EL DESFILE PATRIO, DESDE MI SOMBRITA.

Sobre la Alameda Roosevelt desfilaba en Impecable formación, a paso de marcha, la brigada de los cuerpos especiales de las fuerzas armadas. Llamaban la atención sus cámaras GoPro instaladas en sus cascos y sus lentes de visión nocturna, más aún, su maquillaje de camuflaje aplicado con esmero como conviene al protocolo para los días de combate.

Mientras tanto, era de notar que al frente de cada bloque de soldados militares de las diferentes asociaciones castrenses, aparte de la banda de guerra y de los abanderados, se destacaba un solitario representante del grupo que marchaba al frente. Luego se notaba que fuera escogido por su físico aventajado sobre los demás. Como diría mi tío Rudi, era un armario de unos buenos 1.85, aquellos que aquí en El Salvador identificamos como “un chelón bien maiciado”.

Convengamos que éste solitario ejemplar era un armario sudado al que se le notaba un tanto incomodo por no estar en medio de sus demás compañeros. A lo lejos se notaba que tipos como este son usualmente de carácter bonachón y de buen diente a la hora de las meriendas. Les gusta sentarse en las fileras de pupitres de allá atrás, donde se pueden reír en completo anonimato de las ocurrencias de sus compañeros mientras vacían una bolsita, atrás de otra, de churritos sin taparle la vista del pizarrón a nadie.

El público hacía hincapié de premiar la buena actitud de aquellos batallones que, por una u otra razón, mostraban que el espíritu de combate no era exclusivo del escenario de las contiendas o de los entrenamientos militares, y sí, en donde quiera que se haga necesario. En esos instantes en donde una acción se destacaba en medio a la tediosa disciplina del desfile militar, el público inmediatamente celebraba con entusiasmo y premiaba con aplausos, silbidos y gritos de ánimo a los guerreros patrios.

Así sucedió, cuando un canto de voces se alzó repentinamente en respuesta al silbato del jefe de grupo de una de las brigadas. Para sorpresa general, ese cántico bélico cargado de testosterona, causó admiración. Y allí estuvo el público atento y bien dispuesto para hacer sentir su presencia con sus aplausos, gritos y chiflidos.

Ya no digamos del sudado y concienzudo esfuerzo de un soldado de las brigadas de salvamento, que encima de un tráiler que recreaba el escenario de la retaguardia durante la cruda batalla, este soldado imbuido de pasión escenográfica, aplicaba sin tregua el RPC y la respiración boca a boca a un desfallecido maniquí que se estremecía al vigor de los masajes. Fue premiado con colosal aplauso por el público.

Para sorpresa general de los patrióticos asistentes, la presencia de la fuerza naval nos recordó que El Salvador también tiene mar y que es deber de las fuerzas militares salvaguardar tanto los límites territoriales, aéreos como oceánicos. Así, el público se desato en aplausos cuando vio aparecer el par de lanchas de vigilancia con 3 sendos motores Kawasaki de no pocas cilindradas, y luego atrás, como parte del desfile, los acompañaba un “narco submarino” capturado en aguas territoriales. En la cubierta del artilugio pirata, construido con insólito ingenio en fibra de vidrio, tres representantes de las autoridades militares fuertemente armados custodiaban los sospechosos paquetes que representaban un decomiso millonario en drogas. Los aplausos y los chiflidos una vez más se hicieron escuchar.

Para compensar la astronómica asoleada a que se sometía el público con intachable buen humor, no se hicieron de rogados los vendedores de sorbete, a decir verdad, era un sorbete a prueba de calor pues los vendedores lo mostraban al público sin ninguna consideración térmica. No faltaron los clásicos vendedores de agua helada y una variada oferta de alimentos en donde se destacaba ampliamente, el platito desechable de porción de papa frita con queso y salsa de tomate.

Fue patente el atraso entre los grupos que participaban del desfile patrio. Hubo una pausa de quince o veinte minutos en que nadie desfiló, a no ser el propio público que se entretenía incansablemente en seguir buscando un mejor lugar para poder apreciarlo. Así, mientras unos atravesaban la calle de la Alameda Roosevelt de norte a sur, la otra mitad lo hacía, con igual ímpetu, de sur a norte. Otros preferían dirigirse hacia el parque Cuscatlán y la otra mitad hacia El Salvador del Mundo.

En ese ínterin nos encontrábamos todos los presentes, cuando se escuchó a lo lejos el redoblar de los tambores y el alarido de las trompetas. Para alegría general, el desfile continuaba.

Pero, para compensar semejante atraso en la continuidad del desfile, los desesperados líderes de grupo ordenaron marcha forzada, y haciendo esfuerzo por mantener el bloco en compacta formación, salieron en debandada.

Semejante muestra de vigor en aquella acalorada mañana de domingo, despertó los ánimos del público que desató a gritos de aliento y aplausos, mientras los más jóvenes junto con los más inquietos no satisfechos con ese bien portado apoyo moral, creyeron indispensable acompañar el ritmo de la marcha forzada con sus acompasados chiflidos.

Dignos de mención son: Un simpático gordito que saludaba con sonrisa amplia desde el lugar más alto del tráiler del Comando de las Comunicaciones. El batallón compuesto en su totalidad por aguerridas mujeres en atuendo completo de combate. El pelotón de enfermeras militares. Las impecables formaciones de los jets de combate comprados a Chile un par de años atrás.

De parte del público cabe mencionar: La señora que aprovecho una pausa del desfile para correr con botella de agua en mano hacia uno de los soldados con canes adiestrados en las artes del combate, para saciar la sed del compañero canino. Otras señoritas que aprovecharon la pausa para tomarse una selfi con el portentoso líder de grupo. Una familia cuya madre y tres hijas adolescentes que nada le debían a las Kardashians. Una niña plácidamente sentada en hombros de su padre que exclamó emocionada al escuchar a lo lejos la banda de guerra: ¡Allá vienen los mariachis!

El desfile que había comenzado a las Nueve de la Mañana, terminó cerca de las dos de la tarde después que desfilaron, además de las fuerzas armadas salvadoreñas, decenas de asociaciones e instituciones de toda suerte y motivo. Como dice mi tío Rudi: Después que desfiló chinche y telepate. No hay duda, el 15 de septiembre continúa siendo de mis eventos populares favoritos.

 FOTOGRAFÏA de portada: Raquel Abrego

EL MITO DE LA “CORA”COMO FELICIDAD INSTANTÁNEA

Lo que tenemos nosotros en nuestro día a día, es una avalancha de atractivos objetos materiales, que sin duda multiplican la felicidad en mil pedacitos de pequeñas felicidades que nos dan la impresión maravillosa de haber multiplicado nuestro dinero en abundantes y sustanciosas “coras”.

Las canastadas de prendedores de pelo, de bisutería, maquillaje femenino, llaveros, encendedores, lapiceros, etc, poseen una función mágica en nuestra manera de vivir el día a día, sin que tengamos que enfrentar de manera tajante el poco dinero de que disponemos durante el tiempo transcurrido entre quincenas.

EL SALARIO MÍNIMO

El salario mínimo presupuestado por la industria y su modelo neo liberal, se orienta en dirección a una cultura de consumo muy bien planeada y exactamente a la medida del consumidor a que se destina: La industria de lo barato y poco durable, pero sumamente atractivo y por ello indispensable. Cada quien se paga el pedacito de cielo que puede y la búsqueda de la belleza, de la felicidad, o la satisfacción es tarea diaria.

Dentro de la relación entre salario mínimo y las diez horas necesarias para ganarlo, hay una una falta de congruencia absoluta.  Salta a la vista que algo está terriblemente mal. Pero todo se compensa y gana cierta lógica, si a fuerza de consumo de tonterías y del sistema de crédito ( instancia de mas difícil acceso), ese salario ridículo, se torne fuente de felicidad y actividad económica. De allí, la importancia de la función mítica de la “cora” salvadoreña.

NO ES LO MISMO UN DÓLAR QUE CUATRO CORAS

En la economía doméstica salvadoreña el dólar es una unidad que cumple con su cometido. “A dólar”, es un precio que caracteriza lo barato y accesible. Pero el salvadoreño ha conseguido transformar esa unidad mínima en otras cuatro coritas, y una tan sola de esas coras, posee una gran presencia en su poder de trueque en nuestra manera de llevar la vida.

