                      .

LÍNEA DEL TIEMPO SEGÚN DOVYDAS POVILAITIS 1989 -2070 (PARTE 4/6)

Durante las reuniones con autoridades académicas lideradas por la Rectora de la Universidad Nacional de El Salvador, el ciudadano Dovydas Povilaitis de Liubliana  procedente del futuro año 2070, respondió dedicadamente  todas las preguntas que se le formularan.

De esa larga entrevista, Dovydas y las autoridades concordaron en entregar a la prensa una série de fragmentos para su publicación.

Entre estos interesantes capitulos, está incluída la «Linea del Tiempo 1989 -2070», que fué elaborada por Dovydas Povilaitis, con la intención de mostrar elementos que ya presentes en la actualidad de este 2020, acabaron por sumarse y darle un perfil a lo que sería la realidad del mundo en el año de 2070.

A seguir, les presentamos la Línea del Tiempo elaborada por Dovydas Povilaitis.

  • 1989 – el físico británico Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web, más conocida en la actualidad por WWW, como una forma para la gestión de la información del CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear) . Pero no fue hasta 1993 cuando el propio laboratorio abrió el proyecto al gran público dando el primer paso para la revolución de Internet.

 

  • 2004– Web 2.0, o WEB Social, está asociado estrechamente con Tim O’Reilly, debido a la conferencia en 2004 acerca del trabajo «colaborativo» que tomo gran relevancia en las actividades que se realizan en Internet, entre las más diversas comunidades a nivel mundial.

 

  • 2006/2012. Los directivos del CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear) anunciaron que los neutrinos pueden transmitir la información a una velocidad similar a la de los fotones (ondas de luz) Esto, en términos del neutrino como propagador de ondas de comunicación inalámbrica, significa cobertura incluso en la cueva más profunda del mundo.

 

  • 2013- Proyecto denominado Project Daniel, “Not Impossible”, que fue iniciado en diciembre del 2013 fabricando prótesis para niños sin recursos con impresoras 3D. IMPORTANTE: la aplicación para construir una prótesis es de dominio público en Internet.

 

  • 2013– Impresoras 3D de comida que es desarrollada por el ingeniero mecánico Anjan Contractor (de la empresa Systems and Materials Research Corporation) con financiación de la NASA. Este dispositivo podría resultar vital para alimentar a la población mundial una vez que comience a no ser sostenible el modelo actual.

 

  • 2015– Dos científicos, el japonés Takaaki Kajita y el canadiense Arthur McDonald, ganadores del Premio Nobel en 2015, han desbloqueado una nueva fuente de energía: el neutrino.

 

  • 2018– La mega batería de la compañía TESLA se construyó al sur de Australia para almacenar energía eléctrica y atenuar las interrupciones que se han producido en la red australiana en los últimos años.

 

  • 2025–  Se inaugura el primer recorrido Internacional del tren HyperLoop, tren supersónico que se desplaza a 1.223 kilómetros por hora. Anunciado por  la compañía TESLA y su dueño Elon Musk, el tren inaugura recorrido entre Paris-Ámsterdam y Cracovia – Gdansk

 

  • 2030-  Mesoamérica, que incluye El Salvador, Belice, Nicaragua Guatemala, Yucatán y Chiapas forman el primer bloco cultural y económico a ser registrado  en el «Consejo general de Ciudadanía Global» como una sola Región y reivindican su herencia como pueblos autóctonos mesoamericanos. Dos años depués, reciben la anexión de las restantes provincias de Mexico.

 

  • 2035-Por decisión unánime, la ONU se disuelve y se forma el primer equipo internacional del “Consejo general de Ciudadanía Global” Y se lanza la propuesta que determina “Las Regiones” según la segunda fase del plan.

 

  • 2040- Red inalámbrica de energía eléctrica. Basado en la “Torre de transmisión inalámbrica” de Nikola Tesla, está funcionando a 100% de su capacidad en el proyecto pionero en la India y se perfila como gran alternativa para producir energía eléctrica.

 

  • 2045- La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Shizuoka y La constructora Obayashi Corp. han inaugurado tres estaciones del Elevador Espacial para transporte humano y de carga y anuncian, que ya han iniciado la construcción de cinco estaciones más.

 

  • 2055- Red Enjambre Neutrina  ya comienza a ser una realidad para la distribución de energía por captación de neutrinos. La puesta en órbita del primer Panal de estaciones geodésicas han permitido la distribución de energía para las primeras 12 regiones del planeta previamente asignadas dentro del plan piloto.

