¿PORQUE ERES ASI?… ¿DONDE ESTARÁ EL PEPE GRILLO DE TU CONCIENCIA?

La familia reunida

Hubiese sido muy interesante y, quien sabe muy ilustrativo, la existencia de una “Historia de la Conciencia”, ¿saben de lo que estoy hablando? Esa conciencia a la que nuestras abuelitas se referían cuando nos decían que nos iba remorder. Vaya, vaya, esa es una temática que consideré demasiado extensa para el formato del Blog, pero vamos intentarlo y si hace falta, lo continuaré en los siguientes artículos.

De la misma manera que se ha realizado la historia de la raza humana, la historia del arte, o la historia de la ropa íntima, se podría contar con una “Historia de la Conciencia” … Casi puedo saborear las amenas tardes de domingo con la familia reunida en nuestro acogedor hogar, discutiendo los diferentes aspectos históricos de la conciencia, eso sería más sano que vérselas a palitos con esos conflictos existenciales que nos asaltan principalmente durante la noche y peor, en soledad.

¿No sería una posibilidad maravillosa? Pues veríamos con objetividad y clareza que, de acuerdo a cada época de la sociedad humana se forjó un tipo diferente de conciencia y que, los pesares están íntimamente relacionados con la moral dominante en cada época de la historia de las sociedades. Nos traería gran alivio saber que la conciencia no es universal o atemporal y que, siendo así, habría que examinar como funciona nuestra actual conciencia y cuáles son sus rasgos característicos en el presente, para ver si ese ejercicio nos ofrece alguna luz.

Yo solo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar.(BIS)

Estoy partiendo del presupuesto que para todos nosotros es de un profundo anhelo el poder vivir nuestra vidita picarona los más tranquilamente posible. No, que queramos una vida sin problemas, sino, que los problemas simplemente se resuelven y nada más. Pero desde el momento que nos quitan el sueño y los problemas se desdoblan en un acordeón de reclamos por nuestra manera de proceder, o por las absurdas pretensiones y necesidades de nuestra felicidad…allí hay algo más que habría que examinar.

¿Cómo debimos habernos conducido con fulano o con sicrano? ¿Aceptarás o no, la recomendación de encaminar al psicólogo a tu hija adolescente porque anda con el pelo demasiado corto, sin maquillaje y vistiendo camisas manga larga de leñador? Allí está el punto que motiva este artículo, la incertidumbre. Porque ya no sabes que tan grave es una situación y que tanto vale la pena ser feliz si lo que se tiene enfrente es un monolítico “deber ser”.

El Primer barbudo… y volviendo a la historia de la conciencia…

Pero recordemos a Sigmund Freud, un barbudo austríaco fundador del psicoanálisis, nunca le hizo mala cara a la dificultad de estudiar aquello que no se puede ver o tocar, y realizó prácticamente un mapa de la topografía de la conciencia humana describiendo vastas áreas y regiones cuya descripción en detalle se exponen a lo largo de los veinte y tantos volúmenes de la célebre teoría psicoanalítica y que dejan reducido a trizas al Gran Atlas Geográfico que herede de mi abuela que en paz descanse.

Quedaron así conocidas, hasta del más humilde mortal y por supuesto de las revistas Vanidades, todas las regiones psicológicas de la conciencia. Podemos citar como ejemplo al ego, al super ego y hasta ¡que escándalo! el inconsciente y ¡Santo Jesús! las pulsaciones del deseo como motor de nuestras acciones (conciencia).

Por supuesto, que se estremece mi incredulidad cuando personas amantes de la tradición, familia y propiedad, manifiestan la opinión de que todo sería más fácil sí solamente nos ocupáramos de nuestras buenas y las malas acciones que ofenden o alagan a dios, y de las confesiones del día domingo para expiar las torpezas de nuestro atolondrado libre albedrío. Y no, como sucede en la actualidad, que estamos expuestos a las más absurdas liviandades y complacencias psicoanalíticas y psicológicas.

Un segundo barbudo y el jala de aquí, jala de allá, con nuestra desnutrida conciencia

Pero además de Sigmund Freud, otros se dedicaron a estudiar y formular teorías acerca de la fragilidad a que está expuesta nuestra conciencia. Apareció también Karl Marx, un barbudo alemán experto en economía, diciendo que todos estábamos viviendo bajo estado de alienación y que no tenemos la mínima conciencia de donde estamos realmente parados, como en una especie de Matrix.

Pues para Karl Marx, estamos sometidos por el yugo de los intereses económicos de una clase social dominante que se adueña de las riquezas que de hecho pertenecen a todos los seres humanos. De esa manera se inmortalizo el concepto de la toma de conciencia a través de la lucha de clases del proletariado ¡El pueblo … unido … ! ¡Sentarse, no se me alebresten, niño déjeme ese corvo allí!

