GUIA PARA COMPONER UNA CANCIÓN CON CIERTA ORIGINALIDAD

  • Para comenzar, consideremos que podría muy bien suceder que nuestra canción original, es decir, una canción suya mi estimado lector, o de este servidor, puede  no tener absolutamente nada de originalidad, eso puede suceder aunque la canción sea original (así llamadas la composición musical de su autoría).

 

  • Originalidad, podría ser descrita aquí como la magia necesaria para que una canción, o un cierto trecho de una canción, luzcan completamente novedosos. Eso, aunque todos sepamos que no existe en el mundo, a no ser algunas excepciones, la completa originalidad, pues todo se crea sobre lo que heredamos de otros artistas o de generaciones pasadas y nada más.

 

  • Así pues, tendríamos, usted y yo, que entrenar nuestro criterio para diferenciar cuando una pieza musical posee, o no, originalidad; o que simplemente “suene bien pero que no sorprende”, o que tengamos la impresión que “ya la hemos escuchado de algún lugar”. Aunque, si eso sucede con su composición y eso lo pone a usted requete contento, pues lo felicito y caso cerrado.

 

  • Lo más básico para comenzar a estructurar una composición musical, es poseer un pequeño motivo musical. Aunque sea una frase sencilla, ya sea una frase armónica, melódica o rítmica. Si la frase tiene los tres elementos, entonces usted es un suertudo y sigamos adelante.

 

  • Esta frase mínima debe servir de guía e inspiración para completar el rompecabezas, que muy a menudo, al inicio, no tenemos la menor idea de donde nos va a llevar.

 

  • A través del trabajo continuo y metódico, ésta frase mínima puede tornarse una canción con cabeza, tronco y extremidades. Para que eso suceda, entrará en juego nuestro gusto musical, nuestra información musical y más importante, la exigencia personal en cuanto a la coherencia de nuestras ideas.

 

  • Sin embargo, le recomiendo a usted no confiar demasiado en su genio creativo, pues las influencias del medio cultural y musical tienen un efecto aplastante a la hora de “sentir el arrebato creativo» en nuestro cuerpecillo de artistilla picarón.

 

  • Porque, por ejemplo, si usted quiere componer una balada romántica, tiene que llevar en cuenta que la música romántica que usted ha escuchado toda su vida, estará lista a saltar encima de su creatividad sin ninguna consideración, haciéndose pasar por un arrebato de genio creativo.

 

  • Y en esa avalancha de música romántica que le caerá encima, están incluidas desde la música de tríos que su abuelita escuchaba, pasando por el filósofo y protector de féminas Ricardo Arjona, hasta desembocar en las alabanzas de la música cristiana que su vecina escucha los domingos (No cometa el error de pensar que los estoy menospreciando)

 

  • También, a la hora de juzgar su propia composición, usted tiene que ser capaz de darse cuenta, si no ha hecho nada más que repetir los mismos elementos musicales que son usados “hasta el cansancio” por personas o entidades que de ninguna manera necesitan, quieren, o pretendan siquiera tener originalidad.

 

  • Como ejemplo de ese tipo de gente, puedo citar a las agencias de publicidad, a la industria musical de artistas de temporada, o la industria de música de contenido religioso. Todos ellos solamente necesitan “sonar lo más parecido posible a lo ya conocido…”, aunque sus producciones a veces sean de intachable calidad técnica.

 

  • Si usted no está realmente convencido de la calidad de su composición, por muy bonita que esta le parezca; en ese caso, comenzar de cero tantas veces como sea necesario es tremendamente saludable. No solamente va fortalecer su objetividad y criterio musical, sino que le va a mostrar el camino hacia una manera personal de lograr la originalidad que usted anda buscando.

 

  • Recuerde que el hecho de su composición le suene parecida a la de sus artistas favoritos, eso no lo hace a usted un artista con originalidad. De esa manera lo más lejos que usted va a llegar, es a ser la versión salvadoreña de algún artista de otras latitudes. Lo que no me parece condenable, si eso es lo suficientemente bueno para usted.

 

  • Si usted está dispuesto a alcanzar un poco de originalidad, no tenga prisa. La prisa es enemiga de los buenos resultados. Mantenga su composición que recién ha terminado, en cuarentena. Déjela descansar un rato.

 

  • Aguántese, envuélvala en papel de diario y deje que madure. Después de un tiempo, retómela y la verá con otros ojos. Ojos más críticos. Corríjala si necesario. Guárdela nuevamente. El momento correcto de mostrarla a los amigos, llegará.

 

  • Mucho puede ser dicho acerca de cómo obtener originalidad artística. Pero nunca olvide que la originalidad exige que se tomen riesgos y exige que usted trabaje más y no se conforme con lo más fácil. Si usted fuerza sus límites más allá de lo que las buenas costumbres recomiendan, ya es un buen comienzo… ya es un buen comienzo.