 

  • 2065- Naurýz Meyramy, así llamado el proyecto vencedor de las Comunicaciones Globales en homenaje a la comunidad de la Octava Región. La comunidad (Kazajstán) de esa región, encontró una manera funcional de usar parte de la energía neutrino que se transmite a la tierra  a  través de la Red Enjambre, en provecho de las comunicaciones.

 

  • 2070- Se anuncia a nivel mundial el éxito de la misión científica SIRENA en el fondo del océano y que estudia el cultivo de bacterias en el lecho marino de nuestro planeta. Con este logro, el control de las emisiones de gás metano del lecho oceánico queda bajo control.

Como se sabe,  la misión «SIRENA» logró el cultivo de bacterias que se alimentan de gás Metano evitando el aumento de las emisiones de este gás a nuestra atmosfera terrestre. Con esto se frena una fuente importantísima de emisiones y el consecuente  agravamento del efecto «Invernadero»  minimizando así, el impacto del cambio climático.

 

 

¿CÓMO LLEGÓ EL SALVADOR Y EL MUNDO A 2070? (PARTE 3/6)

Ustedes necesitan estar advertidos que en el presente (2070), lo que hace setenta años fue El Internet, ahora es algo que no necesita ser siquiera mencionado, de tal manera su existencia es parte indispensable del cotidiano. Así, muchas de los eventos que suceden a diario en todas las partes del planeta, se dan por la existencia omnipresente de nuestra nueva atmósfera de la energía Neutrina y de la atmósfera de las  comunicaciones llamada «Estratosfera de Naúryz-Meyramy», en reconocimiento a la comunidad donde la idea original fue desarrollada.

Si se pudieran describir en detalle todas los objetos que se hicieron “invisibles” en los últimos cincuenta años, tendría que comenzar por explicar que las energías que alimentan las sociedades actuales, están distribuidas por fuentes sin ninguna presencia ostentosa que las delate en su materialidad.

Antenas, usinas, baterías, motores de combustión, cables, postes, represas o mismo hélices, no están presentes en el paisaje. El uso de depósitos de energía, como las Megabaterías, fueron descartadas hace más de treinta años. La distribución de energía en la actualidad es uniforme, segura e ilimitada hasta para el más diminuto proyector holográfico.

¿Se podría decir que nuestra energía guarda semejanzas con la electricidad? Sí, se podría decir que antiguamente la energía eléctrica también era un fenómeno invisible a la mirada, de la cual solamente se observan apenas sus efectos. Con la diferencia que el flujo eléctrico usado en las décadas pasadas, en sí mismo invisible, estaba presente en la materialidad de las redes eléctricas.

Tenemos registros visuales del impacto que ocasiona el enmarañado de cables de todos los calibres  enredados en cualquier mecanismo o máquina, en las esquinas de las casas, o por las calles; aunque varias sociedades se esforzaron al máximo por esconder aquel enmarañado de cables, en  lo que ellos consideraron una propuesta de «arquitectura urbana inteligente».

La energía eléctrica  de corriente alternada ac/dc, en uso hasta 2030 dio lugar a la energía eléctrica inalámbrica (Proyecto de la torre central de Tesla). Pero en menos de dos décadas, en 2045 la electricidad inalámbrica también perdió importancia en el paisaje humano y dio lugar a las “redes enjambres de neutrinos”, que ahora orbitan alrededor del planeta y que por las noches forman una configuración de constelaciones de estrellas completamente desconcertante para un ciudadano que viniera del pasado.

Esta nueva constelaciones de estrellas aparentes, visible a ojo desnudo desde la superficie del planeta, a la que todos conocemos como “Panal-Neutrina” o simplemente “Neutrina”, son en realidad enjambres de estaciones espaciales equipadas con moduladores magnéticos de neutrinos.

Las estaciones flotan en órbitas estacionarias a cuatrocientos kilómetros de altura de la superficie terrestre. Estas estaciones  ordenan la infinita lluvia de neutrinos y fotones enviada por el sol y el universo; y luego a seguir, la transmiten a la tierra en frecuencias diseñadas para nuestro provecho.

Por supuesto que la tecnología en tierra necesitó de estar apta a recibir eficazmente este nuevo tipo de energía. Las comunidades globales reaccionaron casi que de inmediato dando respuesta a las formas de diseñar “materiales inteligentes» que paradójicamente son de bajísimo consumo energético. Tanto en función, en diseño o en el uso de nuevos materiales, esta nueva tanda de tecnología poco a poco perdió presencia física, principalmente visual.

