DEL CINE, LOS VAMPIROS Y DEL GOZO POR LA BELLEZA

Película: «Solo los amantes sobreviven» (Only Lover Left Alive). Producción germano-inglesa del director de cine norteamericano Jim Jarmush.

La película Only Lover Left Alive, de hecho, es dirigida por uno de esos ya raros directores de cine preocupados en atraer la mirada del espectador hacia algún asunto que él considera de vital importancia para la humanidad; o al menos, pretende dejar una pequeña inquietud en el espectador acerca de la realidad en la que esta tan cómodamente sumergido.

Porque hace cuatro décadas o más, para ciertos aficionados del cine, el simple hecho de ver una película de un director preocupado con nuestra realidad, podría haber sido un tremendo riesgo. Y digo que era un riesgo porque ver una película de esas podría hacernos cambiar nuestra manera de entender la realidad, ¿… y entonces quién sabe, mi niño?

Tal era el prestigio del que gozaba el cine en esas décadas. En aquel entonces se le nombró “cine de arte”. . .  a ese cine creado por algunos directores entre los 60’s y 70’s.

Cine, nachos y smartphones

Hoy en día, de la manera en que el cine se nos presenta en sus frías y acolchonadas salas, un riesgo de esos es prácticamente inexistente. Nadie va a cambiar su manera de ver la vida por causa de una película. Lo que no deja de ser muy tranquilizador, según el cristal con que se mire.

Basta recordar que muchos de los que van al cine hoy en día, ya encuentran suficiente desafío al intentan dejar de lado el celular durante la sesión, a otros se les abre desmesuradamente el apetito y jalan, doblan, rompen, mastican y apuñan sus bocadillos pasatiempo. La película compite con gran desventaja contra todos esas distracciones. No se corre pues, ningún peligro.

Pero no es el verdadero propósito de este artículo detenerse a estudiar la etiqueta que se debe guardar en la sala de cine. Asi que sigamos adelante.

Primera llamada

A pesar de la inofensiva influencia del cine en el público actual, me parece que con esta película, «Solo los amantes sobreviven» (Only Lover Left Alive), con su historia y sus personajes, el director ha querido hacernos un llamado de atención. Pues parece que aquello que considera importante para nuestra convivencia íntima y en sociedad está siendo ignorado por el modelo actual del mundo globalizado.

Le es urgente pues llamarnos la atención para que no olvidemos, en medio a la vorágine de la comida rápida y de nuestros celulares, eso que está muy por encima de todo lo que nos es ofrecido para aliviar nuestro pre-fabricado apetito. A saber, aquello que posee belleza, singularidad y valor emocional, lo que ha sido construido o pensado para darnos orgullo de ser quienes somos: La humanidad.

¡Por mí, que bellezas ni qué ocho cuartos!

Por qué, aunque nosotros nos encaprichemos porque no necesitamos de ninguna belleza ni de demostraciones de talento para ser quienes somos como humanidad; muy a pesar de eso, una minoría, muchas veces casi anónima, insististe en construir y proteger lo que es fundamental y bello de nuestra época.

Esta minoría está representada en la trama de la película, por algunos   atractivos vampiros que muy apropiadamente se refieren  a los humanos comunes y corrientes como yo o como usted, de «los Zombis».

Parece que estos vampiros aborrecen la pérdida de la facultad de detener la mirada sobre los detalles del entorno que la mayoría de los humanos comunes y corrientes ya ha perdido. Estos vampiros, al contrario, se detienen a observar la realidad con un deleite y curiosidad tal y como solamente lo harían ciertos niños o algunos investigadores de la ciencia.

Sí que saben lo que es bueno estos vampiros

El espectador atento, disfruta al acompañar la vida de esos vampiros empeñados en coleccionar las mejores ediciones de libros de literatura universal y contemporánea, los discos de acetato con músicas ya dejadas al olvido, los instrumentos musicales de incomparable calidad de diversas épocas y culturas…

Casi se podría hablar de un museo de la dedicación y de la habilidad humana la que esos vampiros han logrado reunir en sus apartamentos a través de los años: Guitarras, libros, joyas, ropas, amplificadores de sonido que funcionan a válvula, tornamesas, discos de acetato, generadores de energía limpia de Tesla, carros movidos a energía eléctrica. La lista es sorprendentemente numerosa.

