¿ALGUN DIA DEJAREMOS DE SER QUIENES SOMOS?

ESTADÍSTICA ESPECULATIVA Y EL CONCEPTO DE MASA CRÍTICA.

Siempre me despertó curiosidad el concepto de Masa Crítica, pues coloca en evidencia la posibilidad de que ciertos fenómenos puedan, o no, venir a suceder. Por ejemplo, una cantidad de agua va entrar en ebullición, solamente si la fuente de calor alcanza cierto grado de intensidad, sino, el agua se va a quedar tibia toda la vida.

En sociología, masa crítica es la cantidad mínima de personas necesarias para que un fenómeno concreto tenga lugar. Así, una vez alcanzada esa masa crítica, el fenómeno adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer. Esta teoría es un paralelismo con el mismo concepto en física.

Ese concepto prestado de la física y muy bien adaptado a la sociología, le aporta a mi imaginación una serie de respuestas bastante coherentes acerca de las condiciones bajo las cuales puede ser permitido soñar con un El Salvador desarrollado, con una capital cosmopolita, con índices de urbanidad y una educación ciudadana a toda prueba.

De lo que entendemos por desarrollo.

Voy a tomar como ejemplo y como punto de partida, una conversación a respecto de vivir en una ciudad pequeña del interior de El Salvador. Le escuche a un amigo el siguiente comentario: “…Jamás viviría en un pueblo de esos, tan atrasado que ni siquiera tiene un Mister Donut, y donde el centro comercial más cercano queda a más de cien kilómetros”

En ese momento se me encendió el foco y reflexioné que todas las características arquitectónicas o de ingeniera de una ciudad, solamente justifican su existencia por su número de habitantes, por las demandas de su población y de su posible crecimiento exponencial. De esa manera planteado, llama la atención el significado que esta por detrás de la idea de desarrollo, pues, un estadio de futbol para 10 mil personas sería un desperdicio, por no decir un desatino, en una ciudad de cinco mil personas, y no puede considerarse señal de subdesarrollo.

Comparémonos con algunos vecinos.

¿Qué piensan ustedes si se menciona algo como la Orquesta Sinfónica de Belice (65.042 hab.)? ¿O digamos, un estadio de futbol del tamaño del Maracaná en Dominicana (73,126 hab. Antillas Menores)? Lo más probable es que, no existiendo en esos países el número de población suficiente para generar una clase media que pueda tirar provecho de ese estadio, o de esa orquesta sinfónica, quedarían tan sin sentido como un Míster Donut en un pequeño pueblo del interior de El Salvador.

Hasta donde sé, en los Estados Unidos deben existir unas cincuenta orquestas sinfónicas y una sinfónica de carácter oficial. Si pensamos que es porque tienen dinero, no estaría del todo equivocado, pero siguiendo el hilo que se propone en este artículo, podríamos también presumir que los Estados Unidos tenga público en número suficiente para justificar esas orquestas.

Y que todo eso junto: público, orquestas, salas de concierto, temporadas sinfónicas, producción, disquera del género, etc. generan toda una industria que se mantiene por ella misma como un gran negocio. Si no fuera así, el estado tendría que recurrir a una subvención de toda esa actividad simplemente en aras de mantener una apariencia civilizada.

¿Hasta dónde la responsabilidad es del gobierno?

Talvez por ese motivo es que aquí, entre nosotros los artistas salvadoreños, uno de nuestros aportes a “la gran queja” sea hacer notar a El Salvador como país “inculto”, que el motivo principal es que el gobierno descuida la producción artística en general, y hacemos notar que es necesario subvencionar la producción artística y la difusión del arte en general.

Pero la verdad, aunque la oficialidad haga periplo y medio creando diferentes premios e iniciativas para generar producción artística, como de hecho lo está haciendo, nada puede substituir la falta de una industria cultural, y en particular de su parte que la justifica: un público consumidor.

Podemos comenzar a sospechar desde este momento, que la razón para tanto “atraso” sea principalmente la falta de Masa Crítica, es decir, el número de habitantes de El Salvador no es suficiente para generar público consumidor.

¡Y se armó el despelote!

Pero no salten de indignación porque dejo de lado, muy a propósito, la gran falta de educación artística en este país. Solamente pido un poco de paciencia para reflexionar un poco más en base a números. Imaginemos que los millones de habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica asisten y pagan entradas para los conciertos de música académica porque se les ha educado con tan buen gusto.

Algunos numeritos antes de que me lancen la primera piedra.

El público para esos géneros musicales es siempre muy por debajo de lo esperado, es excepcionalmente bajo, aún para países altamente desarrollados. Y no crean que para el Jazz esta situación sea diferente, aún tratándose de USA. Entonces si no es solamente cuestión de “publico educado” ¿En que reside la sostenibilidad de toda esa industria de la música clásica-académica norteamericana?

Y dale con la masa crítica.