 

  • Todo esto le puede parecer exagerado de mi parte, pero tiene usted razón, los grandes artistas han arriesgado quizás demasiado sin necesidad, principalmente han arriesgado sus zonas de conforto, todo para alcanzar el resultado que ellos anhelaban y que a usted tanto le fascina de ellos y le permiten a usted tenerlos como semidioses.

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Fotografia de la portada: sp.depositphoto.com

¿COVERS VS. ORIGINALES?

Cada cierto tiempo resurge completamente renovada la discusión entre las cualidades, las diferencias, y posibles similitudes entre los músicos que se dedican a tocar en bandas de rock, así llamadas de «cover» o de «tributo» y las bandas que dedican su esfuerzo a la composición musical original. Los ánimos siempre se caldean y en un pispileo ya tenemos la mesa bien servida de opiniones más o menos irreconciliables.

En lo personal, el tema de los «Cover vrs Originales» me deja con una impresión de no haber avanzado ni un paso en el entendimiento de la polémica después de una discusión.

En esta ocasión, la retomada del tema se dio en el muro de facebook. Se preguntaban si: ¿los músicos que trabajan en bandas dedicadas al cover están echando a perder la escena musical de San Salvador, o quien sabe hasta de El Salvador entero?

Por lo que pude apreciar, se referían a que las bandas de cover están acostumbrando mal al público a solamente escuchar temas de bandas de destaque internacional, y no solamente cometen el gran error de no hacer cover de bandas nacionales, sino que por alguna razón no invierten siquiera en su propia composición.

A mi ver, quizás lo único que esta fuera de lugar sea que el escenario ideal de las bandas de originales no son los bares. Los bares casi todos tienen un ambiente más descontraído (sin exigencias) y la música al vivo es solamente parte del entretenimiento principal, que es estar con los amigos disfrutando de una cerveza.

Si fuéramos a considerar los bares como el lugar ideal para las bandas de covers, entonces ¿cuál es el espacio para las bandas de originales? Propongo ese tema no porque sea realmente la solución del problema, sino para intentar otros caminos de los ya trillados en las discusiones.

Pues bien, imagino un ambiente de pequeñas salas de concierto en donde se presenten regularmente  las bandas que tienen trabajos de composición original (de su propia autoría) Pues, a mi criterio, este tipo de concierto es para bandas que tienen un cierto tipo de comunicación más exigente con el público.

Esto propone, desde ya, ciertas dificultades que ayudarían al crecimiento profesional de todas las bandas de temas originales. Exigencias que es necesario cumplir en la vida artística, y entre estas exigencias despunta una que es fundamental para las bandas: El arte escenográfico. Detalles como el guion del espectáculo, el vestuario, la iluminación y el concepto escénico total, cobran una importancia fundamental.

Si me preguntan a mí a respecto de bandas de original tocando en bares, yo diría: ERROR. Para tocar en bares no se necesitan cumplir tantas exigencias.

Aconsejaría a las bandas de música original: inventen su circuito, júntense e inventen salas de concierto. No dejen que las Iglesias de todos los santos habidos y por haber alquilen esos lugares. Formulen y presenten propuestas coherentes e inventen esa industria que ya hace años no consigue consolidarse en la vida artística de El Salvador, pese al gran talento demostrado por las bandas desde el año 2000. Año en que se lanzó el libro  del cual sustraje el primer articulo para incluirlo a seguir.

Fragmento principal de uno de los cuatro editoriales escritos para "Música.com", que fueron posteriormente incluidos en el libro “El Rock, Los Músicos: El Salvador sube al escenario” del 2004, Joel Barraza.

                                              ¿COVERS VS. ORIGINALES?

Varios aspectos en común y también las diferencias entre trabajar como músico de “covers” o de “composiciones originales”, necesitan comenzar a quedar más claras. Me arriesgo a decir que no veo motivos que justifiquen el considerar que un músico o banda que tiene un repertorio de composiciones propias, merezca un lugar más destacado que el músico que toca composiciones o covers de otras bandas. A principio solo entiendo que se dirigen a mercados diferentes.

Técnicamente hablando las dos interpretaciones necesitan de un  esfuerzo y desempeño de exigencias semejantes, tanto la ejecución del cover como la composición original necesitan el mismo rigor técnico en su interpretación en el escenario.

En primer lugar, el trabajo de composición no se hizo en el escenario y una vez completada la obra podrá entonces ser interpretada un sin número de veces ya sea por su compositor o por cualquier otro intérprete.

Recordemos que hay compositores que trabajan exclusivamente en la creación de la pieza musical y nunca se ocupan de la ejecución de esta en el estudio de grabación o en el escenario.