La “cora” es portadora de una fuerza casi mística que el menudeo le ha otorgado de una forma extraordinaria. Posibilita la adquisición inmediata de un producto a cualquier presupuesto por apretado que sea. Son coras de esto o de aquello, y los productos no se ponen mas caros; eso jamás, lo peor que puede suceder es que su valor suba a dos coras, o tres o cuatro, y a medida que se multiplican pasan a llamarse coritas. Pero nunca un producto en menudeo pasaría de cuatro coritas, pues en ese exacto momento estaría compitiendo con las tiendas de todo a dolar

LA INDUSTRIA DE LO BARATO

Pero todo eso solamente es posible debido al pegamento que junta el salario mínimo con el poder adquisitivo, y ese pegamento es la siempre milagrosa industria de lo barato. La industria de esos países que producen con el único objetivo de  ganar lo máximo a costo de bajísimos salarios, nada de garantías sociales al trabajador y ausencia total de normas de seguridad e impacto ambiental, como la industria China e India.

Porque eso es exactamente lo que encarece los productos. Esa lista de exigencias a cumplir y que los países de la industria barata nunca han tenido intenciones de respetar o se les ha obligado a no hacerlo, que es la hipótesis mas probable.

Porque si nuestro país anuncia que esta dispuesto a recibir industria extranjera, a partir de ese momento estamos entrando en la corrida por atraer una industria que muy bien puede establecerse en el país vecino.

Si para ganar esa corrida nosotros como país aceptamos ciertas condiciones abajo de los estándares internacionales, estamos haciendo exactamente lo que se espera de nosotros. Solamente de esa manera se pueden explicar los abusos a trabajadoras de las maquilas, los depósitos clandestinos de residuos contaminantes y los vertederos de residuos químicos en los ríos y nuestro ojo pacho ante esas irregularidades. Pero  hemos creado puestos de trabajo.

NADIE ESCAPA A ESTE ORDEN ECONÓMICO

De acuerdo al nivel salarial, teniendo como base el salario mínimo de doscientos y cincuenta dólares destinado a los países en vías de desarrollo, la calidad de los productos tiende innegablemente a mejora la calidad si usted gana hasta diez salarios mínimos más que la mayoría; pero nunca, en ninguna hipótesis, por mas alto el nivel salarial, llegaremos al nivel del mercado común europeo.

No solamente porque los europeos ganen mucho más y tengan mas riqueza, sino, y principalmente, porque sus productos siguen los rígidos estándares de una industria obligada por las autoridades a cumplirlos y porque esos altos salarios europeos, están destinados a otro tipo de cultura de consumo. Nuestras clases acomodadas no poseen esa cultura y no están dispuestas a pagar mas con tal de mejorar la calidad de vida de la población como un todo. Recuerden chicos: hasta nuestros ricos son ricos de tercer mundo. Hasta la próxima.

INDUSTRIA EUROPEA Y SU MODELO DE CULTURA DE CONSUMO

Los europeos poseen muchísimo menos objetos, pero de altísima calidad. El alto precio de sus productos se justifica no solamente porque no se compra un juego de muebles para que dure solamente diez años, ya no digamos absurdos dos o cinco años. Pero también, por su permanente vigilancia de los estándares industriales que cuidan de no contaminar el ambiente, de garantizar la seguridad del trabajador. Todo articulo fabricado en la Unión Europea incluye en su precio, la retirada de la basura que esos productos generan durante su proceso de producción y cuando ya vencidos, son retirados de la vida publica y sometidos a reciclaje.

En Europa, existe la clara intención de construir una cultura que retira el incentivo al consumo irresponsable y desenfrenado. No porque este tipo de consumo sea condenable por sí mismo, sino porque la parte onerosa de cualquier modelo industrial, es: ¿Qué hacer con la basura y los desechos generada por ella misma? Si un armario de madera compensada tiene una durabilidad planeada de dos o tres años ¿Donde va a parar cuando va a la basura? ¿Que decir de un microwave o una lampara de neón?

CASTIGAN SU MEDIO AMBIENTE PARA PODER VENDER BARATO

Si los productos hechos en China o la India pueden ser vendidos en el tercer mundo a precios baratísimos, es porque para fabricarlos no fue necesario mantener estándares de cuidado al medio ambiente, ni por haber cuidado de la seguridad y bienestar del trabajador, o porque están pagando el precio que cobra un gobierno por la retirada del producto cuando se convierte en chatarra. Porque existe toda una ciencia y tecnología de clasificación, reciclaje y desaparecimiento de la basura del medio ambiente, que no es nada barata.

Por ese motivo las motocicletas fabricadas en India son vendidas a precios accesibles al tercer mundo, lo mismo que las licuadoras o las planchas eléctricas chinas. No es necesario decir que a esos productos no se les permite la entrada al mercado común europeo, no porque sean particularmente de baja calidad, pero porque no están pagando su retirada del mundo a la hora que se descarten, entre otros desventajas.

CUALQUIER SEMEJANZA ES PURA COINCIDENCIA

Existe en los países europeos un mercado negro de esos productos baratos que son vendidos y comprados por inmigrantes extranjeros del tercer mundo, que al no estar establecidos legalmente y por lo tanto, al margen de  las obligaciones, derechos y beneficios del mercado común europeo,  no tienen otra alternativa, para compensar su tremenda desventaja salarial, a no ser comprando productos ilegales como cocinitas eléctricas, instrumentos de trabajo, electrodomésticos, comida y medicamentos sin prescripción médica, ni aprobados por la comunidad europea.

Si esos trabajadores del tercer mundo en Europa estuvieran en sus países de origen, a la hora en que se les arruine un aparato de esos, reaccionarían de la misma manera que nosotros los salvadoreños reaccionaríamos ante una situación semejante: Tiramos la computadora a la calle, o como decimos, a la basura. O  la venderíamos al pickup que compra aparatos que ya no le sirvan, sin importarnos donde exactamente esos desperdicios irán a parar una vez que esta gente que compra basura, extraiga lo que le interesa del interior del aparato.

Esa es la cultura de consumo a ciegas que nos ha sido impuesta. Pero vale la pena recalcar que esa cultura no esta basada en nuestra codicia, mala voluntad o falta de buenos costumbres como personas, como estamos siempre tentados a creer. No para nada.

MEA CULPA MEA CULPA

Como vemos, no se trata de salir comprando, siendo felices y patatin patatado este cuento se ha acabado. Pero no nos sintamos culpados por eso, mucho se explica por el puesto que ocupamos en el modelo económico internacional, que es el que pauta nuestra manera de consumir , lo que consumir y cuanta felicidad extraer de esa dinámica. En fin, de la cultura de consumo que nos es impuesta.

El modelo industrial y el consumo que genera, nos impone un modelo. Lo imponen a través de monopolios de mercado que elimina posibles competencias, a veces quedan relegados modelos mas ventajosas para el planeta y para nosotros. Pero, el modelo que nos imponen nos lo hacen creer como el mas apropiado, económico y divertido. Una vez que obedientemente nos tragamos el cuento, viene alguien a decirnos que nuestra falta de conciencia ambiental no conoce limites, que no pasamos de un bando de groseros ignorantes, que haciendo esto o aquello estamos destruyendo el planeta.

Es decir, se apropian de las fuentes de  agua del subsuelo para poder vender sodas y cerveza, tiran los desperdicios industriales a los ríos y los contaminan, racionan el agua o simplemente no la hay en muchas zonas de la ciudad, luego nos venden el agua en bolsas y después dicen: Que gente tan ignorante que tira la bolsita de agua a la calle. ¿Y si todos la tiráramos la bolsita plástica a la basura y fuéramos una flor de tan bellos y educados… a donde va ir a parar de cualquier manera esa basura?

De eso se trata la imposición de una cultura de consumo, de que nosotros como consumidores debemos obediencia al modelo que se nos impone, y la industria se comporta con la inocencia de quien solo quiere crear puestos de trabajo y fomentar el progreso nacional. Ese es un argumento que se ha hecho viral en la industria: Yo aquí estoy ganándome mi sustento y allí vienen estos y quieren que pague impuestos y que no tire los desperdicio en cualquier terreno baldío que este por allí… !Así no se puede!