Álbum de fotos de nuestros héroes

¿Quién más, sino estos vampiros, se darían a la tarea de montar una galería de retratos colgados en la pared de la sala, formando un olimpo de héroes cuya principal hazaña consistió en haber hecho que la humanidad parezca menos rudimentaria ante ella misma?

En la galería de retratos de sus héroes humanos, aquellos que no merecen ser llamados Zombis, podemos reconocer a: Isaac Newton, Jimi Hendrix, Johann Sebastian Bach, Edgar Allen Poe, Basquiat y otros no menos importantes entre escritores, músicos, pintores, literatos y científicos.

¿Y cómo va a pasar desapercibido el homenaje a Nikola Tesla o la fábrica de carros Packard, en Detroit (USA)? En fin, todo ese acervo de maravillas de la humanidad, que por obra de estos curiosos vampiros coleccionadores, nos hacen creer que nosotros, la humanidad, si estamos empeñados en alcanzar un ideal más allá de la comida chatarra, las guerras, corrupciones, los índices de altos rendimientos y maximización de inversiones.

Guardianes de la habilidad y el talento humano

En la película nos enteramos que estos vampiros se sienten irremediablemente atraídos por estas estas joyas de la creatividad humana. De poder contribuir, preservar y difundir las maravillas del ingenio, de la habilidad manual e intelectual de todos los pueblos del mundo, preservarlas para las futuras generaciones de humanos con todo y celulares, o muy a pesar de ellos.

Proteger estas obras del peligro de extinción por la destrucción impuesta periódicamente por los Zombis que solamente se enfocan en sobrevivir y dominar, la mayoría de veces a costas de una tierra arrasada…este es un parágrafo oscuro, vampiresco.

Es que el pasado siempre fue mejor

Es oportuno en este momento, aclarar que no se trata de ponernos remolones y aburridos con el viejo discurso de que el pasado siempre fue mejor. Nada más lejos de eso. De hecho, se llama la atención aquí a esa manera que tenemos de vivir tan distantes del goce estético, de la belleza, y tan empeñados en el consumo deliberado de lo que no posee trascendencia.

Diagnóstico clínico

Casi se podría describir aquí que los Zombis padecemos de un culto a lo banal y a la futilidad, acompañado de un crónico síndrome de falta de madurez sin precedentes.

Diagnóstico social

En nuestra civilización dominante, si existe el gozo estético,  no es porque toda esta tecnología de la industria del entretenimiento, de la tecnología de la alimentación y todas las industrias de la masificación de lo que se les pueda a ustedes ocurrir, han tenido el propósito de hacer de nuestra existencia un deleite estético. La única intención es la afición por un gusto tan pasajero como nuestra propia búsqueda de lo ausente de valores . Nuestro presente no tiene ningún compromiso con la belleza.

En la galería de retratos del apartamento de Adam (el vampiro) aparecen lado a lado con los grandes nombres de la creatividad universal, personajes de nuestro presente que para Adam tienen el mismo valor que los héroes del pasado: Basquiat, Patti Smith, Tom Waits, Jimi Hendrix estan lado a lado con Newton, Einstein, Giordano Bruno, Leonardo da Vinci y otros más.

Pero, aún con todos estos héroes de nuestro tiempo, estos no serán suficientes para evitar la goma moral ocasionada por el ciclo de destrucción, por el culto a lo perecedero, a la obsolescencia impuesta por un sistema que vive de la falta de apego y la falta de memoria, por la imposición de ciclos de lo que rápidamente sale de moda para dar lugar a una acelerada y abundante oferta de lo novedoso, por la sencilla razón de que es novedoso.

Esta imposición descabellada de la falta de apego y de la falta de memoria traen como consecuencia la evanescencia de la sensibilidad hacia la belleza, del indispensable apego a lo trascendental. Trae como consecuencia la pérdida de la facultad de observar y deleitarse solamente con la mirada. Desapego a lo único que, en última instancia, puede ser llamado de espiritualidad.

Lo que soy yo, mejor me sumerjo en mi sarcófago

Tal vez el principal propósito de nuestra actual humanidad sea la simple acumulación de la riqueza, o quien sabe algo parecido a la glotonería por lo banal. Lo que no es del todo condenable, pero está lejos de ser lo principal o al menos, para ser lo suficiente para vivir como verdaderos humanos.

A su salud vampiros, ¡gracias Jim Jarmush por darte al trabajo de avisarnos!