De allí que puede haber músicos que interpretan su propia composición y que al hacerlo se arriesgan a hacer un buen o mal cover, o dicho de otra forma, se arriesgan a una buena o mala interpretación de sí mismos. ¿O me van a decir que nunca han salido decepcionados de una presentación en vivo en que el compositor interpretándose a sí mismo arruina su propia obra?

En el momento de la ejecución ya se da por entendido que el trabajo de la composición ha concluido y que para todos los integrantes de la banda, el cuerpo, tronco y extremidades de la pieza musical ya han sido perfilados y el reto ahora será de otra índole o calidad, es decir, el de recrear la obra y darle vida frente al público.

En ese preciso momento el trabajo principal de la banda es de ejecutar lo más fielmente posible la obra en pauta y es exactamente esta tarea, la que técnicamente hablando no difiere en lo más mínimo de lo que nosotros llamamos interpretar un cover de otra banda, pues a rigor, solo hemos cambiado de la ejecución de nuestro propio material original para el de otro compositor.

Lo admirable de este tema en nuestros tiempos modernos es el advenimiento de las máquinas de grabación (entre otro millar de máquinas) porque estas permiten congelar la obra de una forma casi definitiva y con eso crean una falsa imagen entre composición e interpretación de la obra como si fueran una sola.

Y eso es medio raro, porque si por ejemplo: compuse una canción y se la di a fulanito para que la grabe, ese primer congelamiento (de una de las tantas posibilidades, pues se la podría haber dado a sutanito que tiene un estilo diferente) queda archivado como el original de la composición, cuando seria solamente la grabación de una primera versión o interpretación.

Ese hecho crea cosas bien curiosas en el mundo jurídico de los derechos de autor. En la música académica, erudita, mas popularmente clásica, o como prefieran llamarla, ocurren unos deschavetes novelescos, porque imagínense, en la mayoría de los casos las grandes compañías disqueras contratan a cierta orquesta sinfónica sobre la regencia de un cierto fulano y teniendo los solistas tales y tales. Las disqueras forman ese equipo con criterios semejantes a los que tiene el Club Real Madrid para contratar el suyo, es decir, solo firmillas que ¡baa! Que por supuesto van a dar un buen resultado en las ventas del disco, eso aunque la obra ya haya sido grabada por otros intérpretes.

Pero lo raro no es solo eso, sino que los compositores a quienes van a interpretar, es decir, los dueños de la obra, ya están enterrados desde hace siglos y no se les conocen descendientes. Por eso es que los “tipos de la película” son los intérpretes, pues de esa manera se pueden comercializar las obras que prácticamente ya no tiene dueño. En la actualidad se dice: “Von Karajan interpreta a Bach” y la gente dice: “¡me encanta Von Karajan!”.

En la época de Bach no habían estudios de grabación, por eso esa mara está libre de hacer lo que se les antoja con las obras, me refiero a los intérpretes y las disqueras, porque los compositores no han dejado una supuesta versión original ni tampoco pueden opinar.

De allí se puede tener una idea de que la composición en sí, no corresponde necesaria o directamente a una de sus tantas interpretaciónes de las que han sido grabadas o tocadas en vivo.

Pero mi única intención es darle un poco de luz a esto de la interpretación y de la composición, pues a esta altura, es mejor que me ponga claro que no estoy desacreditando el trabajo de interpretación.

Solo digo que sin mucho exagerar y desde el punto de vista de las exigencias técnicas y saliendo ya del mundo clásico y regresando a nuestro mundo de pornosites, pilsener y rock and roll, que no son pocos los casos en que las bandas de covers tocan bien, o mucho mejor la versión original; y en últimas, acaban robándole el mandado al propio dueño del original que la toca en vivo.

Y no importa si eso ocurrió un martes por la noche en el escenario de un bar insignificante en un paisito perdido de América Central ¡de pie señores!

Por eso, cuando a veces escucho decir: -“…no, yo solo toco mis propias composiciones…” y eso dicho con una pompa digna de quien acabo de descubrir la redondez de la rueda, en ese momento percibo que hay una supuesta jerarquía donde el músico que toca covers y de remate no compone, es considerado un poco menos músico que aquel que toca sus propias rolas y eso… nada a ver.

A ese respecto se me ocurre decir que son dos trabajos diferentes, dos pilares de un mismo edificio y que si hay algo interesante para discutir, seria examinar como esas dos líneas de trabajo, la composición y la ejecución, tiene cada una sus propias exigencias.

Cual es la manera de como distribuyen sus funciones en el mercado musical de trabajo, en que momento son complementarias, y cuáles son sus efectos sobre el trabajo del músico en términos profesionales. Lo demás, eso de que estoy más arriba porque compongo mis propias rolas, eso me suena a cántaro rajado.