Pero lo más decisivo, en la unánime opinión de todas las ciento veinticinco regiones del mundo, había sido la nueva forma de hacer surgir la identidad “Tribu de participación Global” como forma de identificarse a sí mismo como ciudadano terrestre de una determinada región, pero principalmente con el orgullo de entenderse como un Homossapiens-navitas.

Finalmente, podemos decir que, si es verdad que existe una identidad mundial, esta gira en torno a recuperar el planeta de la huella de desechos no degradables dejada por los siglos anteriores a Navitas.

Recuperar las fuentes de agua potable, limpiar los océanos, recuperar especies en vías de extinción, todas estas metas son la bandera de lucha unánime para todas las regiones del planeta.

Estas nuevas maneras de socializar, trabajar, ayudar al prójimo e interactuar con el tejido social por cualquier área del planeta en intrincadas redes de cooperación, es lo que puede considerarse como el trazo que caracteriza al “Homosapiens-Navitas” presente en este 2070.

                                             DOVYDAS POVILAITIS

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Fotografía: Elevador espacial «Aurora» conectado a la base reional de El Pital. Centroamérica al fondo.

¿CÓMO LLEGÓ EL SALVADOR Y EL MUNDO A 2070? (PARTE 2/6)

Cincuenta años antes de la revolución Neutrina (energía) y Naúryz-Meyramy (comunicaciones), el estado anímico de la población mundial estaba basado en el modelo de  rentabilidad económica que había dominado la industria y la sociedad durante poco menos de tres siglos.

Este modelo de rentabilidad económica en el orden mundial se abalanzó sobre la humanidad como una onda gigantesca cubriendo todo el horizonte del quehacer, de los sueños y de la imaginación.  Pero muy pronto se reveló abundante de los más funestos presagios. La impotencia y el estrés de la población mundial debido a la contaminación de los recursos naturales, a su pésima salud por la alimentación pobre en nutrientes y a los desperdicios industriales, pasaron la factura a un precio bastante alto.

Pero en un abrir y cerrar de ojos, de una manera casi mágica, en el fondo propiciado por la acción de la tecnología-ciencia y de la acción arrebatadora de la humanidad, en tres décadas se logró que esa esa onda gigantesca, aparentemente imparable, no llegara siquiera a reventar. Su oscuro lomo de agua se desinfló con pesadez, disolviéndose en la arena de una manera silenciosa y sin trascendencia.

Puedo imaginar el asombro que sería para un ciudadano de esas décadas pasadas (…si el viaje en el tiempo fuera posible), saber que la alimentación de la humanidad ya no depende más del sometimiento de animales al secuestro, hacinamiento y la muerte. el sometimiento del suelo “fértil» del planeta a una rutina incesante de cultivo en busca de materias primas y de alimento. Y más grave aún, someter al encierro de humanos en centros de producción a cambio de una apagada sobrevivencia.

Fue titánico el esfuerzo realizado por todas las regiones ciudadanas del planeta intentando borrar la huella de la explotación de la tierra fértil. Pués la tierra útil al cultivo, ya agotada desde hace siglos e incapaz de regenerarse por sí misma, estaba completamente dependiente de agrotóxicos y consumiendo cantidades incalculables de agua potable.

Esta misma agua, una vez vertida sobre esas enormes plantaciones, se filtraba hacia los mantos acuíferos, o era arrastrada hacia los rios, lagos y al océano por la acción de la lluvia llevando consigo toneladas de agrotóxicos.

Si por un lado siempre estuvieron presentes asociaciones ciudadanas esforzándose por limpiar el planeta, esfuerzos individuales preocupados con una nueva conciencia contra la producción de superfluos o a favor de una alimentación menos industrial, el momento en que estas dejarían ser preocupaciones solamente de algunos ciudadanos regados por el mundo, no se hizo esperar demasiado.

A partir del año 2035, la humanidad del planeta se desaceleró. Entró en un tiempo más ancho, contemplativo y acentuadamente reflexivo. Como ya les mencioné, el desasosiego provocado por el modelo de aumento de la productividad de superfluos, se desvaneció por completo. Eso permitió que surgieran nuevas demandas sociales antes inimaginables.

Los centros de producción de alimentos y de bienes materiales se volvieron ajenos a las ganancias desenfrenadas. Las comunidades del mundo se dedican, a partir de entonces, a intercambiar soluciones para sus problemas a través de los nuevos sistemas de transporte y comunicación global en un incansable ir y venir de ánimo voluntario.