HAY GENTE QUE VE INTRIGA EN TODO

Eso de la imposición de modelos económicos, algunos lo pueden considerar como un exagero de mi parte, pero los ejemplos pueden dar mejor idea a que me refiero: Cuando la mayor envasadora de refrescos carbonatados de El Salvador vendió la mayoría de sus acciones a una compañía de África del Sur, esta  se dedico a cambiar todo el modelo de producción e involucro a todos sus empleados en una campaña por mejorar el desempeño y etc.

Cuando los sudafricanos vieron que para que las cuentas les salieran como ellos querían, tendrían que aumentar el consumo de cerveza al doble de la cantidad que se vendía en El Salvador hasta aquel entonces, ( época en que todos nosotros nos admirábamos las sendas borracheras que nos poníamos), entonces idearon un plan para doblar el consumo de cerveza.

LA CULTURA DE LA CERVEZA EN SAN SALVADOR

Un par de años después, tenemos como resultado de las necesidades de mercado de los Sudafricanos: La cerveza ya no se promociona por su precio de oferta por botella, se paso a vender en todo los establecimientos por baldes de seis, luego paso a baldes de ocho y finalmente se implanto la helera amiga de 24 cervezas. Los supermercados, lo mismo con los famosos packs.

Se designaron días específicos para beberla con mas alegría y entre amigos. Y no son días de fin de semana, sino de semana, los jueves de amigos. Ya no se sale a beber una cerveza, salimos a hecharnos un balde. Y durante una de nuestras mas importantes vacaciones se promueven fiestas y celebraciones  cerveceras exclusivas para los jóvenes en varios puntos de las playas de El Salvador. Sin olvidar el Oktober fest.

ESOS PRODUCTOS BARATOS SON PARA NOSOTROS Y VAN A SER PARTE DE NUESTRA CULTURA, AUNQUE NO QUERAMOS

Podría seguir citando ejemplos de como se construye una cultura de consumo manteniendo la relación salario mínimo/industria de lo barato, pero para ejemplo basta un botón, como decía mi abuelita (que en paz descanse).

El Salvadoreño, de una cultura de milenios en el comercio, es hábil para encontrarle la ganancia a todo. Así que el dolar se convirtió en tiempo récord en la moneda nacional, la cultura del dolar y de las míticas «coras» nos han mostrado el lado amable de no tener mucho dinero y aun así comprar y entusiasmarse por comprar aunque sea una lija para uñas fabricada en Indonesia.

La industria de lo barato lo sabe, todo el planeta lo sabe. «Esos productos  baratos y de producción sin responsabilidad social son para nosotros, los del tercer mundo, y van a hacer parte de nuestra cultura, aunque no queramos»

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ROCK EN EL TAJTZINKAYU KUSKTAN

 

Eran las 9:30 youaltika en punto.

Rápidamente reconocí el mismo lugar que sirvió de sede a la Luna Casa y Arte. Pero absolutamente con otro yolilistli, púes cada cosa tiene su propio sentimiento y otro tokaitl, púes no se puede llamar igual aquello que ya no lo es.

Ahora, en este nuevo local que sirvió de vivienda a La Luna Casa y Arte, el femenino toque satelital ha desaparecido entre purpurina y estrellitas; y ahora, en lo austero de la decoración, impera una mal disimulada testosterona.

Habíamos llegado justo a la hora, pues la banda luego de acomodarse en el escenario se dejó ir sin piedad. Nosotros por nuestro lado, canjeamos a toda prisa las semillas de cacao de la actualidad por el vital líquido, y nos arrimamos cerca de la mesa de sonido, donde Halach Uinic agregaba, a última hora, algunos dedazos sobre los potenciómetros de ecualización del sonido; o si lo prefieren, agregó lo que le faltaba al caldo para espesar y que el chikaktli saliera de madres.

Ni la banda, ni el público eran aquellos bichos del 2000. Me atrevo a decir que en la interpretación, de cierta manera extremamente socada, se hacia notar que ya han pasado casi 15 años de las presentaciones de aquella fase inicial y de apogeo de la banda. Los empaques quizás no sean los de fábrica, pero ahora, los músicos ya tienen la autoridad que solamente otorga el tiempo, tlamakatsintli. El desenfado de la experiencia.

En respuesta al tiembla tierra del primer tema, el público coreó las letras como muestra de lealtad y afecto. Los músicos no dejaron caer la bola al suelo mientras tecniquiavan y chunguiaban con pases cortos a la representación del astro rey. El público se aproximó decidido a la estrecha pista de baile frente al escenario.

Isiuteua era la consigna, la banda parecía siempre urgida de tocar la rola siguiente. No cedió espacios entre un tema y otro. Apretaba el ritmo. Las siluetas y las sombras del templo se agrandaron al peso del sonido y creo imaginar, que se debía a lo emblemático de este regreso al teotlachtli, después de varios años lejos del reto y la contienda. El público gritaba y chiflaba aprobando la presencia después del silencio de años de la banda.

La batería sonaba limpia y el batero, aquel iracundo teyaochiuani con su armadura de cusuco (de donde ciertamente ganó su nombre entre los escogidos), castigaba sin lástima y con absoluta propiedad su fábrica de truenos.

La voz líder se las arregló para dejar claro su buen trabajo gutural y alzó el llamado por encima del muro de sonido. El público iba tomando posiciones en la parte delantera del escenario. Los meseros y meseras del templo se abrían paso entre el martirio de aquella avalancha de decibelios, calor y guerreros sedientos, pero acompañaban el ritmo creciente entregando los pedidos sin titubeos.

La banda tubo el tiempo y la generosidad suficiente para recibir a un tlakuanotstli, ganador de varias batallas en el rap, en el escenario. Él no se hizo de rogado y nos hizo saber porqué se le otorgó tal distinción: atacó con su xochicuicayotl de dejar el alma en un hilo, la banda rugía parejo. El calor aumentó, pero nadie dio un paso atrás.

El guitarrista demandó hasta lo último de su guitarra, pero una de las hebras de acero no pudo más con el fragor de la batalla y allí quedó tirada por el camino. Entretanto, la otra guitarra, robusta y jadeante, mantuvo el orden en la línea de frente.

En algún momento de aquel tiempo entre el ayer y el ahora, el bajista responsable de hacer pulsar el corazón de la banda, anuncio el último tema de la noche.

El público sabía que era esa la señal que esperaban para instalar el Rabinal Achí, o danza del Tun, a la moda de los telpochtin de los últimos 30 años (1980-2010) dentro del trash metal, y se lanzaron al asalto final. Era la batalla cuerpo a cuerpo, la representación del alma guerrera en su éxtasis de apropiación del mundo.

Sin embargo, la mayoría de las guapas ichpokatl prefirieron mejor hacerse a un lado, para no perder la frescura y tener que ir a arreglarse el maquillaje. Sabiduría aprendida con el tiempo.

La presentación, entre ovaciones, finalizó a las once de la noche. El Huey Teuccalli, el templo mayor, aguanto firme el embate.

La noche acabó de la manera en que una noche de rock puede acabar aquí, por estas latitudes mesoamericanas: Fuimos a Café La Té !y allí sí¡, a las ichpochtli les valió chonga el maquillaje y la frescura femenina y al ritmo de nuestros vecinos del caribe, se lanzaron dispuestas al saqueo y a la conquista en la pista de baile, degustando la bebida pirata por excelencia. Con hielo y coca-cola, homenajeando de paso a la isla de la libertad, por supuesto.

Ayutush en Búhos Pizza, Tajtzinkayu Kusktan, 18 de noviembre de 2016

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DE LOS PLANETAS, LA LUNA Y OTRAS ASTRALIDADES.

Cierto es que me conmueve recordar La Luna Casa y Arte. Pero también es cierto, que si me detengo a pensar en “La Luna que me tocó a mí”, me quedaré sorprendido ante la correntada de imágenes de las bailadas del último viernes de mes, de los libritos con la programación mensual que después fueron afiches doblados en las más ingeniosas formas hasta alcanzar el tamaño de bolsillo.