Si hay algo en el centro de esta cuestión, no es el mérito de interpretar o componer, sino, en la calidad de la interpretación o de la composición, en la preocupación por hacer de una de esas dos posibilidades, o de las dos por igual, un producto bien acabado y de hacer un estudio mínimo sobre el aprovechamiento de este producto en el mercado.

Eso, claro, partiendo del presupuesto que a todos nos gustaría que la excelencia en el  trabajo nos traiga, entre otras resultados, cosas buenas para nuestra “vive la vida loca” y claro, eso sucederá siempre y cuando nadie tenga vocación de artista incomprendido.

 

ROCK EN EL TAJTZINKAYU KUSKTAN

 

Eran las 9:30 youaltika en punto.

Rápidamente reconocí el mismo lugar que sirvió de sede a la Luna Casa y Arte. Pero absolutamente con otro yolilistli, púes cada cosa tiene su propio sentimiento y otro tokaitl, púes no se puede llamar igual aquello que ya no lo es.

Ahora, en este nuevo local que sirvió de vivienda a La Luna Casa y Arte, el femenino toque satelital ha desaparecido entre purpurina y estrellitas; y ahora, en lo austero de la decoración, impera una mal disimulada testosterona.

Habíamos llegado justo a la hora, pues la banda luego de acomodarse en el escenario se dejó ir sin piedad. Nosotros por nuestro lado, canjeamos a toda prisa las semillas de cacao de la actualidad por el vital líquido, y nos arrimamos cerca de la mesa de sonido, donde Halach Uinic agregaba, a última hora, algunos dedazos sobre los potenciómetros de ecualización del sonido; o si lo prefieren, agregó lo que le faltaba al caldo para espesar y que el chikaktli saliera de madres.

Ni la banda, ni el público eran aquellos bichos del 2000. Me atrevo a decir que en la interpretación, de cierta manera extremamente socada, se hacia notar que ya han pasado casi 15 años de las presentaciones de aquella fase inicial y de apogeo de la banda. Los empaques quizás no sean los de fábrica, pero ahora, los músicos ya tienen la autoridad que solamente otorga el tiempo, tlamakatsintli. El desenfado de la experiencia.

En respuesta al tiembla tierra del primer tema, el público coreó las letras como muestra de lealtad y afecto. Los músicos no dejaron caer la bola al suelo mientras tecniquiavan y chunguiaban con pases cortos a la representación del astro rey. El público se aproximó decidido a la estrecha pista de baile frente al escenario.

Isiuteua era la consigna, la banda parecía siempre urgida de tocar la rola siguiente. No cedió espacios entre un tema y otro. Apretaba el ritmo. Las siluetas y las sombras del templo se agrandaron al peso del sonido y creo imaginar, que se debía a lo emblemático de este regreso al teotlachtli, después de varios años lejos del reto y la contienda. El público gritaba y chiflaba aprobando la presencia después del silencio de años de la banda.

La batería sonaba limpia y el batero, aquel iracundo teyaochiuani con su armadura de cusuco (de donde ciertamente ganó su nombre entre los escogidos), castigaba sin lástima y con absoluta propiedad su fábrica de truenos.

La voz líder se las arregló para dejar claro su buen trabajo gutural y alzó el llamado por encima del muro de sonido. El público iba tomando posiciones en la parte delantera del escenario. Los meseros y meseras del templo se abrían paso entre el martirio de aquella avalancha de decibelios, calor y guerreros sedientos, pero acompañaban el ritmo creciente entregando los pedidos sin titubeos.

La banda tubo el tiempo y la generosidad suficiente para recibir a un tlakuanotstli, ganador de varias batallas en el rap, en el escenario. Él no se hizo de rogado y nos hizo saber porqué se le otorgó tal distinción: atacó con su xochicuicayotl de dejar el alma en un hilo, la banda rugía parejo. El calor aumentó, pero nadie dio un paso atrás.

El guitarrista demandó hasta lo último de su guitarra, pero una de las hebras de acero no pudo más con el fragor de la batalla y allí quedó tirada por el camino. Entretanto, la otra guitarra, robusta y jadeante, mantuvo el orden en la línea de frente.

En algún momento de aquel tiempo entre el ayer y el ahora, el bajista responsable de hacer pulsar el corazón de la banda, anuncio el último tema de la noche.

El público sabía que era esa la señal que esperaban para instalar el Rabinal Achí, o danza del Tun, a la moda de los telpochtin de los últimos 30 años (1980-2010) dentro del trash metal, y se lanzaron al asalto final. Era la batalla cuerpo a cuerpo, la representación del alma guerrera en su éxtasis de apropiación del mundo.