Aplicando el concepto de Masa crítica y haciendo una especulación estadística, supongamos que solamente el 1% de la población de ese país consuma los productos de ese género musical clásico-académico. A primera vista parece alarmantemente bajo ese 1%, pero la intención principal al considerar ese porcentaje, es mostrar las grandezas en relación a la población total.

Considerando su población en 309 millones de personas, significa que el 1% es de 3 millones y algunas centenas de millares de consumidores (la mitad de la población de El Salvador), interesada en consumir música del genero clásico-académico. Eso, mis amigos, es suficiente para mantener toda la industria del clásico-académico hirviendo a toda máquina.

Vemos pues, que solamente habiendo alcanzado una cierta cantidad de habitantes es que algunas situaciones se tornan posibles por pequeños que sean los porcentajes en relación a la totalidad de habitantes.

Ahora viene lo bueno (recomiendo un vasito de agua cerca)

Veamos ahora a El Salvador: 6,149,239 millones de personas, cálculo aproximado del censo de población del 2013.Tomaremos, para ser realistas, solamente a la clase media vulnerable, entendida esta como la clase económica que percibe hasta 18,250 dólares anuales para una familia de 5 personas.

Si nos enfocamos en esta categoría y atribuimos a ella un 10% del total de la población de El Salvador de 6 millones de personas, tenemos 600 mil personas pertenecientes a dicha clase social. Si calculamos un estimado de 40% de esas 600 mil personas de clase media vulnerable y decimos que son las que viven en San Salvador, entonces tenemos 240 mil personas de clase media vulnerable en nuestra capital.

Para seguir con el tema de la música clásica-académica como ejemplo; si decidimos que solamente en ese rubro de consumo musical, esta clase media vulnerable compuesta de 240 mil personas para San Salvador, estaría más o menos dividida, según el gusto musical, entre estos principales nichos:

Popular-regional 65%
Rock y todos sus géneros 12%
Pop internacional y en español 20%
Clásico-académico 3%

Siendo así, 240 mil personas para San Salvador al cual corresponde un cálculo hipotético del 3% que están interesados en el género clásico-académico el resultado es: 7,200 personas.

Fácilmente podemos deducir por qué no existe más de una orquesta sinfónica y no más de una sala especializada: Teatro Nacional. Resulta fácil entrever porque no existen otros productos como CD’s, transmisión por radio o tv, y principalmente, podemos entender porque la Orquesta Sinfónica de El Salvador este bajo el subsidio del gobierno de El Salvador y los músicos son empleados públicos. Vemos pues, que nos cuesta algo caro mantener la imagen, aunque modesta, de país civilizado.

Vaya pues, mejor hablemos de fútbol.

Si continuamos con la especulación estadística, podemos decir que: un súper jugador de futbol tiene elevadas oportunidades de surgir uno de cada millón de personas, nuestras posibilidades serian de 6 súper jugadores de futbol (Uno de ellos ya sería el Mágico Gonzales, los otros … a mí que me registren). Si Brasil tiene 300 millones de personas, le corresponden 300 súper jugadores, creo que los tiene.

Ahora bien, ¿podríamos construir una estructura como la del Maracaná para ochenta mil personas en El Salvador? Podríamos, pero no se justifica. ¿Podríamos ser sede del Mundial de Futbol? ¿Podría la liga salvadoreña llegar a ser tan buena, rentable y organizada como la mejicana? ¿Podrían muchos de nuestros jóvenes vivir de ser futbolistas, una vez que se les ha incentivado tan insistentemente para el futbol?

Vayamos un poco más lejos: ¿Podríamos convencer al capital internacional de instalar una fábrica de carros KIA o de Volkswagen o cualquier otra marca? Sospecho que no, porque estas solamente son instaladas en países donde hay suficiente gente para comprar esos carros y esos países también deben poseer una fuerte economía de exportación, credibilidad social y económica para tranquilizar a los inversionistas.

Aunque, cabe señalar que, tan solo una de esas industrias significaría una gran proyección económica y permitiría el bienestar social y empoderamiento cultural para varios estratos sociales de El Salvador.

¡May Day, aterrizaje forzoso a la realidad!

Nosotros, en la actualidad apenas y mantenemos algunas maquilas, que son, dígase de paso, las que posibilitan la existencia de una numerosa clase social media baja que recibe 5 mil dólares por año para una familia de 5 personas y que, de manos dadas con la clase media vulnerable de la que ya hablamos anteriormente, pagan sus impuestos hasta por el aire que respiran, y son los que mantienen El Salvador en pie, ya que sin esos impuestos no habría las calles y pasos a desnivel que nos permiten soñar que ya casi llegamos al Top 10 de la civilización, al menos desde Metrocentro hasta el redondel de la Bandera.