Total, que, aparte del sentido común reinante y muy bien fundamentado por la doctrina católica que profesa que: 1) Lo que poseemos es una conciencia expuesta permanentemente al pecado y al peligro constante de las tentaciones por obra del Oscuro de lengua viperina. Entonces, como si no bastase, de remate viene Marx a proponer que estamos: 2) Alienados por motivo de la opresión social impuesta por las clases dominantes. Y el otro barbazas de Freud afirma: 3) Que nuestras acciones son resultado de las pulsaciones del deseo definidas desde nuestra más tierna infancia.

¡Santo niño de Atocha! Ahora queda evidente el porqué de nuestra dificultad en enfrentar las demandas de nuestro presente. Simplemente no tenemos ninguna autonomía en nuestra conciencia. Y deve ser por eso que cuesta muchísimo tomar decisiones y tener criterio de valores para las cosas de la vida.

Es probable que por esa razón nos dan tanta fé en el futuro esas publicaciones en los muros virtuales en nuestras redes sociales, cuando en tono de filosofía Budista se exalta el despojamiento y la humildad de toda inquietud de la conciencia. Una sabia y oportuna humildad de quien no tiene mas como hacer frente al mundo y sus exigencias.

¿Dónde quedan nuestras desorientadas conciencias…y peor, donde queda Pepe Grillo en esta historia?

Se habla mucho hoy en día de la crisis de valores de la sociedad, todo va mal y la razón principal es la falta de principios y según otros, es culpa del poco temor a dios. Obviamente todo parecía tremendamente fácil y lógico cuando la conciencia estaba representada por Pepe Grillo de Pinocho. Pinocho hacia lo que le parecía que estaba bien y cuando las cosas comenzaban a ir mal acudía Pepe Grillo para ayudarlo.  Y al final, todo se resumía a ser obediente y no decir mentiras para no ponerse narizón.

Llenos de moralejas estaban también las fábulas de Esopo. De ellas emana la sabiduría de una lógica del «has el bien y no mires a quién» de causar envidia a cualquier tabla de mandamientos tallada en exclusivo mármol italiano.

Todas estas narrativas, rápidamente te convencían que las faltas morales o pecados veniales eran debilidades imperdonables para un alma noble, pues el punto de partida era que todos nacíamos buenos y que el mundo y la acción maliciosa del Impuro con tridente, se encargaba de la tarea de quitarnos el sueño con los remordimientos, las tentaciones y las culpas. Si de día están relativamente inofensivas y bajo llave, de noche, allí los quiero ver a todos bien humildes con la camándula en mano.

¿Porque nos martirizan las dudas cuando queremos saber si algo es bueno o malo, o esto o aquello?

Ejemplo: Si se trata de un cipote que mató a 10 compañeritos de colegio con una ametralladora, puede ser que sufre algún desorden mental; eso, del punto de vista médico-clínico. O entonces se puede dar el caso de ser considerado un asesino ideologizado por alguna causa política desalmada (punto de vista político). Pero si le preguntamos a un abogado lo primero que nos va a preguntar es si fue delito flagrante, porque si no, no te preocupes que ya te saco, adelantáme cincuenta para darle al despachante.

Bien claro se ve, que por muy católico que sea el fulano que lee la noticia, a nadie se le va a ocurrir decir: Es obra del Impío patas de cabra, a este poseído hay que llevarlo a que lo exorcice la sagrada inquisición. La inquisición, daría su dictamen: Tírenlo amarrado al agua, si se ahoga es inocente, si sobrevive es culpado y lo quemamos. La lógica de la época es limpia como cristal, ¡imagínense la conciencia de aquellos días!

Si el planeta tierra tiene 4,540 millones de años de edad, entonces 7 siglos no es nada

Pero mis amigos, hace unos siete o cinco siglos, la inquisición y su cuerpo conceptual y jurídico era tan real y tranquilizador como nuestra seguridad de que en septiembre son las ofertas de donas al dos por uno que ahora se visten de color y sabor. Y creo que me saqué de la manga un buen ejemplo para mostrar la utilidad de entender los beneficios de una posible “Historia de la Conciencia” al  fantasear como sería una conciencia durante las décadas de la Santa inquisición (olvídate de las donas, gordit@)

Espero que este articulo pueda, al menos, mostrar la punta del iceberg en el intento por comprender por qué, en estos tiempos actuales, algunos problemas nos hacen estremecer y nos roban el sueño. Pues ya no sabemos por dónde nos queda el ombligo a la hora de querer dar opinión o juicio sobre algo; o peor, dar juicio sobre si hacemos o no hacemos aquello que en realidad nos dicta nuestra conciencia o nuestras ansias de felicidad.

Aunque eso, dicho sea de paso, pudiera significar:  salir disparando a tus semejantes dentro de la escuela, salir del armario de tu actual estreches sexual, dejar de ofrecer lo que no estas preparado para dar, o dejar de vivir para mientras no te mueres.