Sin embargo, la mayoría de las guapas ichpokatl prefirieron mejor hacerse a un lado, para no perder la frescura y tener que ir a arreglarse el maquillaje. Sabiduría aprendida con el tiempo.

La presentación, entre ovaciones, finalizó a las once de la noche. El Huey Teuccalli, el templo mayor, aguanto firme el embate.

La noche acabó de la manera en que una noche de rock puede acabar aquí, por estas latitudes mesoamericanas: Fuimos a Café La Té !y allí sí¡, a las ichpochtli les valió chonga el maquillaje y la frescura femenina y al ritmo de nuestros vecinos del caribe, se lanzaron dispuestas al saqueo y a la conquista en la pista de baile, degustando la bebida pirata por excelencia. Con hielo y coca-cola, homenajeando de paso a la isla de la libertad, por supuesto.

Ayutush en Búhos Pizza, Tajtzinkayu Kusktan, 18 de noviembre de 2016

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EL ROCK, EL TIEMPO, LA VEJEZ Y SUS VENTAJAS

  • Concepto del tiempo: En Física el tiempo es una medida, que establece la duración de las cosas susceptibles de cambio, determinando la existencia de un tiempo presente, precedido de un tiempo pasado, y vaticinando la existencia de un tiempo futuro, ya que la experiencia observó que lo que hoy es presente, se volverá pasado, y antes había sido futuro, cuando el pasado era presente.
  • Concepto de envejecimiento: Proceso biológico por el que los seres vivos se hacen viejos, que comporta una serie de cambios estructurales y funcionales que aparecen con el paso del tiempo y no son consecuencia de enfermedades ni accidentes.
  • Concepto de ventaja: Circunstancia o situación que da superioridad en alguna cosa. «ellos cuentan con la ventaja de la experiencia”; «irse a vivir fuera de la ciudad tiene sus ventajas y sus inconvenientes”.

Concepto de Rock and Roll: Se denomina rock o música rock a un estilo que surgió en la década de 1960 en el mundo anglosajón y que significaría uno de los cambios más importantes en la historia de la música universal. El rock hunde sus raíces en numerosos estilos musicales que contribuyeron a darle forma y que le permitieron evolucionar con el tiempo hacia nuevas estructuras más o menos complejas. Entre estos géneros no podemos soslayar la incidencia que han tenido, el blues, la música country, el jazz, entre otros.

25 consideraciones a veces atinadas, pero igualmente  desnecesarias:

1.  Una de las más fantásticas ventajas de no morirse es sin ninguna duda, hacerse viejo.

2.   De alguna manera, si no eres alguien vacío de cualidades; entonces, con el paso del tiempo, ganarás experiencia en lo que haces y finalmente tendrás una gran posibilidad de no ser más un principiante.

3.   Con el paso del tiempo, hasta la rebeldía más alocada aprende a reconocer que no se trata de darle fuego a tu propia casa, ni de escupir en tu propio plato.

4.   Independiente del tiempo, la época, o lo que se considere como juventud; el rock continuará vivo, siempre y cuando estén presentes: la intensidad,  un agudo sentido del trabajo colectivo, la cerveza a precio justo y un sonido bien ecualizado.

5.   Con el paso del tiempo uno solamente fija la mirada en lo que es realmente esencial: la intensidad. Ese debe ser el espíritu de quien toca rock.

6.    Hay genios que tocan un honesto y buen rock desde edad bien temprana. A otros, no les basta toda una vida para tratar de sentirse a gusto.

7.   Una de las experiencias más gratificantes de ponerse viejo, es sin duda, constatar que cuando juntas hasta la más mínima tontería que has hecho en el pasado en un solo paquete, estas se convierten en el libro de tu vida. A los más viejos lo que les preocupa es: ¿Cómo se llama mi libro?, A los jóvenes les pasa algo diferente, ellos se preguntan: ¿cómo quiero que se llame mi libro, para vivir desde ya, de acuerdo con el título?

8.   Una de las primeras formas de adueñarse de la vida es aprender a gustar de rock. Sentías que podías ir por tu propia cuenta construyendo tu propio mundo y una cierta ruta, cierto destino, muy aparte del destino de tu familia. Talvez, por ese motivo la estrecha relación entre el rock, viajes, y las motos.

9.   Cuando una persona a los nueve años de edad se da cuenta de que es relativamente pícara, a su propio ver y entender, pero decide vivir sin necesitar hincarse al pie de la cama y golpearse el pecho y pedir perdón; esa persona esta propensa a gustar de música rock. El rock es un excelente certificado de “Cuidado conmigo, nunca se sabe, ni siquiera yo lo sé, solamente voy por allí”

10.   Si por un lado nunca creíste en tu maldad absoluta, pero por otro nunca pasaste de practicar una bondad de esas de a cinco por la cora. Si el… ¿Ya rezó antes de acostarse? …te parecía tan protocolar y el mundo de la calle tan abierto a las posibilidades… déjate de ondas, el rock ya te había picado, aunque vos no supieras por qué ardías en fiebre por su causa.

