PENSAMIENTOS Y DELIRIOS DIGNOS DE UNA PANDEMIA

  • ¿Y la juventud chilena que tomó las calles de Santiago capital? ¿Llegó la policía y gentilmente les dijo que había cuarentena y que se fueran a su casa?… ¿Y ellos, suspirando decepcionados dieron media vuelta y ahora están viendo películas en netflix? Este virus esta sospechoso.
  • ¿Por qué no considerar la importancia filosófica del papel higiénico? El papel higiénico cobra una gran importancia en tiempos que asolan con la idea de la muerte y el fin de la humanidad. Su efecto suave y aromático es reconfortante y su triple hoja lo hace más económico. Los doctores lo recomiendan como terapia, pues al paso de la cuarentena podemos con la ayuda de un plumón o un lápiz, dejar plasmadas nuestras últimas consideraciones sobre este planetita picaron.
  • Pregunta: Todos los días mueren personas por desnutrición o falta de infraestructura sanitaria, ¿Por qué los gobiernos y la industria no se movilizan para darle fin a ese problema, como así lo hacen contra la pandemia del coronavirus?

          Respuesta: Porque el hambre, así como la pobreza en general, mata a los pobres del planeta, y ellos no le interesan a la industria ni a los gobiernos.

          Conclusión: El coronavirus está democratizando las posibilidades de muerte, mata tanto a políticos, como artistas, a gente adinerada, etc. Por ese motivo se combate a toda prisa.

  • No se trabaja/no se paga deudas bancarias. Si cerraran la industria, me imagino que entonces sí, diría que hemos tomado medidas de acuerdo a la gravedad.

Pero, está todo ese lío de que la empresa privada que tendría que seguir pagando los salarios como de costumbre. Allí uno se pregunta si sería posible. ¡Claro que es posible! Se sientan los interesados a negociar, los bancos, la industria, el gobierno, para ver cómo se logra. ¿Pero quién llama y obliga a estos a negociar y a dar soluciones concretas? Fácil, es el presidente, para eso se le paga, para que gestione el bien público.

  • Morir con orgullo de haber vivido a pleno. Escuché de una persona contar que cuando llego al supermercado solamente había pan integral, pero ni uno era de pan blanco. “La gente va estar dispuesta a morir, pero no a dieta”
  • Agradecer a sus autoridades sanitarias porque no los dejan salir de casa. Debe ser una maravilla para los ciudadanos italianos, agradecer a sus autoridades sanitarias porque no los dejan salir de casa. Pero eso sucede cuando todo tiene lógica y sentido. Es decir: Esos ciudadanos agradecidos cuentan con buenas redes hospitalarias, buen control sanitario y principalmente la noción, para las instituciones sanitarias y para ellos, de lo que podría significar una pandemia, aun gozando de tantos recursos.
  • La imaginación vs la realidad. Me pasó en el supermercado. Un tipo estornudo con estrépito (a saber, por cuanto tiempo aguanto, o era un alérgico) y estábamos en la fila de la carne. Era evidente que el tipo de cierta manera se burlaba de nuestro miedo con una actitud despreocupada (pues no vestía máscara ni siquiera usó un pañuelo). Me enojé, para que lo voy a negar. Imaginé que le reclamaba, que él se enojaba y que yo hacía más escándalo y acababan llamando a la policía. Imaginé que las autoridades cerraban el supermercado con todos nosotros adentro y así comenzaba una encerrona de cuarenta días y cuarenta noches dentro de un supermercado. Desperté.
  • En la primera oleada de “sálvese quien pueda”, me quedé sin alcohol gel y con una impresión bien desagradable de la actitud acaparadora que tiene mucha gente frente a una crisis colectiva. Una semana más tarde, en una tienda de conveniencia, veo en vitrina unos frascos del mentado alcohol. Tomé una botella y ya en caja, el despachante me dijo con voz queda, casi en secreto, “se puede llevar hasta dos botellas” Le dije que con una sería suficiente que había que dejarle a los demás. Él me miró sorprendido y dijo “primer cliente que lleva tan solo una botella y muchos de ellos nos han ofrecido más dinero para poder llevarse más”
  • SOLIDARIDAD. Me daría asco tener la misma visión de los acaparadores que quieren sentarse plácidamente solitarios sobre una montaña de rollos de papel, frascos de alcohol en gel y paquetes de comida con fechas de vencimiento, suspirando de satisfacción por ser de los privilegiados sobrevivientes de una tierra devastada. Es más, de cierta manera ya lo hacen, y no se han dado cuenta tal es la miopía.

Autor: Joel Barraza

Mi relación con las letras y la literatura tomó camino cuando ingresé a quinto grado de un colegio privado en donde yo no era ninguna lumbrera. El profesor Henríquez tuvo la brillante idea de promover un concurso de “Recitar un poema” y mi abuela decidió que había llegado el momento de ondear el blasón familiar. Fui un éxito, relativo, pués nada es más inusual que a la edad de diez años recites un poema quilométrico adornado de gestos propios del oficio. A los catorce años leí de Hesse dos obras, El Lobo de las Estepas y Demian. A los diecisiete años sufrí al leer aquellas palabras sin sentido salidas de mi propia mano, y que habían plasmado, sin querer queriendo, mi descalabro mental en términos de literatura. Más precavido pero igualmente aventado, Lo intenté nuevamente a los veintiuno. Ataque el cuaderno con frases tan demoledoras como “El infinito pesar de lo inefable”... no eran más que las desesperadas ganas de reconocimiento que tiene la juventud. A los treinta años, ya me sentía todo un Joel Barraza y lo tomé a pecho. Me senté hasta lograr algo para exponer a la mirada ajena. No pasó nada. Pero a partir de entonces, todo fue oficio, es decir: paciencia, atención y tiempo. Habia pués, llegado a los cuarenta. En la actualidad, me dedico siempre que puedo a escribir lo que me emociona de mi entorno, lo que me mueve en mi imaginación y ambición. Pero ahora, tenemos internet y existen plataformas sociales y además tenemos Blogs. Han pasado cuarenta años desde aquellas mis primeras letras. Mi nombre es Joel Barraza, pasen adelante, gracias por venir, la mesa está servida.

2 opiniones en “PENSAMIENTOS Y DELIRIOS DIGNOS DE UNA PANDEMIA”

  1. Acertado, muy acertado. Déjame expresar que lo del estornudo en el supermercado sí ocurrió. Lo vi la semana pasada. No fue en la caja que yo estaba pero me indignó. No sé si esa persona a quien no conozco lea este blog y mi comentario, pero por si acaso, que sepa que es bastante subnormal. Gracias por la catarsis!

    1. De verdad que momento de constrangimento, a un evento como una pandemia la gente no sabe cómo reaccionar, si con burla porque cree que es exagerado, o con respeto y correr el riesgo de parecer tonto.

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