Con un poco de estadística especulativa, aunado al concepto de Masa Crítica, un poco de imaginación y una pizca de humor, se puede aportar otro poquito en la larga discusión acerca de nuestra idiosincrasia en este negocio de ser salvadoreños. Porque somos como somos, porque estamos donde estamos, y cuanto nos puede costar querer darle una apariencia “civilizada” a nuestra pequeña nación.


 

Autor: Joel Barraza

Mi relación con las letras y la literatura tomó camino cuando ingresé a quinto grado de un colegio privado en donde yo no era ninguna lumbrera. El profesor Henríquez tuvo la brillante idea de promover un concurso de “Recitar un poema” y mi abuela decidió que había llegado el momento de ondear el blasón familiar. Fui un éxito, relativo, pués nada es más inusual que a la edad de diez años recites un poema quilométrico adornado de gestos propios del oficio. A los catorce años leí de Hesse dos obras, El Lobo de las Estepas y Demian. A los diecisiete años sufrí al leer aquellas palabras sin sentido salidas de mi propia mano, y que habían plasmado, sin querer queriendo, mi descalabro mental en términos de literatura. Más precavido pero igualmente aventado, Lo intenté nuevamente a los veintiuno. Ataque el cuaderno con frases tan demoledoras como “El infinito pesar de lo inefable”... no eran más que las desesperadas ganas de reconocimiento que tiene la juventud. A los treinta años, ya me sentía todo un Joel Barraza y lo tomé a pecho. Me senté hasta lograr algo para exponer a la mirada ajena. No pasó nada. Pero a partir de entonces, todo fue oficio, es decir: paciencia, atención y tiempo. Habia pués, llegado a los cuarenta. En la actualidad, me dedico siempre que puedo a escribir lo que me emociona de mi entorno, lo que me mueve en mi imaginación y ambición. Pero ahora, tenemos internet y existen plataformas sociales y además tenemos Blogs. Han pasado cuarenta años desde aquellas mis primeras letras. Mi nombre es Joel Barraza, pasen adelante, gracias por venir, la mesa está servida.

7 opiniones en “¿ALGUN DIA DEJAREMOS DE SER QUIENES SOMOS?”

  1. Joel, es un artículo muy interesante y provocador. Estoy de acuerdo con que tenemos una población pequeña interesada en la música clásica. El manejo de cifras es interesante. De tu análisis se desprende que los consumidores son escasos, y que por lo tanto no es posible que exista una industria, dado que hay escases de consumidores. Propongo otro enfoque que ya se está discutiendo en el país: El de la formación a nivel medio en musica en esas comunidades alejadas. ¿Que tipo de música? quizá no sea la musica clásica-académica la que nos conviene. Mira por ejemplo lo que el Caribe ha hecho de su música con poblaciones tan pequeñas como la nuestra. Lo que nos hace falta es un modelo que nos permita la educación musical y en general en las artes de alto nivel, disponible para las comunidades. Si le dieramos oportunidad a este proyecto unas deécadas, te aseguro que veriamos surgir cosas nuevas. Saludos!! y gracias por compa

    1. Federico, gracias por tu comentario. Usé la musica clasico-académica solamente como un ejemplo. También use el fútbol para ejemplificar las grandezas estadísticas.Y lo que el artículo no se proponía era ofrecer soluciones, como que solamente la educación es la que puede revertir las cifras tan bajas en algunos publicos salvadoreños.
      Pero tienes razón, talvez no es aumentar el público de la musica clásica lo que nos haría mas felices o destacados.El articulo se propone principalmente, mostrar que hay comportamientos o situaciones en una población que dificilmente se pueden revertir cuando ésta (la población) no tiene cierto numero de habitantes que justifiquen el aparecimiento de dichos comportamientos o situaciones. Quiza el articulo estaba secretamente dirigido a esa idea muy recurrente de que El Salvador tiene que llegar a tener una expresión nacional, o un comportamiento nacional digno de un país «desarrollado», cuando es provable que no seamos ese país porque nuestra expresión de población no llega a generar esos procesos. De allí los ejemplos de porque no hay una fábrica de automobiles u otros «señales» de desarrollo.
      Y la verdad es que no se ha tocado en puntos relevantes muy particulares en El Salvador, como nuestra descendencia mesoamericana, que sin duda le marca todo un sello inborrable a nuestra manera de interpretar el mundo occidental. Pero prometo otros articulos y espero que tu estes siempre con ganas de comentarlos en el futuro.

  2. increible aporte al raciocinio, es un punto de vista inesperado, trate de mantener siempre el foco de que masa critica no es una relacion directa a «total de personas» sino mas bien al minimo necesario para impactar una realidad.

    dicho esto el texto me dejo 2 posibles conclusiones:
    1- o conseguimos mas personas para cambiar las cosas
    2- o cambia la balanza poniendo diferentes pesos, podriamos de ese simple 3% (en el que me incluyo), hacer que el pop español deje de ser un 65% y pase a ser un 50% y asi ese 3% podria ser un 16%

    increible analisis!, hay que hacer conciencia!

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