11.   A los extremamente jóvenes para gustar de rock o a los extremamente viejos para gustar de rock, no hay como verlos, a no ser, con una gran desconfianza. Traen escrito la irreverencia y el desafío en las dos esquinitas de la boca.

12.   A una edad demasiado temprana o tardía de la vida, cualquier uno de estos tres componentes te convierten en un tremendo pervertido: sexo, drogas y rock and roll.

13.   A los extremadamente jóvenes, el rock les otorga una gran precocidad. A los extremamente viejos, el rock los torna un tanto oscuros, casi abyectos.

14.   Al Heavy Metal cristiano (White Metal), se le sale la cola debajo de la piel de oveja. Al escucharlo, no hay como evitar el recordar, que el príncipe de las tinieblas, fue un ángel bello y adolescente que quería derrocar la autoridad de su padre.

15.   Uno de los rescates más extraordinarios del rock, se dio a través de los roqueros de los países escandinavos, principalmente Noruega. Ellos sacaron de la clandestinidad los viejos dioses y los mitos de la creación del mundo vikingo que fueron enmudecidos durante siglos por el cristianismo. Estos roqueros, sacaron a pasear por las calles de Ámsterdam del siglo XXl a sus dioses ancestrales. Qué envidia, ya quería yo a Quetzalcóatl o a Tláloc siendo recordados en la vida roquera salvadoreña.

16.   En la capital del estado de Washington, Olimpia, en los inicios de los años noventa apareció como parte del movimiento punk, todo un movimiento de bandas constituidas solamente por mujeres. Bandas como Bratmobile, 7 Year Bitch, Suture, la banda Bikini Kil y otras. Por supuesto que siempre hubo mujeres en el rock, no solamente Susy 4, o Janis Joplin.

17.   Con que orgullo puedo mencionar a nuestra roquera salvadoreña Lorena Cuerno Clavel. Ella que, me atrevo a decir, también trae ese sello de emancipación feminista, el sabor del movimiento de Olimpia en los noventa; y una buena dosis de Gloria Trevi, por supuesto.

18.   MUCHO OJO: Todo pretendiente a roquero, tendrá que cultivar al menos, la actitud más noble y loable del rock: El desenfado.

19.   Verbigracia: La voz de Mik Jager con las guitarras y lo demás. La rítmica del Credence Clear Water Revival para cantar y charranguear  la guitarra despreocupadamente. La presencia del malicioso fraseo de la guitarra de Keith Richads, la forma de sentarse con los pies sobre las mesas… ¡niño, se me baja ya los pies de encima de la mesa!

20.   El antónimo de desenfado es, timidez o recato. Deben ser incontables las legiones de adolescentes que intentaron ganarle a su timidez, al menos una partida, tomando el camino más emancipador: el rock.

21.   Vestirse de negro y aprender a “tragarse el humo” fumando un Delta, fue un paso modesto, pero decisivo. Es como cuando tienes miedo de que los ladrones se metan a tu casa y vos pongas en el portón, para tranquilizarte, un letrero que dice “Cuidado con el perro” … Ya es algo… Ya es algo.

22.   De la timidez mal resuelta, se me ocurre que nació ese rock sombrío y morboso para un público más introvertido. NOTA: Sería una gran falsedad afirmar algo como eso, sin previa investigación. Pero mi otro yo (el roquero) me responde: ¿…Y qué…?

23.   Hay roqueros que duran un día y son buenos, otros todo un verano y son mejores, pero hay roqueros que duran toda una vida: A su manera, y en su momento: ¡Todos son imprescindibles!

24.   Roque Dalton nunca lo escribió ad pedem litterae, pero lo gritó a los cuatro vientos y sin cansancio en toda su literatura: Hay mucho, pero mucho que aprender en eso “de lo que se trata desafiar la autoridad constituida”

25.   Más aún, cuando sabes bien, que a la autoridad constituida te la puedes encontrar bien sentadota, ya sea en los salones acolchonados de los ministerios, o atrás del más insignificante, polvoso, pero temible, manda más.


¿ALGUN DIA DEJAREMOS DE SER QUIENES SOMOS?

ESTADÍSTICA ESPECULATIVA Y EL CONCEPTO DE MASA CRÍTICA.

Siempre me despertó curiosidad el concepto de Masa Crítica, pues coloca en evidencia la posibilidad de que ciertos fenómenos puedan, o no, venir a suceder. Por ejemplo, una cantidad de agua va entrar en ebullición, solamente si la fuente de calor alcanza cierto grado de intensidad, sino, el agua se va a quedar tibia toda la vida.

