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En un día como este nadie debería olvidar que antes de ser una persona atribulada, fue un espermatozoide abriéndose paso a puñetazo limpio entre miles de semejantes; y todos, con la misma ambición de llegar primero a esa pelotota del premio mayor que te da la vida. Así que, no lo olviden, después de semejante aventura es sensato decir que la vida es para disfrutarla.

Si, así es, habrá que hacer fila para llegar donde se quiere llegar. Luego te das cuenta que la fila es larga, que hay gente que está desde mucho antes en la fila. Y los que están de primero, a sabiendas de que han llegado a destino, se sientan a charlar, a reír y a disfrutar el momento. Aun así, ten paciencia, tu momento llegará.

No más artesanía, queremos arte. Artesanía, entendida aquí como lo que es actualmente: la elaboración en masa de objetos que caracterizan culturas minoritarias y que no poseen otro propósito que servir de recuerdo barato para turistas descuidados. Esta artesanía se caracteriza por repetir el uso de colores y formas sin que en su elaboración exista cabida para la calidad de la elaboración, la diferencia, el ingenio, y más grave aún, la ausencia de expresión de la individualidad del artesano.

Existen mundos paralelos en donde sus habitantes no creen que es necesario estudiar y aprender el “cómo hacer algo correctamente”. En esos mundos autodidactas, incluso leer las “instrucciones de uso” es considerado un menosprecio a la inteligencia. Estos seres, se creen suficientemente «vivos» o «animalitas» para aprender las cosas a la brava, y siempre afirman, con total confianza: “que los tanates se amarran por el camino”. Aprenda a distinguirlos, asista los videos “Cuando las cosas salen mal” de youtube.

Conmoverse, ese sentimiento es raro. La lástima, es más fácil. La lástima se arregla con algunas monedas como limosna. ¿Cuándo te conmueves, que se puede hacer para encontrar sosiego?

Reflexionando sobre un pensamiento de John Lennon a la luz de la pandemia: Cada vez estoy más convencido que Dios está hecho a imagen y semejanza de nuestra impotencia, de nuestro miedo, o de nuestros momentos de profunda soledad.

El mensaje es siempre el mismo: no existe diálogo. Y peor aún, la ausencia de los más expresivos en estas circunstancias es notoria: las organizaciones ciudadanas. Si al menos estos últimos fueran aprovechados, existiría la posibilidad real de distribución de alimentos y otros artículos de necesidad para hacer viable un plan sanitario.

Si se habla tanto de dictadura, no es porque solamente ahora existe un estado tan personalizado-centralizado, ya que hace décadas los hemos tenido. El único remedio para aliviar ese mal es fortalecer los sectores de organización ciudadana.

  CURIOSIDADES DE LA ESTADÍSTICA: En unos países hay miles de muertos y en otros no llegan a las centenas. Digamos que hipotéticamente los muertos signifiquen el 1% según la población de cada país.

Si El Salvador tiene 6 millones de personas le tocan 60 mil muertos. Si fuera Brasil o USA que tiene alrededor de 300 millones, el 1% serían 3 millones de muertos.

En Brasil van hasta ahorita 20 mil y 541 personas fallecidas por coronavirus y USA  95 mil y 906 personas fallecidas por coronavirus. En El Salvador van 33 personas

Si bajamos el porcentaje a 0.05 %, en 300 millones de personas es 1 millón 500 mil personas, a USA le faltan unos 1 millón y 400 mil personas para llegar a ese 0.05% de muertes según su población de 300 millones.

«LA VULNERABILIDAD» (PRESENTACIÓN EN CÁPSULAS DE 500 mg)

  • Desde que J.G. Herder (1744-1803) reconoció los seres humanos como criaturas impotentes comprometidas con la incierta tarea de desenvolver el propio ser contando apenas con sus fuerzas culturales, la filosofía ha considerado la vulnerabilidad una dimensión antropológica esencial de la existencia humana.
  • La vulnerabilidad ontológica, es la que se relaciona con el ser en cuanto ser, un ser inacabado, limitado, frágil y determinado por su finitud.
  • La vulnerabilidad es un atributo antropológico de los seres humanos por el simple hecho de estar vivos.
  • Ser vulnerable significa estar susceptible a recibir daños.
  • La vulnerabilidad intrínseca a las vidas humanas también fue reconocida por filósofos políticos que propusieran ordenes sociales destinadas a proteger de la violencia, a la vida, la integridad corporal y la propiedad; o proteger los individuos de la violación a sus derechos básicos.
  • Además de esa vulnerabilidad, algunas personas son afectadas por circunstancias desfavorables (pobreza, educación, dificultades geográficas, enfermedades crónicas u otros infortunios) que las tornan más expuestas: sufren de discapacidad, o de libertad; tienen reducida la gama de oportunidades para escoger los bienes esenciales para sus vidas.
  • Todo ser humano es vulnerable en todas sus dimensiones, sea físicamente, porque está sujeto a enfermarse, a sufrir dolor e incapacidad; psicológicamente, porque su mente es frágil ante las presiones existenciales o la pérdida de un ser querido; socialmente, pues como agente social es susceptible a tensiones e injusticias sociales; o espiritualmente, porque su interior puede ser objeto de manipulación sectaria.
  • En 2005 la Declaración Universal de Bioética y Derechos del Hombre reconoce la vulnerabilidad como un principio ético. Esta declaración admite que la vulnerabilidad puede acontecer de enfermedades, incapacidades u otros condicionantes, de carácter tales como individuales, sociales, ambientales, y requieren atención especial para aquellos que no tienen suficientes condiciones para lidiar con ellos. La meta de la declaración es garantizar el respeto a la dignidad humana, aún en situaciones donde los principios anteriores no consiguen intervenir.
  • Muchas veces los desprivilegiados tienen dificultades o imposibilidades para decidir. Así siendo, es importante el reconocimiento de esa vulnerabilidad para garantizar el derecho a la autonomía y respeto a la dignidad de los individuos.
  • …»Frente a la vulnerabilidad ajena no puedo permanecer pasivo o inmutable, sino que debo responder solidariamente, debo poner todo lo que pueda de mi parte para mitigar esa vulnerabilidad y ayudar al otro a desarrollar su autonomía personal, física, moral e intelectual»…
  • Cuidar a los demás es eminentemente emancipatorio. El proceso de cuidar debe resultar en crecimiento y ocurre independientemente de la cura en sí misma.
  • Es perverso ocultar las causas sociales de la vulnerabilidad, porque permite imponer responsabilidad a las víctimas por sus propias heridas.