GUIA PARA COMPONER UNA CANCIÓN CON CIERTA ORIGINALIDAD

  • Para comenzar, consideremos que podría muy bien suceder que nuestra canción original, es decir, una canción suya mi estimado lector, o de este servidor, puede  no tener absolutamente nada de originalidad, eso puede suceder aunque la canción sea original (así llamadas la composición musical de su autoría).

 

  • Originalidad, podría ser descrita aquí como la magia necesaria para que una canción, o un cierto trecho de una canción, luzcan completamente novedosos. Eso, aunque todos sepamos que no existe en el mundo, a no ser algunas excepciones, la completa originalidad, pues todo se crea sobre lo que heredamos de otros artistas o de generaciones pasadas y nada más.

 

  • Así pues, tendríamos, usted y yo, que entrenar nuestro criterio para diferenciar cuando una pieza musical posee, o no, originalidad; o que simplemente “suene bien pero que no sorprende”, o que tengamos la impresión que “ya la hemos escuchado de algún lugar”. Aunque, si eso sucede con su composición y eso lo pone a usted requete contento, pues lo felicito y caso cerrado.

 

  • Lo más básico para comenzar a estructurar una composición musical, es poseer un pequeño motivo musical. Aunque sea una frase sencilla, ya sea una frase armónica, melódica o rítmica. Si la frase tiene los tres elementos, entonces usted es un suertudo y sigamos adelante.

 

  • Esta frase mínima debe servir de guía e inspiración para completar el rompecabezas, que muy a menudo, al inicio, no tenemos la menor idea de donde nos va a llevar.

 

  • A través del trabajo continuo y metódico, ésta frase mínima puede tornarse una canción con cabeza, tronco y extremidades. Para que eso suceda, entrará en juego nuestro gusto musical, nuestra información musical y más importante, la exigencia personal en cuanto a la coherencia de nuestras ideas.

 

  • Sin embargo, le recomiendo a usted no confiar demasiado en su genio creativo, pues las influencias del medio cultural y musical tienen un efecto aplastante a la hora de “sentir el arrebato creativo» en nuestro cuerpecillo de artistilla picarón.

 

  • Porque, por ejemplo, si usted quiere componer una balada romántica, tiene que llevar en cuenta que la música romántica que usted ha escuchado toda su vida, estará lista a saltar encima de su creatividad sin ninguna consideración, haciéndose pasar por un arrebato de genio creativo.

 

  • Y en esa avalancha de música romántica que le caerá encima, están incluidas desde la música de tríos que su abuelita escuchaba, pasando por el filósofo y protector de féminas Ricardo Arjona, hasta desembocar en las alabanzas de la música cristiana que su vecina escucha los domingos (No cometa el error de pensar que los estoy menospreciando)

 

  • También, a la hora de juzgar su propia composición, usted tiene que ser capaz de darse cuenta, si no ha hecho nada más que repetir los mismos elementos musicales que son usados “hasta el cansancio” por personas o entidades que de ninguna manera necesitan, quieren, o pretendan siquiera tener originalidad.

 

  • Como ejemplo de ese tipo de gente, puedo citar a las agencias de publicidad, a la industria musical de artistas de temporada, o la industria de música de contenido religioso. Todos ellos solamente necesitan “sonar lo más parecido posible a lo ya conocido…”, aunque sus producciones a veces sean de intachable calidad técnica.

 

  • Si usted no está realmente convencido de la calidad de su composición, por muy bonita que esta le parezca; en ese caso, comenzar de cero tantas veces como sea necesario es tremendamente saludable. No solamente va fortalecer su objetividad y criterio musical, sino que le va a mostrar el camino hacia una manera personal de lograr la originalidad que usted anda buscando.

 

  • Recuerde que el hecho de su composición le suene parecida a la de sus artistas favoritos, eso no lo hace a usted un artista con originalidad. De esa manera lo más lejos que usted va a llegar, es a ser la versión salvadoreña de algún artista de otras latitudes. Lo que no me parece condenable, si eso es lo suficientemente bueno para usted.

 

  • Si usted está dispuesto a alcanzar un poco de originalidad, no tenga prisa. La prisa es enemiga de los buenos resultados. Mantenga su composición que recién ha terminado, en cuarentena. Déjela descansar un rato.

 

  • Aguántese, envuélvala en papel de diario y deje que madure. Después de un tiempo, retómela y la verá con otros ojos. Ojos más críticos. Corríjala si necesario. Guárdela nuevamente. El momento correcto de mostrarla a los amigos, llegará.

 

  • Mucho puede ser dicho acerca de cómo obtener originalidad artística. Pero nunca olvide que la originalidad exige que se tomen riesgos y exige que usted trabaje más y no se conforme con lo más fácil. Si usted fuerza sus límites más allá de lo que las buenas costumbres recomiendan, ya es un buen comienzo… ya es un buen comienzo.

 

  • Todo esto le puede parecer exagerado de mi parte, pero tiene usted razón, los grandes artistas han arriesgado quizás demasiado sin necesidad, principalmente han arriesgado sus zonas de conforto, todo para alcanzar el resultado que ellos anhelaban y que a usted tanto le fascina de ellos y le permiten a usted tenerlos como semidioses.

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Fotografia de la portada: sp.depositphoto.com