Imágenes de las célebres camareras, de los talleres de enseñanza, los festivales de JAZZ, las lecturas de poesía, las muestras de danza contemporánea, los sketches de Cabaré, las películas cult, y para no cansarlos tan temprano, me detendré con los deliciosos coqueteos y tropicalísimos romances entre lunáticos.

Recién llegado de Rio de Janeiro después de 25 años de ausencia. El último trecho Managua-San Salvador. Fin de línea. Miedito anidado en lo más hondo desde el momento en que decidí regresar. Las historias de la guerra. ¡Y lo que había dejado atrás en un día de enero de 1974: mi inquietud de adolescencia bajo la sombra de un robusto y provinciano autoritarismo gubernamental y cultural!

A la semana, la invitación a conocer La Luna. Mi hermana estaba ansiosa para que yo viera que sí, sí había VIDA en La Luna de San Salvador y que con esa presencia satelital, la inquietud se validaba a sí misma y los recelos podían ser desafiados con el bullicio de las reuniones, mientras la siempre “nada comercial” música de fondo retorcía y aceitaba la conspiración creativa y artística.

La Luna marcaba el ciclo de buena parte de las mareas de nuestro calendario social. Era el Facebook de los 90 en San Salvador de los inquietos, de NO virtualidad, de los que regresaban y tenían mucho que hacer o hablar, pues en esos tiempos la mayoría regresábamos de algún lugar. Luna de encuentros.

Estamos hablando de una Luna a lo largo de más de una década de mareas. Así, fueron incontables las cervezas consumidas como ingeniosos fueron los nombres de los cocteles (nombres que eran un atentado a la gravedad terrestre).

Hubo almuerzos vegetarianos, poesías, músicas originales tocadas en estreno. Numerosas fueron también las bandas de rock, pop y canción latinoamericana, numerosos los amigos vascos, los de ONGs, los de la cooperación internacional; en fin, todos Los Cheles y Chelas (como manda el nuevo figurín de género)

Pero también estaban las tribus de Bichos (que ahora ya no están tan bichos), las matinés dominicales para los peques, los covers y los que se quedaban en el murito de la entrada esperando que alguien los pusiera adentro. Hubo Luna del Centro, de la Feria, Lunapalooza, La Almohada, socios de inicio y de después, señales de “No a las drogas”.

Generaciones inquietas que se alejaron y le dejaron espacio a otros igualmente inquietos; reclamos de vecinos por el constante y a veces raro desfile de poetas, músicos, socialites, izquierdosos, algunos de derecha que nunca faltan aunque no se les invite, o por eso mismo; y por supuesto punks, metaleros, hip hop, break dancers y los almidonaditos de camisas manga larga de rayas, que no faltan y que muchas veces resultan ser los más ausentes de gravedad.

No me conmueve el fin de La Luna, quizás porque entre todas esas Lunas yo tuve la mía y mi Luna se acabó mucho antes que la de otros. No acostumbro a llorar algo o a alguien querido más de un par de veces bien lloradas. Pero eso sí, “La Luna que me toco a mí”, como a otros que he querido, a esos no los olvido.

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Este artículo hace parte de una recopilación de textos, escritos  por personas próximas de la gravedad lunar, y que se animaron a arañar algunas líneas en homenaje al cierre de La Luna Casa y Arte. El libro, de lectura gratuita, lo pueden encontrar en: https://issuu.com/indoleditores/docs/lunascopio1

 

¿PORQUE ERES ASI?… ¿DONDE ESTARÁ EL PEPE GRILLO DE TU CONCIENCIA?

La familia reunida

Hubiese sido muy interesante y, quien sabe muy ilustrativo, la existencia de una “Historia de la Conciencia”, ¿saben de lo que estoy hablando? Esa conciencia a la que nuestras abuelitas se referían cuando nos decían que nos iba remorder. Vaya, vaya, esa es una temática que consideré demasiado extensa para el formato del Blog, pero vamos intentarlo y si hace falta, lo continuaré en los siguientes artículos.

De la misma manera que se ha realizado la historia de la raza humana, la historia del arte, o la historia de la ropa íntima, se podría contar con una “Historia de la Conciencia” … Casi puedo saborear las amenas tardes de domingo con la familia reunida en nuestro acogedor hogar, discutiendo los diferentes aspectos históricos de la conciencia, eso sería más sano que vérselas a palitos con esos conflictos existenciales que nos asaltan principalmente durante la noche y peor, en soledad.

¿No sería una posibilidad maravillosa? Pues veríamos con objetividad y clareza que, de acuerdo a cada época de la sociedad humana se forjó un tipo diferente de conciencia y que, los pesares están íntimamente relacionados con la moral dominante en cada época de la historia de las sociedades. Nos traería gran alivio saber que la conciencia no es universal o atemporal y que, siendo así, habría que examinar como funciona nuestra actual conciencia y cuáles son sus rasgos característicos en el presente, para ver si ese ejercicio nos ofrece alguna luz.

Yo solo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar.(BIS)

Estoy partiendo del presupuesto que para todos nosotros es de un profundo anhelo el poder vivir nuestra vidita picarona los más tranquilamente posible. No, que queramos una vida sin problemas, sino, que los problemas simplemente se resuelven y nada más. Pero desde el momento que nos quitan el sueño y los problemas se desdoblan en un acordeón de reclamos por nuestra manera de proceder, o por las absurdas pretensiones y necesidades de nuestra felicidad…allí hay algo más que habría que examinar.

¿Cómo debimos habernos conducido con fulano o con sicrano? ¿Aceptarás o no, la recomendación de encaminar al psicólogo a tu hija adolescente porque anda con el pelo demasiado corto, sin maquillaje y vistiendo camisas manga larga de leñador? Allí está el punto que motiva este artículo, la incertidumbre. Porque ya no sabes que tan grave es una situación y que tanto vale la pena ser feliz si lo que se tiene enfrente es un monolítico “deber ser”.

El Primer barbudo… y volviendo a la historia de la conciencia…

Pero recordemos a Sigmund Freud, un barbudo austríaco fundador del psicoanálisis, nunca le hizo mala cara a la dificultad de estudiar aquello que no se puede ver o tocar, y realizó prácticamente un mapa de la topografía de la conciencia humana describiendo vastas áreas y regiones cuya descripción en detalle se exponen a lo largo de los veinte y tantos volúmenes de la célebre teoría psicoanalítica y que dejan reducido a trizas al Gran Atlas Geográfico que herede de mi abuela que en paz descanse.

Quedaron así conocidas, hasta del más humilde mortal y por supuesto de las revistas Vanidades, todas las regiones psicológicas de la conciencia. Podemos citar como ejemplo al ego, al super ego y hasta ¡que escándalo! el inconsciente y ¡Santo Jesús! las pulsaciones del deseo como motor de nuestras acciones (conciencia).

Por supuesto, que se estremece mi incredulidad cuando personas amantes de la tradición, familia y propiedad, manifiestan la opinión de que todo sería más fácil sí solamente nos ocupáramos de nuestras buenas y las malas acciones que ofenden o alagan a dios, y de las confesiones del día domingo para expiar las torpezas de nuestro atolondrado libre albedrío. Y no, como sucede en la actualidad, que estamos expuestos a las más absurdas liviandades y complacencias psicoanalíticas y psicológicas.

Un segundo barbudo y el jala de aquí, jala de allá, con nuestra desnutrida conciencia

Pero además de Sigmund Freud, otros se dedicaron a estudiar y formular teorías acerca de la fragilidad a que está expuesta nuestra conciencia. Apareció también Karl Marx, un barbudo alemán experto en economía, diciendo que todos estábamos viviendo bajo estado de alienación y que no tenemos la mínima conciencia de donde estamos realmente parados, como en una especie de Matrix.

Pues para Karl Marx, estamos sometidos por el yugo de los intereses económicos de una clase social dominante que se adueña de las riquezas que de hecho pertenecen a todos los seres humanos. De esa manera se inmortalizo el concepto de la toma de conciencia a través de la lucha de clases del proletariado ¡El pueblo … unido … ! ¡Sentarse, no se me alebresten, niño déjeme ese corvo allí!