En sociología, masa crítica es la cantidad mínima de personas necesarias para que un fenómeno concreto tenga lugar. Así, una vez alcanzada esa masa crítica, el fenómeno adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer. Esta teoría es un paralelismo con el mismo concepto en física.

Ese concepto prestado de la física y muy bien adaptado a la sociología, le aporta a mi imaginación una serie de respuestas bastante coherentes acerca de las condiciones bajo las cuales puede ser permitido soñar con un El Salvador desarrollado, con una capital cosmopolita, con índices de urbanidad y una educación ciudadana a toda prueba.

De lo que entendemos por desarrollo.

Voy a tomar como ejemplo y como punto de partida, una conversación a respecto de vivir en una ciudad pequeña del interior de El Salvador. Le escuche a un amigo el siguiente comentario: “…Jamás viviría en un pueblo de esos, tan atrasado que ni siquiera tiene un Mister Donut, y donde el centro comercial más cercano queda a más de cien kilómetros”

En ese momento se me encendió el foco y reflexioné que todas las características arquitectónicas o de ingeniera de una ciudad, solamente justifican su existencia por su número de habitantes, por las demandas de su población y de su posible crecimiento exponencial. De esa manera planteado, llama la atención el significado que esta por detrás de la idea de desarrollo, pues, un estadio de futbol para 10 mil personas sería un desperdicio, por no decir un desatino, en una ciudad de cinco mil personas, y no puede considerarse señal de subdesarrollo.

Comparémonos con algunos vecinos.

¿Qué piensan ustedes si se menciona algo como la Orquesta Sinfónica de Belice (65.042 hab.)? ¿O digamos, un estadio de futbol del tamaño del Maracaná en Dominicana (73,126 hab. Antillas Menores)? Lo más probable es que, no existiendo en esos países el número de población suficiente para generar una clase media que pueda tirar provecho de ese estadio, o de esa orquesta sinfónica, quedarían tan sin sentido como un Míster Donut en un pequeño pueblo del interior de El Salvador.

Hasta donde sé, en los Estados Unidos deben existir unas cincuenta orquestas sinfónicas y una sinfónica de carácter oficial. Si pensamos que es porque tienen dinero, no estaría del todo equivocado, pero siguiendo el hilo que se propone en este artículo, podríamos también presumir que los Estados Unidos tenga público en número suficiente para justificar esas orquestas.

Y que todo eso junto: público, orquestas, salas de concierto, temporadas sinfónicas, producción, disquera del género, etc. generan toda una industria que se mantiene por ella misma como un gran negocio. Si no fuera así, el estado tendría que recurrir a una subvención de toda esa actividad simplemente en aras de mantener una apariencia civilizada.

¿Hasta dónde la responsabilidad es del gobierno?

Talvez por ese motivo es que aquí, entre nosotros los artistas salvadoreños, uno de nuestros aportes a “la gran queja” sea hacer notar a El Salvador como país “inculto”, que el motivo principal es que el gobierno descuida la producción artística en general, y hacemos notar que es necesario subvencionar la producción artística y la difusión del arte en general.

Pero la verdad, aunque la oficialidad haga periplo y medio creando diferentes premios e iniciativas para generar producción artística, como de hecho lo está haciendo, nada puede substituir la falta de una industria cultural, y en particular de su parte que la justifica: un público consumidor.

Podemos comenzar a sospechar desde este momento, que la razón para tanto “atraso” sea principalmente la falta de Masa Crítica, es decir, el número de habitantes de El Salvador no es suficiente para generar público consumidor.

¡Y se armó el despelote!

Pero no salten de indignación porque dejo de lado, muy a propósito, la gran falta de educación artística en este país. Solamente pido un poco de paciencia para reflexionar un poco más en base a números. Imaginemos que los millones de habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica asisten y pagan entradas para los conciertos de música académica porque se les ha educado con tan buen gusto.

Algunos numeritos antes de que me lancen la primera piedra.

El público para esos géneros musicales es siempre muy por debajo de lo esperado, es excepcionalmente bajo, aún para países altamente desarrollados. Y no crean que para el Jazz esta situación sea diferente, aún tratándose de USA. Entonces si no es solamente cuestión de “publico educado” ¿En que reside la sostenibilidad de toda esa industria de la música clásica-académica norteamericana?

Y dale con la masa crítica.

Aplicando el concepto de Masa crítica y haciendo una especulación estadística, supongamos que solamente el 1% de la población de ese país consuma los productos de ese género musical clásico-académico. A primera vista parece alarmantemente bajo ese 1%, pero la intención principal al considerar ese porcentaje, es mostrar las grandezas en relación a la población total.

