PENSAMIENTOS Y DELIRIOS DIGNOS DE UNA PANDEMIA #2

Hogar es dulce hogar, pero todo cuidado es poco…así que mucha cautela es aconsejable en esta cuarentena 24/7. La posibilidad de pequeños accidentes como: heridas, moretones, quemaduras, torceduras, etc. deben ser consideradas con seriedad; es urgente pues, que además de las centenas de rollo de papel higiénico que posiblemente Ud. ya almacenó, tenga un botiquín de primeros auxilios. Eso, si Ud. no se quiere ver en la risible posición de querer ser atendido con urgencia por un corte en el dedo, en medio de una pandemia.

Día 4 de la cuarentena… Encontré un cuaderno de sexto grado y me puse a hacer una tarea que quedó pendiente todos estos años.

¡Democracia es democracia!   Simplemente organicémonos:

  1. Los de izquierda reciben la vacuna cubana o china.
  2. Los de derecha, esperan educadamente a que los estados unidos descubran la vacuna mientras se ofrecen de voluntarios para experimentos en humanos.
  3. Los de “centro” siempre indecisos, deciden al par o non entre 1 y 2.

                       ¡Y todos contentos!

Día tres de la cuarentena…  Hoy que desperté, vi que mi casa está llena de gente extraña… Dicen que son mi familia y aunque son simpáticos, no les creo.

Asistiendo a un documental acerca de la pandemia en China, me di cuenta que:

  1. Los ciudadanos chinos llevan ya casi tres meses de encierro en sus casas y continúan hasta el día de hoy.
  2. Ya les avisaron que las medidas de excepción se mantendrán mínimo hasta mitad de año (Julio o agosto 2020), pero lo más probable, hasta fin de año.
  3. Que una vez que se descubra la vacuna, llevara un periodo de un año hasta que esta pueda ser distribuida a todos los rincones del planeta. Pobres chinos… (¿¡!!!?)

Gran excursión…

8:30 am. Salida desde el baño.

8:45 am. Llegada a la cocina, donde se servirá desayuno-bufete.

9:15 am. Se realizará taller de limpieza y mantenimiento del área de cocina.

10:00 am. Caminata por los corredores hasta llegar a la sala donde podrá disfrutar de la vista del ventanal y otras actividades lúdicas.

12:00 am Regreso a la cocina para el almuerzo.

12:45 pm. Siesta en la sala.

Día 5 de la cuarentena… He dejado como nuevos todos los focos de la casa incluyendo el de la refri.

¿Por qué no liberan parte de los fondos de las AFP para que la gente salga adelante? Porque ese dinero no existe, está invertido en otro tipo de bienes. Aunque se concediera el retiro de 200 dólares por persona, la gente se abalanzaría en gigantescas colas y el papel moneda no es abundante. Resultado: indignación por la carestía de papel-dinero para la gente que califica para retiro.

Día 6 de la cuarentena… Estoy haciendo un tutorial para subir a YouTube, describiendo el paso a paso para comer cereal con leche estando tirado en el sofá sin mojarte de leche el pijama.

¿Te das cuenta como los valores pueden cambiar de la noche para el día? Todo se redujo a un espacio en que teniendo carros no los puedes usar, teniendo dinero no lo puedes salir a gastar, teniendo ropa cara vistes ropa cómoda y sin combinar, teniendo joyas ni te volteas para verlas, y la lista podría seguir. Pero ahora, estas con lo básico, cuidando de ti y de los tuyos.

(Todos los comentarios fueron extraídos de las redes sociales)

Autor: Joel Barraza

Mi relación con las letras y la literatura tomó camino cuando ingresé a quinto grado de un colegio privado en donde yo no era ninguna lumbrera. El profesor Henríquez tuvo la brillante idea de promover un concurso de “Recitar un poema” y mi abuela decidió que había llegado el momento de ondear el blasón familiar. Fui un éxito, relativo, pués nada es más inusual que a la edad de diez años recites un poema quilométrico adornado de gestos propios del oficio. A los catorce años leí de Hesse dos obras, El Lobo de las Estepas y Demian. A los diecisiete años sufrí al leer aquellas palabras sin sentido salidas de mi propia mano, y que habían plasmado, sin querer queriendo, mi descalabro mental en términos de literatura. Más precavido pero igualmente aventado, Lo intenté nuevamente a los veintiuno. Ataque el cuaderno con frases tan demoledoras como “El infinito pesar de lo inefable”... no eran más que las desesperadas ganas de reconocimiento que tiene la juventud. A los treinta años, ya me sentía todo un Joel Barraza y lo tomé a pecho. Me senté hasta lograr algo para exponer a la mirada ajena. No pasó nada. Pero a partir de entonces, todo fue oficio, es decir: paciencia, atención y tiempo. Habia pués, llegado a los cuarenta. En la actualidad, me dedico siempre que puedo a escribir lo que me emociona de mi entorno, lo que me mueve en mi imaginación y ambición. Pero ahora, tenemos internet y existen plataformas sociales y además tenemos Blogs. Han pasado cuarenta años desde aquellas mis primeras letras. Mi nombre es Joel Barraza, pasen adelante, gracias por venir, la mesa está servida.

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