Total, que, aparte del sentido común reinante y muy bien fundamentado por la doctrina católica que profesa que: 1) Lo que poseemos es una conciencia expuesta permanentemente al pecado y al peligro constante de las tentaciones por obra del Oscuro de lengua viperina. Entonces, como si no bastase, de remate viene Marx a proponer que estamos: 2) Alienados por motivo de la opresión social impuesta por las clases dominantes. Y el otro barbazas de Freud afirma: 3) Que nuestras acciones son resultado de las pulsaciones del deseo definidas desde nuestra más tierna infancia.

¡Santo niño de Atocha! Ahora queda evidente el porqué de nuestra dificultad en enfrentar las demandas de nuestro presente. Simplemente no tenemos ninguna autonomía en nuestra conciencia. Y deve ser por eso que cuesta muchísimo tomar decisiones y tener criterio de valores para las cosas de la vida.

Es probable que por esa razón nos dan tanta fé en el futuro esas publicaciones en los muros virtuales en nuestras redes sociales, cuando en tono de filosofía Budista se exalta el despojamiento y la humildad de toda inquietud de la conciencia. Una sabia y oportuna humildad de quien no tiene mas como hacer frente al mundo y sus exigencias.

¿Dónde quedan nuestras desorientadas conciencias…y peor, donde queda Pepe Grillo en esta historia?

Se habla mucho hoy en día de la crisis de valores de la sociedad, todo va mal y la razón principal es la falta de principios y según otros, es culpa del poco temor a dios. Obviamente todo parecía tremendamente fácil y lógico cuando la conciencia estaba representada por Pepe Grillo de Pinocho. Pinocho hacia lo que le parecía que estaba bien y cuando las cosas comenzaban a ir mal acudía Pepe Grillo para ayudarlo.  Y al final, todo se resumía a ser obediente y no decir mentiras para no ponerse narizón.

Llenos de moralejas estaban también las fábulas de Esopo. De ellas emana la sabiduría de una lógica del «has el bien y no mires a quién» de causar envidia a cualquier tabla de mandamientos tallada en exclusivo mármol italiano.

Todas estas narrativas, rápidamente te convencían que las faltas morales o pecados veniales eran debilidades imperdonables para un alma noble, pues el punto de partida era que todos nacíamos buenos y que el mundo y la acción maliciosa del Impuro con tridente, se encargaba de la tarea de quitarnos el sueño con los remordimientos, las tentaciones y las culpas. Si de día están relativamente inofensivas y bajo llave, de noche, allí los quiero ver a todos bien humildes con la camándula en mano.

¿Porque nos martirizan las dudas cuando queremos saber si algo es bueno o malo, o esto o aquello?

Ejemplo: Si se trata de un cipote que mató a 10 compañeritos de colegio con una ametralladora, puede ser que sufre algún desorden mental; eso, del punto de vista médico-clínico. O entonces se puede dar el caso de ser considerado un asesino ideologizado por alguna causa política desalmada (punto de vista político). Pero si le preguntamos a un abogado lo primero que nos va a preguntar es si fue delito flagrante, porque si no, no te preocupes que ya te saco, adelantáme cincuenta para darle al despachante.

Bien claro se ve, que por muy católico que sea el fulano que lee la noticia, a nadie se le va a ocurrir decir: Es obra del Impío patas de cabra, a este poseído hay que llevarlo a que lo exorcice la sagrada inquisición. La inquisición, daría su dictamen: Tírenlo amarrado al agua, si se ahoga es inocente, si sobrevive es culpado y lo quemamos. La lógica de la época es limpia como cristal, ¡imagínense la conciencia de aquellos días!

Si el planeta tierra tiene 4,540 millones de años de edad, entonces 7 siglos no es nada

Pero mis amigos, hace unos siete o cinco siglos, la inquisición y su cuerpo conceptual y jurídico era tan real y tranquilizador como nuestra seguridad de que en septiembre son las ofertas de donas al dos por uno que ahora se visten de color y sabor. Y creo que me saqué de la manga un buen ejemplo para mostrar la utilidad de entender los beneficios de una posible “Historia de la Conciencia” al  fantasear como sería una conciencia durante las décadas de la Santa inquisición (olvídate de las donas, gordit@)

Espero que este articulo pueda, al menos, mostrar la punta del iceberg en el intento por comprender por qué, en estos tiempos actuales, algunos problemas nos hacen estremecer y nos roban el sueño. Pues ya no sabemos por dónde nos queda el ombligo a la hora de querer dar opinión o juicio sobre algo; o peor, dar juicio sobre si hacemos o no hacemos aquello que en realidad nos dicta nuestra conciencia o nuestras ansias de felicidad.

Aunque eso, dicho sea de paso, pudiera significar:  salir disparando a tus semejantes dentro de la escuela, salir del armario de tu actual estreches sexual, dejar de ofrecer lo que no estas preparado para dar, o dejar de vivir para mientras no te mueres.

EL ROCK, LOS DESIERTOS Y LA MITOLOGÍA

Los hechos

Sucedió con el grupo salvadoreño de música synth-pop, Safari Volvo. Fueron entrevistados por un periódico mejicano, al cual declararon que prácticamente habían surgido musicalmente en medio de la nada. Que El Salvador no tenía historia dentro del rock.

Claro que esa declaración tubo gran relevancia y en su momento se cosechó cierta polémica. Se dijo que nuestros compatriotas de Safari Volvo nos dejaron a todos los salvadoreños bien mal parados.

En la época, un amigo me envió la entrevista original de Safari Volvo, para que una vez que estuviera al tanto de lo sucedido, le pudiera comentar mi punto de vista.

Por supuesto qué después de leerla discurrí sobre el derecho de cada quien construir su pasado de la manera que le convenga. Y apoyé el derecho del grupo musical a declarar El Salvador como zona cultural, y en particular roquera, como una zona desértica. Ya van ustedes a saber por qué.

Un producto bien diseñado

Porque lo que Safari Volvo había hecho, a mi ver, era pintar el paisaje mitológico de su génesis artística, haciendo una verdadera hazaña de su surgimiento y existencia musical y de su propuesta escénica y artística tan progresiva. Algo así, como que los habían moldeado en barro, les dieron el soplo divino, y salieron tocando. ¿Y que?

Así, construyeron un producto cultural completo desde su génesis.  Nada más apropiado para una banda que incursionaba en un género musical bastante nuevo para San Salvador.

Aquí entra, la construcción del Mito

Creo que cada uno de nosotros como persona, cada sociedad o cada nación inventa su pasado. Inventa su propia historia de la manera que le queda bien y que le sirve a sus propósitos. Es un acto deliberado de negociar con la realidad, de manera tal que nuestro pasado se torne una herramienta a más que permita el uso del presente de una manera más amigable, mas acogedora.

Es una empresa en que la conveniencia al manipular o inventar los hechos de una u otra manera, es la protagonista. Siendo así, se escogen muy deliberadamente pasajes imaginarios o detalles “reales” (eso no tiene la menor diferencia) retirados del contexto de nuestra vida y que mejor se encajan en nuestra intención presente, para formar esa linda colcha de retajos que somos todos nosotros.

Advierto desde ya, que la construcción deliberada de una Mitología no solamente es posible, como necesaria. Y además, largamente usada por las sociedades humanas en su empeño por darle forma a su identidad y construir su presente.

También vamos a mencionar que la mentira, desde ese punto de vista, es una actividad altamente productiva, e que como tal, si la mentira se ejerce de forma deliberada o inconscientemente, eso no posee la relevancia necesaria para merecer siquiera la más pequeña e indignada lagrimita.

Pero veamos algunos ejemplos.

Surgimiento del Imperio Romano (versión romana)

Cuando Troya fue destruida por los griegos, cuentan los historiadores romanos que el gran héroe Eneas logró huir de su ciudad natal destruida a raíz de esos eventos . Después de la huida de Eneas, le siguieron otras aventuras, como sus amoríos con una diosa, el nacimiento de Rómulo y Reno, y la loba que les dio de mamar, llegaron al Lacio y fundaron la ciudad de Alba longa (Italia).