Considerando su población en 309 millones de personas, significa que el 1% es de 3 millones y algunas centenas de millares de consumidores (la mitad de la población de El Salvador), interesada en consumir música del genero clásico-académico. Eso, mis amigos, es suficiente para mantener toda la industria del clásico-académico hirviendo a toda máquina.

Vemos pues, que solamente habiendo alcanzado una cierta cantidad de habitantes es que algunas situaciones se tornan posibles por pequeños que sean los porcentajes en relación a la totalidad de habitantes.

Ahora viene lo bueno (recomiendo un vasito de agua cerca)

Veamos ahora a El Salvador: 6,149,239 millones de personas, cálculo aproximado del censo de población del 2013.Tomaremos, para ser realistas, solamente a la clase media vulnerable, entendida esta como la clase económica que percibe hasta 18,250 dólares anuales para una familia de 5 personas.

Si nos enfocamos en esta categoría y atribuimos a ella un 10% del total de la población de El Salvador de 6 millones de personas, tenemos 600 mil personas pertenecientes a dicha clase social. Si calculamos un estimado de 40% de esas 600 mil personas de clase media vulnerable y decimos que son las que viven en San Salvador, entonces tenemos 240 mil personas de clase media vulnerable en nuestra capital.

Para seguir con el tema de la música clásica-académica como ejemplo; si decidimos que solamente en ese rubro de consumo musical, esta clase media vulnerable compuesta de 240 mil personas para San Salvador, estaría más o menos dividida, según el gusto musical, entre estos principales nichos:

Popular-regional 65%
Rock y todos sus géneros 12%
Pop internacional y en español 20%
Clásico-académico 3%

Siendo así, 240 mil personas para San Salvador al cual corresponde un cálculo hipotético del 3% que están interesados en el género clásico-académico el resultado es: 7,200 personas.

Fácilmente podemos deducir por qué no existe más de una orquesta sinfónica y no más de una sala especializada: Teatro Nacional. Resulta fácil entrever porque no existen otros productos como CD’s, transmisión por radio o tv, y principalmente, podemos entender porque la Orquesta Sinfónica de El Salvador este bajo el subsidio del gobierno de El Salvador y los músicos son empleados públicos. Vemos pues, que nos cuesta algo caro mantener la imagen, aunque modesta, de país civilizado.

Vaya pues, mejor hablemos de fútbol.

Si continuamos con la especulación estadística, podemos decir que: un súper jugador de futbol tiene elevadas oportunidades de surgir uno de cada millón de personas, nuestras posibilidades serian de 6 súper jugadores de futbol (Uno de ellos ya sería el Mágico Gonzales, los otros … a mí que me registren). Si Brasil tiene 300 millones de personas, le corresponden 300 súper jugadores, creo que los tiene.

Ahora bien, ¿podríamos construir una estructura como la del Maracaná para ochenta mil personas en El Salvador? Podríamos, pero no se justifica. ¿Podríamos ser sede del Mundial de Futbol? ¿Podría la liga salvadoreña llegar a ser tan buena, rentable y organizada como la mejicana? ¿Podrían muchos de nuestros jóvenes vivir de ser futbolistas, una vez que se les ha incentivado tan insistentemente para el futbol?

Vayamos un poco más lejos: ¿Podríamos convencer al capital internacional de instalar una fábrica de carros KIA o de Volkswagen o cualquier otra marca? Sospecho que no, porque estas solamente son instaladas en países donde hay suficiente gente para comprar esos carros y esos países también deben poseer una fuerte economía de exportación, credibilidad social y económica para tranquilizar a los inversionistas.

Aunque, cabe señalar que, tan solo una de esas industrias significaría una gran proyección económica y permitiría el bienestar social y empoderamiento cultural para varios estratos sociales de El Salvador.

¡May Day, aterrizaje forzoso a la realidad!

Nosotros, en la actualidad apenas y mantenemos algunas maquilas, que son, dígase de paso, las que posibilitan la existencia de una numerosa clase social media baja que recibe 5 mil dólares por año para una familia de 5 personas y que, de manos dadas con la clase media vulnerable de la que ya hablamos anteriormente, pagan sus impuestos hasta por el aire que respiran, y son los que mantienen El Salvador en pie, ya que sin esos impuestos no habría las calles y pasos a desnivel que nos permiten soñar que ya casi llegamos al Top 10 de la civilización, al menos desde Metrocentro hasta el redondel de la Bandera.

Con un poco de estadística especulativa, aunado al concepto de Masa Crítica, un poco de imaginación y una pizca de humor, se puede aportar otro poquito en la larga discusión acerca de nuestra idiosincrasia en este negocio de ser salvadoreños. Porque somos como somos, porque estamos donde estamos, y cuanto nos puede costar querer darle una apariencia “civilizada” a nuestra pequeña nación.