A partir de entonces la vida diaria y los objetos que la rodean dejaron de ser símbolos de prestigio social para quien los posee. Pués ahora, la población mundial, mucho más longeva, sana y tranquila, encuentra en los espacios de la vida privada como pública, impresoras tridimensionales que funcionan a base de un material formado por fibras de Nano-carbono  (en el caso de la fabricación de objetos o aparatos) o sustancias a base de proteínas, carbohidratos y diversos nutrientes (en la elaboración de alimentos).

Desde nuestros alimentos, pasando por nuestra ropa el “Novupellis”, un biciclo solar para los pequeños, como bien los utensilios básicos de nuestra existencia cotidiana, todos ellos  pueden ser fabricados en una de estas  impresoras en cuestión de minutos.

El revolucionario tejido de nanofibras de carbono “Novupellis” posibilitó a los ciudadanos un atuendo único que, como una segunda piel, no permite la pérdida de energía, mantiene la temperatura del cuerpo constante, manteniendo monitoreo de las funciones vitales y protección contra las partículas provenientes del espacio.

Hoy en día, a los ciudadanos menores de quince años que están en los Institutos de Acumulo de Experiencia (IAE) les resulta gracioso estudiar las formas del vestuario de hace medio siglo, cuando el vestuario aún poseía características de diferenciación por castas sociales, por humor, oficio, jerarquía institucional, género; o incluso, edad biológica.

DOVYDAS POVILAITIS

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FOTOGRAFÍA: Importante pieza destinada a la investigación de partículas atómicas es transportada a su destino en Suiza,  suscitando curiosidad y alboroto a su paso.

MEMORIAS DE UN VIAJERO EN EL SALVADOR DE 2070. (PARTE 1/6)

Liubliana, 12 Septiembre, Domingo, 11:00AM.

Una vez más me he sentido terriblemente mal dentro del “Aurora”, el elevador espacial. Las cinco horas de viaje me parecieron interminables. Lo que más me incomoda es la sensación de ausencia corporal y ensueño. Esos minutos en que los pensamientos se convierten imperceptiblemente en un punto fijo de claridad y silencio. Pero me rehúso a tomar ese brebaje que te hace “dormir un sueño plácido y restaurador para el viajero”. Para mí, el método antiguo es imbatible, una copa de buen vino sintek. No quise ser mal educado, he olvidado decirles que me llamo Dovydas Povilaitis y estoy muy contento de poder visitar la Región 12 una vez más.

Chalatenango, 12 Septiembre, Domingo, 05:00PM.

Llegué a la Estación transbordadora del elevador espacial Interregional de El Pital a las cinco de la tarde. La transferencia hacia la ciudad de San Salvador fue extremamente placentera, pues el dirigible doméstico vuela a escasa altura para que se pueda apreciar la floresta de El Trifinio, y disfrutar el concierto de miles de pájaros que a esa hora buscan un lugar para pasar la noche. Pero el ganador del premio de “el más escandaloso”, a criterio de los presentes, fue el Psittacara holochlorus que nos hizo reír a todos y puso la floresta patas arriba.

Me dejé contagiar por la algarabía que realizaron, durante el viaje a San Salvador, los chicos de IAE (Institutos de acúmulo de Experiencia) que venían de su sede en la Región 7. Según me dieron a entender, vienen a juntarse con otros grupos IAE provenientes de India (Región 23), Turquía (Región 53), Chile (Región 19) y por supuesto, los grupos del país anfitrión El Salvador (Región 12). Estarán, según me confidenciaron, por el período de un año, con el propósito de monitorear y cultivar especies en la zona de corales de Los Cóbanos en la costa del Pacifico.

San Salvador, 15 Septiembre, Miércoles, 3:17PM

La pequeña impresora 3D de mi cuarto de hotel estaba defectuosa y ha imprimido un visor de maquillaje de ojos para señorita, en vez del binocular que necesito para este día. La recepción se ha disculpado y  colocaron a mi disposición un binocular de muy buena calidad y también, han enviado al ciudadano técnico más cercano para revisar la impresora.

En la Región 7, antigua Europa, hubiera sido remplazo inmediato de la impresora; pero, siendo sinceros, ustedes no podrían ni imaginar el largavista que me enviaron de la recepción, simplemente una sofisticada pieza de museo.

05:35 PM.