Por supuesto que ese fue un resumen extremamente corto e inexacto, pero donde se percibe claramente la intervención de lo divino y de lo fantástico en la manera de contar la historia. Y que ilustra a perfección lo que viene al caso.

La intención por tras del mito

Al contar la historia de Roma de esa manera, surge un producto inédito, digno de la elaboración minuciosa de los historiadores romanos: la conexión entre el pasado de Troya y la Roma imperial. A través de esa mitología, lo que estaba separado por más de mil años de distancia en el tiempo, ahora está conectado por un puente mágico e actual. A saber, la historia el imperio romano como descendiente directo de las glorias militares griegas.

Surgimiento del Imperio Romano (versión arqueológica contemporánea)

Lo más probable, dada la evidencia arqueológica, es que Roma se consolidó en un proceso de siglos juntando aldeas de pescadores y cuidadores de rebaños a lo largo de la península Itálica hasta alcanzar sofisticados mecanismos de organización social a fuerza de defenderse de invasores extranjeros amantes de lo ajeno.

Un pasado, convengamos, nada glorioso para un imperio que venía devorando todo a su paso con sus armaduras, sus cacerolas bien lustradas, y sus aceitadas máquinas de guerra; que posteriormente, les permitieron disfrutar de su pax romana por un buen tiempo.

Nuestra república centroamericana no podría quedarse sin aventar su versión mitología de su surgimiento, aunque los historiadores concuerdan que:

Ante el vacío de poder dejado por España en las periferias más modestas de las colonias de Centroamérica, devido a la perdida de poder de la corona Española empobrecida, se armó el jala de aquí y jala de allá por quién iba a mandar en adelante. De mas esta decir, que del progreso se afanaron en seguir, en seguir todo los testa ferro de la época.

Y se afanaron, en nombre de la independencia, todos los territorios que por su parte España ya había afanado a nuestras civilizaciones ancestrales a través de la conquista.

Nada más conveniente con el tiempo, que inventar un campanario y una docena de próceres, dejar marinar con un himno nacional y una bandera, sal al gusto, para convertir una agrupación de fincas de añil, en una república en vías de  e t e r n o desarrollo, y allí nos tenés, pegándonos unas grandes asoleadas todos los 15 de septiembre en la pLaza Libertad.

Como ven, la historia está llena de buenos ejemplos de la importancia en elaborar cuidadosamente una mitología.

Ciencia y Mito, una amistad muy estrecha

Como un último ejemplo, vale notar la alarmante proximidad e afinidad entre ciencia y mito. Proximidad alarmante, porque el público en general está orientado a invertir su seguridad existencial ya sea con la ciencia o la religión. Se cree, que una excluye la otra, sin posible mediación. La razón versus la creencia (mito vs logos) Sin llegar a entrever que ambas están talladas en la misma madera.

Sin enterarse que tanto para el físico, para el historiador de las ciencias, el teólogo o el psicoanalista; para todos ellos, el mito es la única manera de aproximación posible a una realidad que no posee ningún valor o verdad en sí misma, ni intención, ni dirección.

Pensamientos finales

  • ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca                                                                                      (1600-1681) Dramaturgo y poeta español.

  • Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura. Pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.

Sigmund Freud (1856-1939) Médico y neurólogo                                                 austriaco, fundador del psicoanálisis.

  • El origen de los números se parece al origen del mito (Mito vs la Razón). El hombre primitivo considera las confusas impresiones de la naturaleza como deidades, y las conjura delimitándolas por medio de un nombre. De igual manera los números sirven para circunscribir y, por lo tanto, conjurar las impresiones de la naturaleza. Así, por medio de los nombres y de los números, la inteligencia humana adquiere poder sobre el mundo.

Oswald Spengler: (1880-1936)

Filósofo,                                                                 sociólogo, matemático, historiador                                      y profesor alemán

  • La vida en sí no es la realidad. Somos nosotros quienes ponemos vida en piedras y guijarros

Frederick Sommer (1905-1999) Artista visual

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El AÑO CÓSMICO, EL PLANETA TIERRA, LA HUMANIDAD Y UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS

 

¿Que cada ciudadano esté al tanto de la edad del planeta tierra?… (cálculo reciente 4,540 millones de años de edad con un margen de error menor al 1%)

¿Cuánto tiempo le llevó al planeta Tierra desde su rotación de un día compuesto de 6 horas, hasta alcanzar su rotación de un día de 24 horas?… (le llevó 56 millones de años)

¿Cuál es la piedra más antigua que se conoce?… (Geneis Acasta, en Canadá, de entre 4,031 a 3,580 millones de años de edad)

Tienen la razón, quizás sea demasiado pedir que la mayoría de nosotros esté al tanto de esos datos.

Sin embargo, parece que la desinformación sobre nuestro planeta va más allá de lo que sería lo mínimo recomendable para el bienestar de cualquier avispado ciudadano terrícola.

El año cósmico no tiene días feriados

Según el año cósmico, la historia del universo se mide como si toda esa historia hubiera sucedido en un año, con la intención de poder hacerse una idea de las proporciones del tiempo transcurrido desde la creación del universo.

Así, tenemos que el Big Band (El inicio del universo) sucedió el 1 de enero a media noche, y nuestro momento actual es el 31 de diciembre de ese mismo año.

Ya dentro de esta escala de tiempo, podemos decir que el Homo sapiens aparecía diez minutos antes de medianoche del último día del año, y toda la historia de la humanidad ocupa solo los últimos 21 segundos antes de la media noche de ese mismo día, 31 de diciembre.

¡Sí!…¿Te lo imaginaste por un momento? … ¿Estas seguro?

Pues tal es el recorrido desde la más tierna infancia hasta el presente de nuestro alocado universo y de nuestro, nada indefenso, planetillo azul.

A veces una cuestión de fe puede resolver el problema

De las religiones cristianas heredamos la idea de que el planeta no cambia, que siempre ha sido el mismo planeta desde la creación. Y si los cambios suceden puede ser por dos motivos:

Porque dios es el único que produce cambios, nos castiga a través de cataclismos (Ej. Sodoma y Gomorra, el diluvio, etc.) y otra serie de padecimientos telúricos.

Segunda posibilidad, los cambios provocados por la ambición del hombre destruyendo el paraíso terrenal con el progreso irresponsable (otro castigo por desobedientes, pecado primordial etc.)

¿Qué dice la ciencia?

La ciencia y la tecnología hacen su parte y nos hacen creer que el planeta es amigable y acogedor, pues allí donde el planeta es prácticamente arisco e inhabitable, la ciencia y la tecnología lo tornan accesible, si es caliente ponemos aire acondicionado o la calefacción si es frío, y por allí vamos buscando donde amarrar la hamaca, la comida está en el supermercado y si te duele la cabeza, anda compra una pastilla a la tienda. Todo al alcance de la mano.

¡Hay, que lindo nuestro planeta, mira que atardecer tan bello!

¿El cambio climático? ¡Muy bien, gracias!

Tan crédulos somos, que nos podríamos morir creyendo que estamos destruyendo nuestro querido e indefenso planeta. En nuestra linda fantasía, olvidamos que al planeta le importa un pepinillo que la atmósfera desaparezca, o si se agota el agua potable.

Al planeta le vale una hermosa y dorada chonga que la humanidad perezca, y si no me creen, pregúntenle al planeta lo que le sucedió a los dinosaurios y a otros millones de especies ya extintas que no hicieron nada para contaminar la tierra.

¡Hay no, allí viene este hombre con más números!

No olvidemos que solamente 29% de la superficie del planeta, son tierras emergidas (los continentes). Los océanos ocupan 71% de la superficie. El agua dulce (potable) ocupa el 3% de nuestra superficie. Eso, independientemente de que tiremos la basura a la calle, o que el río Acelhuate está sucio, o esto y aquello.

En ese 29% de tierras emergidas tenemos: Desiertos de todos los colores, pero igual de secos, montañas de alturas imposibles pues no hay oxigeno siquiera, glaciares de temperaturas abajo de cualquier congelador, piedras colosales accesibles a profesionales del alpinismo, dunas de arena que avanzan imparables sobre el continente, selvas impenetrables llenas de todo tipo de animalitos raros, chiribiscales, pampas y una serie de lugares inhabitables que nos dejan claro que este planeta, no es ningún caballo regalado.

