¿CÓMO LLEGÓ EL SALVADOR Y EL MUNDO A 2070? (PARTE 3/6)

Ustedes necesitan estar advertidos que en el presente (2070), lo que hace setenta años fue El Internet, ahora es algo que no necesita ser siquiera mencionado, de tal manera su existencia es parte indispensable del cotidiano. Así, muchas de los eventos que suceden a diario en todas las partes del planeta, se dan por la existencia omnipresente de nuestra nueva atmósfera de la energía Neutrina y de la atmósfera de las  comunicaciones llamada «Estratosfera de Naúryz-Meyramy», en reconocimiento a la comunidad donde la idea original fue desarrollada.

Si se pudieran describir en detalle todas los objetos que se hicieron “invisibles” en los últimos cincuenta años, tendría que comenzar por explicar que las energías que alimentan las sociedades actuales, están distribuidas por fuentes sin ninguna presencia ostentosa que las delate en su materialidad.

Antenas, usinas, baterías, motores de combustión, cables, postes, represas o mismo hélices, no están presentes en el paisaje. El uso de depósitos de energía, como las Megabaterías, fueron descartadas hace más de treinta años. La distribución de energía en la actualidad es uniforme, segura e ilimitada hasta para el más diminuto proyector holográfico.

¿Se podría decir que nuestra energía guarda semejanzas con la electricidad? Sí, se podría decir que antiguamente la energía eléctrica también era un fenómeno invisible a la mirada, de la cual solamente se observan apenas sus efectos. Con la diferencia que el flujo eléctrico usado en las décadas pasadas, en sí mismo invisible, estaba presente en la materialidad de las redes eléctricas.

Tenemos registros visuales del impacto que ocasiona el enmarañado de cables de todos los calibres  enredados en cualquier mecanismo o máquina, en las esquinas de las casas, o por las calles; aunque varias sociedades se esforzaron al máximo por esconder aquel enmarañado de cables, en  lo que ellos consideraron una propuesta de «arquitectura urbana inteligente».

La energía eléctrica  de corriente alternada ac/dc, en uso hasta 2030 dio lugar a la energía eléctrica inalámbrica (Proyecto de la torre central de Tesla). Pero en menos de dos décadas, en 2045 la electricidad inalámbrica también perdió importancia en el paisaje humano y dio lugar a las “redes enjambres de neutrinos”, que ahora orbitan alrededor del planeta y que por las noches forman una configuración de constelaciones de estrellas completamente desconcertante para un ciudadano que viniera del pasado.

Esta nueva constelaciones de estrellas aparentes, visible a ojo desnudo desde la superficie del planeta, a la que todos conocemos como “Panal-Neutrina” o simplemente “Neutrina”, son en realidad enjambres de estaciones espaciales equipadas con moduladores magnéticos de neutrinos.

Las estaciones flotan en órbitas estacionarias a cuatrocientos kilómetros de altura de la superficie terrestre. Estas estaciones  ordenan la infinita lluvia de neutrinos y fotones enviada por el sol y el universo; y luego a seguir, la transmiten a la tierra en frecuencias diseñadas para nuestro provecho.

Por supuesto que la tecnología en tierra necesitó de estar apta a recibir eficazmente este nuevo tipo de energía. Las comunidades globales reaccionaron casi que de inmediato dando respuesta a las formas de diseñar “materiales inteligentes» que paradójicamente son de bajísimo consumo energético. Tanto en función, en diseño o en el uso de nuevos materiales, esta nueva tanda de tecnología poco a poco perdió presencia física, principalmente visual.

Pero lo más decisivo, en la unánime opinión de todas las ciento veinticinco regiones del mundo, había sido la nueva forma de hacer surgir la identidad “Tribu de participación Global” como forma de identificarse a sí mismo como ciudadano terrestre de una determinada región, pero principalmente con el orgullo de entenderse como un Homossapiens-navitas.

Finalmente, podemos decir que, si es verdad que existe una identidad mundial, esta gira en torno a recuperar el planeta de la huella de desechos no degradables dejada por los siglos anteriores a Navitas.

Recuperar las fuentes de agua potable, limpiar los océanos, recuperar especies en vías de extinción, todas estas metas son la bandera de lucha unánime para todas las regiones del planeta.

Estas nuevas maneras de socializar, trabajar, ayudar al prójimo e interactuar con el tejido social por cualquier área del planeta en intrincadas redes de cooperación, es lo que puede considerarse como el trazo que caracteriza al “Homosapiens-Navitas” presente en este 2070.

                                             DOVYDAS POVILAITIS

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Fotografía: Elevador espacial «Aurora» conectado a la base reional de El Pital. Centroamérica al fondo.

Autor: Joel Barraza

Mi relación con las letras y la literatura tomó camino cuando ingresé a quinto grado de un colegio privado en donde yo no era ninguna lumbrera. El profesor Henríquez tuvo la brillante idea de promover un concurso de “Recitar un poema” y mi abuela decidió que había llegado el momento de ondear el blasón familiar. Fui un éxito, relativo, pués nada es más inusual que a la edad de diez años recites un poema quilométrico adornado de gestos propios del oficio. A los catorce años leí de Hesse dos obras, El Lobo de las Estepas y Demian. A los diecisiete años sufrí al leer aquellas palabras sin sentido salidas de mi propia mano, y que habían plasmado, sin querer queriendo, mi descalabro mental en términos de literatura. Más precavido pero igualmente aventado, Lo intenté nuevamente a los veintiuno. Ataque el cuaderno con frases tan demoledoras como “El infinito pesar de lo inefable”... no eran más que las desesperadas ganas de reconocimiento que tiene la juventud. A los treinta años, ya me sentía todo un Joel Barraza y lo tomé a pecho. Me senté hasta lograr algo para exponer a la mirada ajena. No pasó nada. Pero a partir de entonces, todo fue oficio, es decir: paciencia, atención y tiempo. Habia pués, llegado a los cuarenta. En la actualidad, me dedico siempre que puedo a escribir lo que me emociona de mi entorno, lo que me mueve en mi imaginación y ambición. Pero ahora, tenemos internet y existen plataformas sociales y además tenemos Blogs. Han pasado cuarenta años desde aquellas mis primeras letras. Mi nombre es Joel Barraza, pasen adelante, gracias por venir, la mesa está servida.

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