Es emocionante ver por la ciudad de San Salvador a varias personas que usan sobre su Novupellis varios distintivos etnográficos de la región. Me explica el “Guía Virtual de Navegación de Visitantes (GVNV)” que son distintivos hechos de fibras naturales y que son símbolos de orgullo por la descendencia Maya-Pipil de la mayoría de ciudadanos de la Décima segunda Región, o Mesoamericana. Parece ser, que este día se celebra algo importante por toda San Salvador y que tiene estrecha relación con sus distintivos.

18 Septiembre, Sábado, 09:00 AM

De camino a la tercera reunión con los “Delegados Extranjeros  de Turismo”, al cual pertenezco,  pude observar en un parque vecino, el desarrollo de las actividades “Recreativas y de Entusiasmo” que los orientadores realizan con los chicos ciudadanos de la segunda fase (Entre cuatro años a seis años de edad).

Recordé mis años de mi servicio como orientador, cuando estaba a punto de cumplir mis diecisiete años de edad. Época de mi primer amor. Ella, era una encantadora ciudadana de Papeeté, de la sexta región Polinesia. Pero ya al inicio del romance los ciudadanos chiquitines percibieron nuestros sentimientos y no nos dejaron en paz. Fuimos objeto de su preferencia los meses siguientes. Debo admitir, que los pequeños nos cuidaron más que nosotros a ellos.

02:00 PM.

Durante la comida de hoy, me vi motivado a solicitar dos o tres bocados más a los organizadores. Estaba deliciosa. Ustedes ya saben, una de las agradables sorpresas de viajar, es la comida.

Por supuesto todos sabemos que el componente básico de nutrientes, fibras y carbohidratos es universal, pero cada región o ciudad del mundo, se permite la adición de colorantes y sabores producidos localmente para darle un toque único que corresponde a la historia culinaria de su región. El orgullo de esta región es su antigua culinaria de flores. Ellos adicionan diferentes aromas y sabores de flores a una variedad muy grande de alimentos.

Todos los presentes vigiábamos, con gran celo, la impresora elaborando requintados petiscos con sabores y olores como el de la Fernaldia pandurata, Yucca elephantipes, Erythrina berteroana y Calathea macrosepal, y la que no olvidaré por su sabor amargo, pero atractivo, la Chamaedorea tepejilote, a la que se adiciona sabor y aroma de jugo de limón y chile. Estos últimos son sabores muy apreciados en la región y se adicionan a una buena cantidad de los alimentos que se consumen.

04:00 PM.

Nos han llevado a visitar la estación del tren “Tlaloc HiperLoop 10” y me ha impresionado la cantidad de pasajeros que lo transitan. El andén principal es la conexión entre San Salvador y Los Ángeles (Quinta Región, antigua Estados Unidos) recorrido que se completa en cuarenta y cinco minutos, lo que ha convertido a los ciudadanos salvadoreños residentes en Los Ángeles, prácticamente en vecinos de un barrio periférico de San Salvador.

23 Septiembre, Jueves 11:00 AM

Mis compañeros del congreso de Turismo están entusiasmados con el lanzamiento de una propuesta abierta del gobierno de la región local (Mesoamérica Región 12) para las fachadas holográficas de los edificios públicos con motivos arquitectónicos de la civilización Olmeca, la más antigua de todas las culturas Mesoamericanas. La convocatoria es completamente abierta a la ciudadanía universal, pero el equipo internacional de turismo cree que podemos tener excelentes ideas y me han pedido para participar junto con ellos.

02:13 PM.

Aproveché el receso para caminar por los alrededores del edificio que abriga el congreso de Turismo y poder usar a mis anchas el magnífico binocular que me facilitó el Hotel. Cuál no sería mi sorpresa, cuando un niño de la tercera fase (entre siete y diez años) apareció de la nada y se dirigió a mí hablando indistintamente y con agitación. Al notar mi desconcierto, pues yo estaba sorprendido por su llegada repentina; él se recompuso, me miró atentamente, e hizo un gesto elocuente con su manita derecha sobre la manga de su Novupellis, de inmediato sonrió y me dijo con perfecto acento Liubliana:

– ¡Ciudadano extranjero, necesito que usted imprima un recipiente para llevarle agua a un gatito que está escondido luego allí, y yo soy tan bajito que no consigo alcanzar el seleccionador de la impresora!

Sonreí, y con gesto igualmente elocuente, casi teatral, accione el traductor en el mismo lugar en que el niño accionara el suyo y respondí en perfecto español:

– ¡Con mucho gusto ciudadano chiquitín!

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FOTO de portada: Museo Guggenheim de Bilbao con el volcán de San Salvador al fondo. Montaje joel barraza.