Nuestro planeta nunca ha sido ni será un paraíso y ni siquiera tuvo la cortesía de regalarnos una muestra gratis del edén.

!Es lo que hay!

Hagan ustedes la rabieta que quieran, porque es el hombre el que ha realizado los pocos y siempre inútiles intentos de paraíso sobre esta tierrita inquieta y mal geniosa.

Aunque en el intento, tuvo que desviar ríos, fertilizó lo árido, domesticó plantas y animales, calentándose en inviernos, refrescándose en el calor; escondiéndose mientras le fue posible de huracanes, inundaciones, terremotos, pestes, erupciones y tsunamis, etc.

En la piscachita de tiempo que llevamos aquí (según el calendario cósmico), en la tierra; siempre hemos estado a punto de extinguirnos, ese cuento no es nuevo. Continuamos aquí, pero en definitivo no tenemos nada garantizado.

Como prueba de ello, llamo al banco de los testigos, a las centenas de civilizaciones desaparecidas, que ahora, solamente podemos contemplar en ruinas.

Eso si, el planeta tiene sentido del humor; un poco caustico, pero tiene.

Es perfectamente razonable que para todos nosotros resulte muy curioso, a veces divertido y quien sabe agotador, la serie de eventos desafortunados en los que nuestra vida se ve sometida a diario.

Vasos y vajillas que se resbalan de la mano y se hacen añicos contra el suelo, tropezones y resbalones de lo más cómicos, sillas que se quiebran o hamacas que se rompen y pulungún todos al suelo sin una razón satisfactoria.

Por supuesto que podría hacer una lista extensa de pequeños accidentes que ocurren a diario y que nos hacen arruinar objetos, lastimarnos en diferentes escalas de gravedad, que nos hace parecer torpes o que nos hace reírnos imprudentemente de la torpeza ajena, lo que por supuesto es menos grave y más divertido.

!Que la fuerza esté contigo!

Varios amigos cuando me describen la fe que profesan, ustedes ya saben, esa fe en un ser superior, omnipresente, pero en una versión más laica, sin infiernos ni cielos. Pero sí, esa misma fuerza que lo ha creado todo y a todo lo envuelve. Mis amigos me miran con aquella expresión de…  ¿me vas a decir que no crees en esa versión tan chévere y sin tapado?

Les respondo que no consigo dejar de percibir que la fuerza implacable e irresistible a la que estamos sometidos, a despecho de todo eso, es otro tipo de fuerza, que de mística no tiene ni los calcetines.

Con esa fuerza no se trata de creer en ella o no, pensar en ella no es un acto de fe, ni se trata de medir los actos de su manifestación milagrosa; sino, de tener conciencia de su implacable existencia.

Y eso, no con intención de menospreciar o cuestionar creencias religiosas, pero sí, como una manera de prevenir o minimizar las consecuencias, bajo riesgo de sufrir sus efectos de una manera aún más terrible e impiedosa.

¡Jelloouuw! ¡Por supuesto que estoy hablando de la fuerza de gravedad! 

Se trata del olvido más intencional y absurdo que ha perpetrado la humanidad.

El planeta es áspero e incomodo, por no decir, imposible.

No llevar en cuenta que está sometido por fuerzas gravitacionales que intervienen de forma contundente en el atolondrado y agitado destino de la raza humana, eso es querer demasiado.

Basta entrar a You Tube y hacer una búsqueda con una frase del tipo: “When things gone wrong” o “Epic fail” (Cuando las cosas salen mal, o Fallas épicas) que ustedes van a visualizar de lo que se trata, si es que aún tiene dudas.

En esos vídeos se puede observar, casi con algo de incredulidad, el choque entre nuestro disparatado planeta contra nuestra patética y blandengue humanidad. En esas secuencias de accidentes que nos hacen reír o a veces exclamar de pavor, vemos la acción implacable de las fuerzas de la gravedad.

No esperen de mí, una lista de manifestaciones de la fuerza de gravedad.

Sean indulgentes con este servidor y dense por satisfechos por saber que mientras leen este artículo experimentan 1 fuerza G (ese dolorcito en el trasero o la sensación de peso en los brazos), pero si les sobreviene un poco de tos, experimentaste 3.5 G (la sensación de que te atropelló la bicicleta del pan francés), pero si estornudaste, experimentaste 3.9 G. Lo que ustedes no hacen ni idea de lo grave que puede ser, a no ser decir prontamente: ¡Salúd!

Ojalá y no les suceda lo que sufrió un chico de Inglaterra que murió de un derrame cerebral porque sufrió una crisis de estornudos. Recuerden que nuestro cuerpecito es tremendamente blando exactamente para soportar las presiones increíbles a que se ve sometido en este lindo y gentil planeta.

La fuerza de gravedad existe, es omnipresente y todopoderosa.

Pero lo absurdo de todo eso, es que nos conducimos por la vida con la misma ingenuidad con la que las personas de los vídeos de YouTube se condujeron y de las cuales reclamamos con indignación por el descuido y la falta de prevención de accidentes. Y eso es realmente inquietante.

Por favor, recapaciten, arrepiéntanse y piensen dos veces en las tonterías que están a punto de realizar. Como cuando le quieren jalar la silla al primo gordito para que éste represente involuntariamente al ángel caído; o cuando ustedes dan aquel saltito pícaro al estilo Cantinflas cuando ven una cucaracha subirse a la acera.

O tu exasperante ingenuidad, cuando ya pasadito de tragos, crees que puedes frenar abruptamente y sin consecuencias, una masa de 5 a 10 quintales (un carrito, por decirlo de alguna manera) a una velocidad de 80 kms/hora. La fuerza de gravedad existe, es omnipresente y to-do-po-de-ro-sa.

Frases alusivas de gran contenido cívico y moral

  • Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente.                    Isaac Newton (1643Londres- marzo de 1727)
  • El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente.                Carl Sagan (1934-EE UU, 1996)
  • Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.        Albert Einstein (1879 -8 de abril de 1955)
  • Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.        Martin Luther King (1929 – 1968)
  • Somos una imposibilidad en un universo imposible.                                 Ray Bradbury (1920- junio de 2012)
  • El universo es asimétrico y estoy convencido de que la vida es un resultado directo de la asimetría del universo, o de sus consecuencias indirectas. Luis Pasteur (1822 – septiembre de 1895)
  • Feliz año nuevo 2017 para todos nosotros y ya saben, ¡cuidadito!

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¿ALGUN DIA DEJAREMOS DE SER QUIENES SOMOS?

ESTADÍSTICA ESPECULATIVA Y EL CONCEPTO DE MASA CRÍTICA.

Siempre me despertó curiosidad el concepto de Masa Crítica, pues coloca en evidencia la posibilidad de que ciertos fenómenos puedan, o no, venir a suceder. Por ejemplo, una cantidad de agua va entrar en ebullición, solamente si la fuente de calor alcanza cierto grado de intensidad, sino, el agua se va a quedar tibia toda la vida.

En sociología, masa crítica es la cantidad mínima de personas necesarias para que un fenómeno concreto tenga lugar. Así, una vez alcanzada esa masa crítica, el fenómeno adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer. Esta teoría es un paralelismo con el mismo concepto en física.

Ese concepto prestado de la física y muy bien adaptado a la sociología, le aporta a mi imaginación una serie de respuestas bastante coherentes acerca de las condiciones bajo las cuales puede ser permitido soñar con un El Salvador desarrollado, con una capital cosmopolita, con índices de urbanidad y una educación ciudadana a toda prueba.

De lo que entendemos por desarrollo.

Voy a tomar como ejemplo y como punto de partida, una conversación a respecto de vivir en una ciudad pequeña del interior de El Salvador. Le escuche a un amigo el siguiente comentario: “…Jamás viviría en un pueblo de esos, tan atrasado que ni siquiera tiene un Mister Donut, y donde el centro comercial más cercano queda a más de cien kilómetros”

En ese momento se me encendió el foco y reflexioné que todas las características arquitectónicas o de ingeniera de una ciudad, solamente justifican su existencia por su número de habitantes, por las demandas de su población y de su posible crecimiento exponencial. De esa manera planteado, llama la atención el significado que esta por detrás de la idea de desarrollo, pues, un estadio de futbol para 10 mil personas sería un desperdicio, por no decir un desatino, en una ciudad de cinco mil personas, y no puede considerarse señal de subdesarrollo.

Comparémonos con algunos vecinos.

¿Qué piensan ustedes si se menciona algo como la Orquesta Sinfónica de Belice (65.042 hab.)? ¿O digamos, un estadio de futbol del tamaño del Maracaná en Dominicana (73,126 hab. Antillas Menores)? Lo más probable es que, no existiendo en esos países el número de población suficiente para generar una clase media que pueda tirar provecho de ese estadio, o de esa orquesta sinfónica, quedarían tan sin sentido como un Míster Donut en un pequeño pueblo del interior de El Salvador.

Hasta donde sé, en los Estados Unidos deben existir unas cincuenta orquestas sinfónicas y una sinfónica de carácter oficial. Si pensamos que es porque tienen dinero, no estaría del todo equivocado, pero siguiendo el hilo que se propone en este artículo, podríamos también presumir que los Estados Unidos tenga público en número suficiente para justificar esas orquestas.

Y que todo eso junto: público, orquestas, salas de concierto, temporadas sinfónicas, producción, disquera del género, etc. generan toda una industria que se mantiene por ella misma como un gran negocio. Si no fuera así, el estado tendría que recurrir a una subvención de toda esa actividad simplemente en aras de mantener una apariencia civilizada.

¿Hasta dónde la responsabilidad es del gobierno?

Talvez por ese motivo es que aquí, entre nosotros los artistas salvadoreños, uno de nuestros aportes a “la gran queja” sea hacer notar a El Salvador como país “inculto”, que el motivo principal es que el gobierno descuida la producción artística en general, y hacemos notar que es necesario subvencionar la producción artística y la difusión del arte en general.

Pero la verdad, aunque la oficialidad haga periplo y medio creando diferentes premios e iniciativas para generar producción artística, como de hecho lo está haciendo, nada puede substituir la falta de una industria cultural, y en particular de su parte que la justifica: un público consumidor.

Podemos comenzar a sospechar desde este momento, que la razón para tanto “atraso” sea principalmente la falta de Masa Crítica, es decir, el número de habitantes de El Salvador no es suficiente para generar público consumidor.

¡Y se armó el despelote!

Pero no salten de indignación porque dejo de lado, muy a propósito, la gran falta de educación artística en este país. Solamente pido un poco de paciencia para reflexionar un poco más en base a números. Imaginemos que los millones de habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica asisten y pagan entradas para los conciertos de música académica porque se les ha educado con tan buen gusto.

Algunos numeritos antes de que me lancen la primera piedra.

El público para esos géneros musicales es siempre muy por debajo de lo esperado, es excepcionalmente bajo, aún para países altamente desarrollados. Y no crean que para el Jazz esta situación sea diferente, aún tratándose de USA. Entonces si no es solamente cuestión de “publico educado” ¿En que reside la sostenibilidad de toda esa industria de la música clásica-académica norteamericana?

Y dale con la masa crítica.

Aplicando el concepto de Masa crítica y haciendo una especulación estadística, supongamos que solamente el 1% de la población de ese país consuma los productos de ese género musical clásico-académico. A primera vista parece alarmantemente bajo ese 1%, pero la intención principal al considerar ese porcentaje, es mostrar las grandezas en relación a la población total.

Considerando su población en 309 millones de personas, significa que el 1% es de 3 millones y algunas centenas de millares de consumidores (la mitad de la población de El Salvador), interesada en consumir música del genero clásico-académico. Eso, mis amigos, es suficiente para mantener toda la industria del clásico-académico hirviendo a toda máquina.

Vemos pues, que solamente habiendo alcanzado una cierta cantidad de habitantes es que algunas situaciones se tornan posibles por pequeños que sean los porcentajes en relación a la totalidad de habitantes.

Ahora viene lo bueno (recomiendo un vasito de agua cerca)

Veamos ahora a El Salvador: 6,149,239 millones de personas, cálculo aproximado del censo de población del 2013.Tomaremos, para ser realistas, solamente a la clase media vulnerable, entendida esta como la clase económica que percibe hasta 18,250 dólares anuales para una familia de 5 personas.

Si nos enfocamos en esta categoría y atribuimos a ella un 10% del total de la población de El Salvador de 6 millones de personas, tenemos 600 mil personas pertenecientes a dicha clase social. Si calculamos un estimado de 40% de esas 600 mil personas de clase media vulnerable y decimos que son las que viven en San Salvador, entonces tenemos 240 mil personas de clase media vulnerable en nuestra capital.

Para seguir con el tema de la música clásica-académica como ejemplo; si decidimos que solamente en ese rubro de consumo musical, esta clase media vulnerable compuesta de 240 mil personas para San Salvador, estaría más o menos dividida, según el gusto musical, entre estos principales nichos:

Popular-regional 65%
Rock y todos sus géneros 12%
Pop internacional y en español 20%
Clásico-académico 3%

Siendo así, 240 mil personas para San Salvador al cual corresponde un cálculo hipotético del 3% que están interesados en el género clásico-académico el resultado es: 7,200 personas.

Fácilmente podemos deducir por qué no existe más de una orquesta sinfónica y no más de una sala especializada: Teatro Nacional. Resulta fácil entrever porque no existen otros productos como CD’s, transmisión por radio o tv, y principalmente, podemos entender porque la Orquesta Sinfónica de El Salvador este bajo el subsidio del gobierno de El Salvador y los músicos son empleados públicos. Vemos pues, que nos cuesta algo caro mantener la imagen, aunque modesta, de país civilizado.

Vaya pues, mejor hablemos de fútbol.

Si continuamos con la especulación estadística, podemos decir que: un súper jugador de futbol tiene elevadas oportunidades de surgir uno de cada millón de personas, nuestras posibilidades serian de 6 súper jugadores de futbol (Uno de ellos ya sería el Mágico Gonzales, los otros … a mí que me registren). Si Brasil tiene 300 millones de personas, le corresponden 300 súper jugadores, creo que los tiene.

Ahora bien, ¿podríamos construir una estructura como la del Maracaná para ochenta mil personas en El Salvador? Podríamos, pero no se justifica. ¿Podríamos ser sede del Mundial de Futbol? ¿Podría la liga salvadoreña llegar a ser tan buena, rentable y organizada como la mejicana? ¿Podrían muchos de nuestros jóvenes vivir de ser futbolistas, una vez que se les ha incentivado tan insistentemente para el futbol?

Vayamos un poco más lejos: ¿Podríamos convencer al capital internacional de instalar una fábrica de carros KIA o de Volkswagen o cualquier otra marca? Sospecho que no, porque estas solamente son instaladas en países donde hay suficiente gente para comprar esos carros y esos países también deben poseer una fuerte economía de exportación, credibilidad social y económica para tranquilizar a los inversionistas.

Aunque, cabe señalar que, tan solo una de esas industrias significaría una gran proyección económica y permitiría el bienestar social y empoderamiento cultural para varios estratos sociales de El Salvador.

¡May Day, aterrizaje forzoso a la realidad!

Nosotros, en la actualidad apenas y mantenemos algunas maquilas, que son, dígase de paso, las que posibilitan la existencia de una numerosa clase social media baja que recibe 5 mil dólares por año para una familia de 5 personas y que, de manos dadas con la clase media vulnerable de la que ya hablamos anteriormente, pagan sus impuestos hasta por el aire que respiran, y son los que mantienen El Salvador en pie, ya que sin esos impuestos no habría las calles y pasos a desnivel que nos permiten soñar que ya casi llegamos al Top 10 de la civilización, al menos desde Metrocentro hasta el redondel de la Bandera.

Con un poco de estadística especulativa, aunado al concepto de Masa Crítica, un poco de imaginación y una pizca de humor, se puede aportar otro poquito en la larga discusión acerca de nuestra idiosincrasia en este negocio de ser salvadoreños. Porque somos como somos, porque estamos donde estamos, y cuanto nos puede costar querer darle una apariencia “civilizada” a nuestra pequeña nación.